Canarias avanza en la implantación del programa Agente Tutor, un modelo de intervención cercano y preventivo, que permite anticiparse a situaciones de vulnerabilidad, reforzar la seguridad en el entorno escolar y mejorar la coordinación entre implicados en la protección de la infancia.
Marcos Val Real, agente tutor de La Orotava, lleva más de nueve años actuando como conciliador educativo y protector de niños, niñas y adolescentes en el entorno escolar, mediando en conflictos, previniendo y actuando ante situaciones de riesgo en problemáticas como el acoso escolar, ciberacoso y absentismo, el consumo de sustancias y el uso responsable de las tecnologías y sus peligros. Destaca que actúa como puente entre menores, familias, centros y servicios sociales, llegando a espacios donde otros profesionales no pueden intervenir.
Marcos Val lleva 20 años en la Policía local de la Villa de la Orotava, y hace casi diez años comenzó a formarse en el tema del acoso escolar, al observar cada vez más incidencias y con la creencia de que “la prevención puede solucionar muchos problemas”. Así presentó el proyecto de Agente Tutor al concejal delegado Narciso Pérez y al alcalde Francisco Linares.
Tras un periodo de novedad, al ser el primero en Canarias, en el que tuvo que aclarar en qué consiste esta figura, el tiempo y los buenos resultados se han encargado de visibilizar su labor. Ahora la Consejería de Educación y Formación Profesional se mostró interesada y desea replicar este modelo, que funciona hace más de 20 años en Baleares, más de 25 años en la Policía Municipal de Madrid. “Está demostrado que la prevención de un policía especializado desde la proximidad y cercanía logra muchos resultados, no solo en el menor, sino en la familia y trabajando codo con codo con distintos organismos que trabajan con menores de edad”.
Val se encarga de formar a los policías locales y autonómicos que quieran conocer esta materia, a través de la Dirección General de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias. “Imparto la asignatura de Agente Tutor dentro de los módulos de menores y entre los procedimientos y temáticas que imparto están: acoso escolar, nuevas tecnologías, instrucción en los centros educativos… Luego estos agentes solicitan en sus respectivos municipios empezar con esta especialidad, sin embargo, como todavía hay desconocimiento entre sus Jefes y políticos, se sienten frustrados.
Cuestionado por cómo ha podido romper ese tabú de un policía uniformado en un colegio, Marcos Val, aseguró que “he ido tocando puerta por puerta explicando a cada equipo directivo el trabajo, con rigor, conocimiento y mostrando en qué consisten sus funciones”. Insiste en que “no usurpa funciones, sino que apoya, colabora y llega donde otros no llegan”, por ejemplo, “podemos acudir al domicilio del alumno y así obtengo mucha información al reunirme con los padres, veo el contexto familiar, sus horarios, en qué ámbito se mueve ese menor por las tardes y así saco mucha información y conclusiones, sobre dónde se originan los factores de riesgo y peligro que llevan a esas conductas”. Por lo tanto, “si trabajamos en red y de manera interdisciplinar y multidisciplinar, el trabajo con los menores, sus familias y la comunidad educativa sería más efectivo”.
Es de gran importancia crear un “vínculo de confianza y cercanía” entre el alumno, la dirección y el profesorado. “Cambia mucho la visión tanto de los alumnos como de los propios profesionales de la Consejería. El Agente Tutor es un policía cercano que se convierte como en un hermano mayor para esos menores, estamos para ellos, para los directores y directoras, para los orientadores que tienen nuestro teléfono. Trabajamos por vocación y eso es importante para tener esa sensibilidad con los menores, para dar un mejor y eficaz servicio, más cercano y de mayor utilidad para los directores y directoras de los centros que hoy en día son compañeros y compañeras de trabajo”.
Aunque La Orotava cuenta con 23 centros educativos y cerca de 8.000 alumnos, la participación de Marcos Val depende de cada equipo educativo, salvo que los progenitores vengan a pedir su asesoramiento de manera presencial o telefónica. “Esa es una de las cosas que está aún por regular, porque la detección temprana y la prevención es fundamental y no debe ser al criterio personal de cómo vea a la policía, sino que se tiene que regular, porque la prioridad es el bienestar del menor. Cuantas más herramientas existan para prevenir, intervenir, concienciar y ayudar a las familias y a los equipos directivos, más protegido y feliz estará el menor. Cuanto más dejemos trabajar la prevención continua y especializada, antes se abordan los problemas que pueden acabar en situaciones de peligro”.
