Las obras del nuevo albergue en La Zarza, en Fasnia, se han reactivado recientemente después de permanecer paralizadas durante casi un año por el abandono de la empresa que las ejecutaba. Los trabajos quedaron interrumpidos a mitad de obra y se han retomado ahora tras sacar a licitación la parte que restaba por completar.
El proyecto contaba con un presupuesto cercano a los 300.000 euros, de los cuales quedaba pendiente de ejecutar una cantidad que superaba los 150.000 euros en el momento de la paralización. Esa fracción no concluida es la que ha vuelto a contratarse para finalizar la instalación.
La instalación, en las medianías altas del municipio, se concibe como un albergue turístico juvenil orientado de manera preferente a grupos de institutos y entidades educativas. El equipamiento dispone de ocho camas y se completa con una zona de acampada con vistas al entorno del barranco de Las Gambuesas.
El proyecto persigue dinamizar la economía de las medianías de Fasnia, un objetivo al que se suma la puesta en marcha de un bar de carácter público concebido como complemento del albergue y como recurso para reactivar la actividad en este área del municipio.
MUSEO VIEJA ESCUELA
La actuación aprovecha la planta semisótano del antiguo Museo de la Vieja Escuela, hasta ahora abandonada y sin acceso directo ni desde la calle ni desde la planta baja, así como una pequeña parcela contigua con vistas al barranco y a parte del valle. El edificio mantiene en su planta baja el acceso al museo, cuyo funcionamiento se preserva con independencia de horarios, usos y personal respecto al futuro albergue.
La instalación se organiza en un primer nivel, a ras de calle, donde se reutiliza el volumen lateral del museo como espacio de recepción e información, con acceso controlado al centro expositivo y conexión con el albergue a través de un patio exterior dotado de rampas y escaleras. El segundo nivel acoge una zona de camping y ocio, con espacio para tiendas de campaña y una terraza-mirador habilitada para barbacoa y reunión en torno a una hoguera, orientada hacia el valle.
El tercer nivel alberga el equipamiento propiamente dicho, articulado en torno a un segundo patio.
La estancia principal se destina a dormitorio, con tres camas o literas y capacidad para hasta seis personas, además de un taquillero. Una segunda dependencia funciona como cocina y comedor, con cocina equipada y mesa central, y la más reducida se reserva a baño y vestuario adaptado.
El alcalde, Luis Javier González, afirmó que la reactivación del proyecto se ha realizado en “tiempo récord”, tras la marcha de la empresa adjudicataria. “Desde que abandonaron, hemos puesto la maquinaria en marcha y en casi un año hemos puesto el expediente de nuevo en marcha”, señaló el regidor.





