Varios centenares de madres, padres, niños, niñas y adolescentes, profesores, personal de apoyo y colectivos sociales salieron ayer a las calles de Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas, Puerto del Rosario y Arrecife para exigir una Educación pública digna, inclusiva y con recursos reales, reclamar “apoyos reales” para alumnos con discapacidad o con necesidades específicas de educación (NEAE), porque afirman “ningún niño sobra”, sino que “faltan recursos y voluntad política”, y que “sin estas dos condiciones fundamentales, la escuela pública no puede llegar a una inclusión real”.
Alzaron la voz contra un sistema educativo que consideran deficiente y que no garantiza la igualdad de oportunidades, recalcan que sin recursos no hay educación inclusiva. Reclamaron más recursos humanos y específicos, ratios adecuadas y apoyo dentro del aula, inclusión real y respeto a los derechos del alumnado, además de profesorado estable, formado y apoyado.
Convocados por la Plataforma por una Educación Inclusiva en Canarias los actos reivindicativos se han desarrollado de forma simultánea en Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura y Tenerife, donde también asistieron familias de La Gomera y La Palma. En los mismos los convocantes reclamaron que “la inclusión no puede seguir esperando, porque nuestros hijos e hijas no pueden esperar”. En Santa Cruz de Tenerife, la manifestación partió de la Plaza de Weyler y finalizó en la Plaza de España donde se leyó un manifiesto.
La representante de la Plataforma para una Educación Inclusiva en La Gomera, Guacimara Navarro, afiirmó que “las familias estamos aquí porque la Consejería no nos escucha”. “Queremos tener las mismas oportunidades que otras familias. La ley ampara a nuestros hijos e hijas y dice que tenemos derecho a una educación igualitaria, como el resto de alumnos, sin que la condición de nuestros hijos e hijas determine qué tipo de escolarización debe tener”.
Esta es una situación que “afecta a toda la sociedad, porque los alumnos que se formen en los centros educativos ahora será la sociedad que tendremos en el futuro, y todas y todos esperamos que sea una sociedad mucho mejor y realmente inclusiva”. “Alzamos la voz por todas aquellas familias que no pudieron estar aquí”, señaló emocionada esta madre.
Reclamó buscar la manera de tener a los niños y niñas con necesidades especiales “en sus colegios, y que no tengan que desarraigarse”, recorrer decenas de kilómetros cada día o incluso cambiarse a otros municipios o isla para acceder a un centro inclusivo. “En La Gomera tenemos centros pequeños en los que se puede dar una integración perfecta, porque las ratios no son significativas y se puede poner apoyos para que el alumnado con NEE pueda estar en las aulas cerca de sus hogares”. En su caso tuvo que dejar Chipude para trasladarse a San Sebastián.
Denunció que los actuales recursos “hacen que el alumnado esté segregado, porque allí las integraciones son muy complicadas. Si un alumno acude a un aula enclave no tiene la capacidad de titular, por tanto, lo condiciona en las etapas futuras educativas, y, por otro, condiciona la integración, pues se segrega a un espacio apartado y que no está dotado de los recursos que necesitan”.
Una portavoz del Colectivo en Tenerife afirmó que “¡Se acabó pedir permiso!. Estamos exigiendo los derechos que pertenecen a este alumnado y muchas veces sentimos que se responsabiliza al alumnado, a las familias, a los docentes o al personal de apoyo, cuando no tenemos la culpa de que falten recursos. ¡Basta ya!, la responsabilidad es de la Consejería que debe garantizar sus derechos”.
Reclamó que todos los alumnos tengan los mismos recursos. “Tenemos dificultades en los coles, están siendo expulsados simplemente por su condición, por no haber una formación adecuada en los profesionales o por falta de recursos”. Denuncian que “un alumno que necesite o requiera de un apoyo extraordinario se queda fuera de un aula ordinaria”.
Mostraron su hartazgo por el hecho de que sus hijos e hijas vayan a recursos como aulas enclave o aulas de tránsito a la vida adulta, “con la excusa de que van a tener más recursos y van a aprender más cuando es mentira, y sin decirnos que no van a tener la posibilidad de titular”. Pidieron el mismo currículo que tiene el resto de niños y niñas “que salgan con un aprendizaje, que aprendan a leer y escribir, que mañana sean hombres y mujeres en un futuro laboral integrado” y no “una educación que los incapacite”. Añaden que “por su condición parece que se puede justificar la discriminación del sistema educativo cuando nuestros hijos no sobran”, censuran.






