Europa sufre la mayor ola de calor que se recuerda en el viejo continente y que ha causado en la última semana más de 2.000 muertos, según una primera estimación provisional, la mitad de ellos en Francia, tal como ha confirmado la agencia gala de salud pública.
Este organismo indica que el fenómeno afecta principalmente a los mayores de 65 años (un 85% de los casos) y apunta un aumento del 40% de los fallecimientos en domicilios.
Según el Ministerio de Sanidad francés, estos datos, basados únicamente en certificados de defunción electrónicos, han de ser interpretados “con prudencia”, ya que “la mortalidad será más elevada”.
“Desde el 21 de junio se han registrado más de 1.300 muertes adicionales relacionadas con las altas temperaturas en Europa”, indicó el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, aunque la suma de casos confirmados en distintos países el pasado fin de semana elevan hasta 2.000 el número estimado de víctimas mortales por la ola de calor.
ALEMANIA
Este episodio también está dejando registros históricos en Alemania, donde el municipio de Kubschütz registró la madrugada del domingo una temperatura de 29,4 grados. “Nunca antes tuvimos una mínima tan elevada durante la noche en Alemania”, señaló un portavoz del Servicio Meteorológico Alemán.
La víspera, el organismo alemán registró un récord histórico de temperaturas, al medirse 41,5 grados en Drewitz, en el estado de Sajonia Anhalt. Esa medición superó la registrada el viernes en Saarbrücken, donde se llegó a los 41,3 grados. Debido a las condiciones meteorológicas extremas, se redujo el servicio de trenes en la línea del estado occidental de Renania del Norte-Westfalia y se suspendió el servicio de tranvía en la ciudad oriental de Leipzig.
OTROS PAÍSES
El calor sofocante también se ha dejado sentir en Polonia, República Checa y Hungría, países a los que también ha llegado la masa de aire abrasador que recorre Europa.
Austria tampoco ha escapado a las sofocantes temperaturas. En Viena se midieron por primera vez 40 grados, 0,5 por debajo del récord nacional -registrado en 2013 en una localidad 50 kilómetros al este de la capital-, mientras que carreteras y vías de tren han sufrido desperfectos por el calor, donde ha habido varios incendios. Dinamarca también registró el sábado su máximo registro histórico, con 37 grados.
Las altas temperaturas también han afectado a los ríos de Europa, reduciendo el caudal y calentando sus aguas, además de causar problemas para la generación de electricidad y la agricultura. Entre las incidencias más significativas cabe resaltar que la central nuclear de Paks, en Hungría, barajaba ayer reducir su producción debido a la elevada temperatura del Danubio. Mientras, en Italia, el caudal del río Po ha disminuido, lo que ha permitido que el agua de mar penetre hasta 18 kilómetros tierra adentro.
OLAS MÁS DURADERAS
Los últimos estudios científicos basados en la evolución de los modelos meteorológicos constatan veranos más largos y, lo que es peor, con episodios de olas de calor de hasta 40 días en verano, estación que será más larga.
Esta ola de calor histórica que abrasa Europa también advierte sobre consecuencias económicas de calado. El acelerón del calentamiento global modificará los flujos turísticos e incluso amenaza con recortar hasta un 7% las economías europeas, restando ingresos a las familias.
Además, la crisis climática está alterando costumbres muy arraigadas en el continente, cambiando los horarios de los trabajos y las comidas. La arquitectura tradicional también juega en contra de la población, con casas con moquetas, sin persianas y diseñadas para captar la luz y el calor.
La actual ola de calor que azota Europa habría sido “virtualmente imposible” hace apenas 50 años y es 200 veces más probable hoy que hace dos décadas, según un estudio publicado el pasado viernes por World Weather Attribution (WWA), una red científica europea que analiza el papel del cambio climático en fenómenos meteorológicos extremos.





