La reciente visita del papa León XIV a Gran Canaria y Tenerife dejó muchos momentos para el recuerdo, casi tantos como los regalos con los que las instituciones civiles y religiosas agasajaron al pontífice en su primer viaje apostólico a España. El Gobierno de Canarias, al igual que los respectivos cabildos y ayuntamientos anfitriones, hicieron entrega al Santo Padre de más de veinte obsequios repletos de canariedad, entre los que destacaron una brújula procedente de un cayuco, la réplica de la Cruz Fundacional de Santa Cruz, manteles de altar calados, un facsímil del Escudo de Armas de La Laguna; o una manta esperancera, entre otros presentes.
No obstante, si hubo un regalo significativo para León XIV fue, sin duda, el que realizó el Gobierno regional a León XIV, basado en un árbol genealógico que certifica la vinculación del papa con sus antepasados canarios, concretamente de la isla de La Palma. Este emotivo obsequio, encargo personal del presidente Fernando Clavijo, se sustenta en un profundo estudio elaborado por la genealogista tinerfeña María Carrillo de Albornoz Santana, secretaria de la Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Canarias (Segeheca), quien dio a conocer la primicia de su investigación en DIARIO DE AVISOS el pasado 25 de enero.
La obra, Antepasados Canarios de Su Santidad el Papa León XIV, reconstruye la historia de dos familias establecidas en Santa Cruz de La Palma durante los siglos XVI y XVII: los González Vázquez y los Hernández Pérez, ambas residentes en el barrio de La Asomada y vinculadas a la pesca, una actividad clave en una ciudad marcada por el tránsito atlántico. La investigación de Carrillo documenta la unión de ambas ramas familiares a través del matrimonio de Gaspar González y María Pérez, celebrado el 5 de enero de 1614 en la parroquia de El Salvador, de cuya unión nació Juan González Vázquez, bautizado en la misma parroquia el 26 de junio de 1619. Su línea genealógica conecta, posteriormente, tras su presencia en Cuba, con la de León XIV.
Este laborioso estudio que recibió el papa de manos de la propia autora estuvo acompañado de un lienzo que incluía las trece generaciones de antepasados y un libro con las partidas de bautismo y matrimonio de la ascendencia canaria del pontífice. Una publicación que recoge no solo la descripción de las familias investigadas, sino también las transcripciones literales de las partidas sacramentales. Ascendencia canaria de un papa que, dibujada en ramificaciones, descubre el camino del linaje que acredita que los orígenes de Su Santidad están en Canarias.

Dos semanas después de que León XIV recibiera su DNI canario en forma de árbol, la investigadora artífice de este hallazgo confiesa que aún sigue emocionada con lo vivido. Un estudio con final feliz que nunca imaginó llegaría a entregar en persona al mismo pontífice que una mañana, un año atrás, veía en televisión como era proclamado como sustituto del papa Francisco y de quien, tras escuchar que sus antepasados eran oriundos de Luisiana, prendió su vena científica para de ahí ahondar en si desde esta ciudad de Estados Unidos, fundada por canarios en el siglo XVIII, podría existir una conexión isleña con Su Santidad.
Carrillo explica que “mi especialidad en Genealogía es la británica, por lo que manejo bien archivos en Inglaterra y Estados Unidos. Por ahí empecé a buscar hasta que hallé la línea que llegó a Cuba, la cual seguí gracias a otra investigadora y amiga, Mirelis Peraza, autora de la investigación de los antepasados cubanos del Papa León XIV, que me puso sobre la pista de un matrimonio de antepasados del papa. Juan González Vázquez y Clara González de Silva, cuyos padres parecía que podían ser canarios”.
Tras meses de búsqueda en archivos parroquiales, “decidí indagar en otros documentos que me dieran alguna pista concreta, hasta que encontré un fondo en una universidad americana que incluía unos árboles de familias del Caribe. En uno de ellos encontré a Juan González Vázquez como natural de Tenerife o La Palma. Entonces retomé la búsqueda en los archivos parroquiales de ambas islas, hallando la partida de bautismo en la parroquia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma”, detalla la autora.
En el Vaticano
María aún flota cuando piensa que su trabajo ahora se guarda en el Vaticano. “Dos días antes no se sabía si podía entregarlo en persona al papa. El Gobierno lo había solicitado pero no habíamos recibido confirmación. La tarde del martes me enteré de que el jueves le haría la entrega, por lo que la ilusión y los nervios aún me duran”, relata.
Carrillo recuerda que el día de la entrega, tanto ella como el editor, compañero de la Segeheca y encargado de elaborar el libro que acompaña la investigación, aguardaron junto al presidente Clavijo y al obispo, Eloy Santiago, a la llegada del papa. “Entró a la sala, nos saludó y se acercó al cuadro. Se puso las gafas y observó con atención los nombres de sus antepasados, mientras comencé a explicarle el linaje que lo vinculaba con su ascendencia canaria. El pontífice, con esa sonrisa tan especial, se mostró muy interesado mientras iba detallándole sus orígenes”, comenta la genealogista.

Carrillo subraya que “cuando le enseñé el árbol le dije que esas eran las tres generaciones suyas procedentes de La Palma, encabezadas por su antepasado Juan González Vázquez, quien marchó a Cuba, donde tuvo familia, y entre sus hijos estaba su antepasada Antonia González Vázquez, que se casó con un señor de Galicia, Benito Lorenzo de Bastos, de donde vienen los antepasados gallegos de Su Santidad. El papa me dijo que ahora entendía las dos líneas familiares que tenía de gallegos y canarios. Estaba contento y encantado”.
La genealogista, que aún sigue en una nube, rememora instantes de la experiencia con el papa a medida que relata la intensidad con que vivió cada palabra y cada gesto, a pesar de no recordar el tiempo que duró el encuentro. “Fueron bastantes minutos, pues no solo conversó conmigo sino con las caladoras de la Villa de Ingenio, que realizaron unas piezas artesanales encargadas por el Gobierno como regalo, y también estuvo hablando con el presidente. En la vida pude imaginar que viviría algo así”, puntualiza.
María afirma que lleva en su corazón el recuerdo de haber podido compartir su trabajo con quien fue su fuente de inspiración, aparte del presente que recibió del Vaticano, una cajita con una moneda acuñada con motivo de la visita a España de León XIV y el escudo papal. A pesar de que por el camino ha habido personas que han querido atribuirse los méritos de su estudio, Carrillo tiene la tranquilidad de saber que su investigación se asienta en fuentes primarias y que tanto el lienzo del árbol, como el libro que lo acompaña, están respaldados por el Gobierno de Canarias y certificados por la Segeheca.
Por ello, y lejos de la polémica, Carrillo prefiere quedarse con lo bueno que le ha dado su investigación: conocer en persona al mismo papa a quien dedicó un exhaustivo estudio genealógico. Además, y como primicia, anuncia que lo vivido le ha dado fuerzas para continuar con otro trabajo ya iniciado que, en esta ocasión, se basa en los parientes canarios actuales de León XIV en varias islas.







