El colectivo Ecologistas en Acción ha hecho público su demoledor informe anual ‘Banderas negras 2026’, el cual saca a la luz los casos más flagrantes de contaminación, masificación y pésima gestión ambiental en el litoral español.
Como viene siendo habitual, Canarias vuelve a salir mal parada en este estudio, que otorga un total de 48 insignias de la vergüenza en todo el territorio nacional, dos por provincia.
En el caso de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, los dos puntos negros señalados de forma directa son la playa de Las Teresitas y el Puertito de Adeje.
Las Teresitas: “Abandono severo planificado desde hace décadas”
La bandera negra otorgada a la emblemática playa capitalina de Las Teresitas viene motivada por un problema crónico de contaminación y mala gestión generalizada por parte de las administraciones.
El informe de la organización ecologista es tajante al describir la situación de este espacio público:
“Sufre un abandono severo planificado desde hace décadas, siendo los vecinos de San Andrés y los residentes de Santa Cruz quienes padecen las consecuencias”.
Entre las principales deficiencias que fundamentan este desastroso diagnóstico, los ecologistas destacan:
- Vertidos incontrolados de residuos urbanos.
- Privatización e invasión ilegal de los espacios públicos.
- Una alarmante carencia de infraestructuras esenciales, problemas graves de accesibilidad y falta de seguridad.
- Deterioro progresivo del patrimonio natural, cultural y etnográfico.
Ante esta situación, Ecologistas en Acción propone un plan de restauración urgente que ponga en valor el entorno, frene los vertidos y recupere el espacio de ocio más visitado de la capital tinerfeña.
El Puertito de Adeje: El “macroproyecto ilegal” de Cuna del Alma
En el sur de la Isla, la bandera negra al Puertito de Adeje se justifica por un motivo de mala gestión, señalando directamente a la polémica construcción de la macrourbanización turística de lujo Cuna del Alma.
El informe denuncia que este complejo —proyectado para albergar 3.600 plazas y recibir a casi 200.000 turistas al año— está destruyendo el último pueblo costero del suroeste de Tenerife que permanecía libre de la presión hotelera.
Los ecologistas recuerdan que las obras se reanudaron en noviembre de 2024 “a pesar de que a día de hoy no cuenta con evaluación de impacto ambiental”, acumulando hasta cinco paralizaciones cautelares e innumerables incumplimientos de la legislación ambiental al arrasar con patrimonio geológico y especies protegidas de flora y avifauna.
La propuesta del colectivo es firme: paralización definitiva, demolición de lo construido y restitución total del paisaje originario.
Desastre ambiental en Gran Canaria y Lanzarote
El informe de 2026 también reparte duras críticas al resto de las islas de la provincia oriental:
Costa de Telde (Gran Canaria)
Recibe la bandera negra por contaminación crónica derivada de la acuicultura industrial. El colectivo denuncia que en octubre de 2025 se vivió un episodio crítico de mortandad masiva y putrefacción de lubinas en el interior de las jaulas marinas.
Los residuos flotantes y la materia orgánica obligaron al cierre de las playas de Melenara y Salinetas, extendiendo la contaminación por casi todo el litoral de la Isla.
Lanzarote
Se lleva la insignia por mala gestión y masificación de cruceros. La isla ha experimentado una explosión insostenible, pasando de 150.000 cruceristas en 2021 a una previsión de 700.000 para este año 2026.
El informe alerta del colapso del Parque Nacional de Timanfaya con colas kilométricas y del impacto negativo en Arrecife (colapso de servicios, falta de taxis y un volumen de ventas comerciales que no compensa el daño socio-ambiental).







