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De una cueva en el barranco de Santos a vivir en un piso

La vida de José Manuel, de 42 años, ha dado un giro radical tras el recurso alojativo otorgado por el Ayuntamiento capitalino. Él está agradecido aunque solicita una paga
José Manuel, en el interior de la cueva del barranco de Santos en la que vivió durante más de 17 años
José Manuel, en el interior de la cueva del barranco de Santos en la que vivió durante más de 17 años. DA

José Manuel llevaba más de 17 años viviendo, o sobreviviendo, en una de las tantas cuevas del santacrucero barranco de Santos de Santa Cruz de Tenerife. Este gallego de nacimiento llegó a la isla en busca de trabajo, por lo que comenzó ejerciendo como aparca coches (los conocidos gorrillas) en diferentes zonas de la ciudad hasta el día en que se unió a malas compañías, las cuales le hicieron adentrarse en el mundo de la droga.

Pastillas, morfina en parches y toda clase de estupefacientes no solo afectaron a su salud mental sino también a la física, ya que si no podía pagar a sus proveedores recibía numerosas palizas a cambio. Unos golpes, unidos al continuo consumo, que le llevaron a presentar un cuadro médico repleto de enfermedades psíquicas, entre ellas esquizofrenia, que le hacían salir desnudo y gritando por las calles en plena madrugada “porque oía voces en mi cabeza” e incluso llegó a destrozar numerosos coches en sus brotes psicóticos, por lo que fue condenado a un año de prisión.

Tras cumplir condena, José Manuel regresó a la cueva que compartía con su amigo Manuel, y, aunque solicitó una paga por su tiempo en prisión y su incapacidad mental, nunca recibió prestación alguna, teniendo que ser ayudado por su compañero para comer, fumar o tomarse un café. Mientras su enfermedad mental se agudizaba, una nueva condena le devolvió a la cárcel para terminar de cumplir la pena por delitos anteriores. El pasado enero quedó en libertad y, cuatro meses después, el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento capitalino le reubicó en un piso tutelado, en las inmediaciones del parque Don Quijote, donde ahora ha iniciado una nueva vida, en la que recibe tratamiento psiquiátrico, ha ganado peso y su mente comienza a desterrar los fantasmas del pasado.

La historia de José Manuel, que fue dada a conocer por DIARIO DE AVISOS el pasado año, ha dado un giro radical nueve meses después. Él asegura sentirse un hombre renovado, “pues tengo mi piso, pequeño pero suficiente, en el que vivo solo. Hay una cocina, un baño, un dormitorio y hasta una tele y estoy muy contento”, afirma. “Estoy muy agradecido a los Servicios Sociales por la oportunidad para reinsertarme y recuperar mi vida, pero lo que sí hecho en falta es una ayuda económica porque, pese a que los gastos de la vivienda están cubiertos, no tengo una paga mínima para tomar algo, comprarme una caja de cigarros e incluso comer”, asegura el hasta entonces sinhogar.

De una cueva en el barranco de Santos a vivir en un piso
José Manuel tiene una nueva oportunidad en un piso en la capital. DA

Mínima vital

José Manuel relata que para alimentarse acude al comedor social La Milagrosa, en la calle La Noria, o le pide dinero a su excompañero de cueva. Pero entiende que así no puede continuar. “He solicitado a la trabajadora social que me agilice la prestación para la mínima vital o la pensión no contributiva, pues necesito un pequeño complemento para mi día a día. Aunque me ha dicho que se está tramitando, al parecer pasará bastante tiempo aún. ¿Mientras de qué viviré?”, cuestiona.

La amplia oferta de recursos de atención social municipal

El Ayuntamiento de Santa Cruz confirma que José Manuel, hasta hace meses en situación de calle y con patologías mentales, está siendo atendido por los Servicios Sociales, para favorecer su recuperación estable. El Consistorio dispone de recursos como el Servicio Integral de Atención a Personas Sin Hogar, el Centro Municipal de Acogida, el Centro de Mínima Exigencia, las Unidades Móviles de Acercamiento y plazas de alojamiento temporal, así como programas como Housing First, Housing Led, pisos de autonomía o para jóvenes en vulnerabilidad y programas de mediación con propietarios para el acceso a una vivienda.

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