Cuestionado por la evolución que se han producido en los casos, recuerda que “empecé a trabajar con el acoso escolar para asesorar no solo a los menores, sino a los progenitores y a los docentes. Doy formación a las familias y trabajo con clases de Primaria, Secundaria, Bachiller, etc., Hay una gran demanda de formación, y los miembros de la comunidad educativa necesitan adquirir habilidades para abordar el acoso, el ciberbullying y las nuevas tecnologías.
Preguntado sobre cómo diferenciar si conflicto entre alumnos es leve o es más serio y se convierte en acoso, Marcos Val afirma que “entra el punto clave de la formación”. “El acoso escolar tiene como requisitos el dolo, la intencionalidad, la reiteración de conducta de hostigamiento hacia la víctima durante varios días, y debe haber un desequilibrio de poder de la víctima hacia el acosador o acosadora, pues suelen ser más de uno. Cuando la víctima empieza a sufrir ya estamos en peligro y ese desequilibrio de poder surge”.
Silencios y ausencias
Recuerda que “los menores rara vez verbalizan el sufrimiento, lo expresan con silencios, con ausencias o con cambios de comportamiento, entonces hay que observar más allá de lo evidente. La mayoría de las agresiones son las verbales o con aislamiento social, que son las más difíciles de detectar. El problema empieza porque el menor calla y los que realizan estas conductas suelen hacerlas en sitios y en momentos donde es difícil verlo. Cuando sale a la luz este caso muchas veces ya es demasiado tarde. Por eso siempre digo que si no trabajan bien la prevención o la detección temprana, los protocolos de los centros no van a servir, ya que ese menor está sufriendo”.
Por otro lado, si una madre o un padre detecta algo “tiene que comunicarlo y que el centro educativo tome las medidas”. Por eso hay que informar de los derechos que tienen los familiares, entre ellos el de abrir un protocolo de acoso, que tendrá un resultado, y se tomarán las medidas internas. “Pero si ese menor lleva ya varios meses sufriendo, antes de que nadie lo sepa podría adoptar conductas de riesgo, por tanto, la clave es anticiparse a un protocolo que muchas veces llega tarde”. Aboga por formar y concienciar a los docentes. “Simplemente con saber cuáles son los perfiles con alto porcentaje de ser hostigado, ya es una medida de prevención y hace que estén alerta y actúen”.
También considera fundamental “la implicación” del profesor, el tutor, el orientador y el equipo directivo. “Yo acudo al domicilio familiar porque es importante actuar cuanto antes. Si al alumno falta varios días o semanas de manera injustificada, es una señal de que algo pasa y puede tener estar motivado, entre otros, por un acoso. Siempre insisto a los equipos directivos que estén alerta, porque es muy complicado detectarlo. Incluso hay que formar, prevenir y activar a los menores para que no tengan miedo y denuncien que sufren acoso, fomentar la empatía, el respeto a la diversidad, a ser libre y seguro. El valor de uno mismo, el honor y la dignidad son pilares de su identidad e integridad personal”.
“Donde suelen conectarse los menores hay mucho contenido muy peligroso”
Marcos Val insiste a padres y docentes que si desconocemos los peligros que hay en la red no podemos tomar las medidas de prevención. “Es importante trasladar los conocimientos y la formación a las familias”.
Además, alertó sobre los peligros de las nuevas tecnologías. “Hay que tomar medidas preventivas y ser conscientes de lo que nos podemos encontrar. El menor no es consciente, la familia tampoco sabe a qué riesgo se exponen, y el ámbito educativo no controla qué hace ese menor, por las tardes, con las nuevas tecnologías”. Considera que “internet ha hecho mucho daño en el caso de ciberbullying y de muchísimos riesgos más que hay con las nuevas tecnologías, que debe trabajarse dando conocimientos a la familia y al menor y adolescente de la peligrosidad de muchas comunidades que intentan captarlo: pedófilos, pederastas, apología del suicidio, pedofilia, anorexia, bulimia, autolesiones… Hay muchísimo contenido peligroso en las zonas donde suelen conectarse los menores”.
Por tanto, Vals insiste en “darle a esos menores las pautas para que tengan cuidado, para que tomen medidas con la privacidad, para que no acepten a desconocidos y concienciar a las familias y docentes sobre estos riesgos, porque al conocerlos y ante cualquier indicio serán capaces de saber de dónde viene”. Aboga para que las familias “tomen las medidas preventivas, y puedan contar con el Agente Tutor para intervenir ante cualquier incidencia de este tipo, independientemente que luego se pueda derivar o no a otros organismos”.





