Es el hombre del momento. Patty Mills ha encandilado a la afición del baloncesto, pero no solo a la de La Laguna Tenerife, sino, por extensión, a toda la afición canaria y estatal. Su calidad, su talante, siempre sonriente y, además, su necesidad de querer conocer todo lo que pueda del sitio en el que vive: las islas Canarias.
Patty Mills, el aborigen orgulloso
Patty Mills nació en Canberra, el 11 de agosto de 1988, y tiene raíces isleñas al nacer en el Estrecho de Torres. Se convirtió en el tercer jugador aborigen que vistió la camiseta de Australia en grandes citas internacionales, incluidos campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos. Antes que él lo habían conseguido otros dos deportistas, entre ellos su tío Danny Morseu, referente en la década de los 80.
Con los años, su figura trascendió lo estrictamente deportivo hasta convertirse en un referente para numerosas comunidades indígenas australianas. Su trayectoria y su presencia pública reforzaron esa dimensión simbólica. Además, mantiene un lugar singular en la historia olímpica del país: es el único deportista aborigen que ha ejercido como abanderado de Australia en unos Juegos Olímpicos.
Mills siempre se ha mostrado como un deportista comprometido en la lucha contra el racismo, pero también con la justicia social y la visibilización de las comunidades indígenas australianas, un asunto que, por ejemplo, provocó una sonada polémica entre Andy Bogut y la mítica Liz Cambage.
Conocer la historia aborigen de Canarias
José Farrujia, Doctor en Historia por la Universidad de La Laguna, profesor en la institución y arqueólogo, compartía en su cuenta de Instagram como Patty Mills le envió, hace solo unos días, una reflexión después de haber querido conocer la historia aborigen de Canarias de primera mano.
“Los guanches vivían en un territorio que les exigía algo cada día. Montañas abruptas. Aislamiento. Viento. Escasez.
La gente que sigue viviendo hoy en Anaga no lo hace porque sea cómodo. Hay una dureza en esa vida. Una relación con la adversidad.
El tercer partido en Madrid va de estar cómodo en condiciones difíciles.
Cuando el partido se ensucia.
Cuando los árbitros se equivocan.
Cuando te agarran y te frenan.
Cuando cambia la inercia.
Cuando las piernas pesan.
Eso es Anaga.
Los guanches sobrevivieron porque se adaptaron. Porque permanecieron conectados entre ellos. No entraban en pánico cuando las condiciones se ponían duras porque las condiciones duras eran lo normal.
Eso es el baloncesto de playoff.
Lo que he aprendido del pueblo guanche y de Anaga es esto: jugamos por una isla construida por gente que aprendió a resistir.
Esta noche, cuando el partido se ponga difícil, eso es lo que somos.”
Fue el propio profesor el que ha desvelado que Patty Mills le permitió publicar esta historia tan poco común en el deporte de élite pero que pone en valor a un jugador, y una persona, como el australiano.
El propio jugador, hace solo unos días, había querido conocer de primera mano la historia aborigen de nuestras Islas. Quiso mostrar su “respeto” por “todos los aborígenes de Canarias” con una visita a Chinamada en la que dejó evidencias de su total implicación.
Más allá de lo deportivo, que ha dado mucho a La Laguna Tenerife, Patty Mills se ha convertido en un embajador de nuestra cultura.







