Del traje impecable y los eternos paseos por la calle Castillo a los juzgados de Arona hay, a veces, un paso muy corto. Un conocido exdirectivo de dos entidades bancarias, de las que fue despedido en su día, y hoy autoproclamado asesor financiero en su echadero de Santa Cruz, ha sido denunciado por un importante grupo empresarial del sur de Tenerife por la presunta comisión de delitos de estafa e intrusismo profesional.
No es la primera vez que su nombre se ve rodeado de polémica por ejercer, presuntamente, funciones para las que carecía de la preceptiva habilitación y de los conocimientos necesarios. Después de años vendiendo humo y grandezas, parece que, esta vez, el espectáculo ha bajado el telón y el supuesto gurú trajeado, de rancio apellido británico, tendrá que dar explicaciones donde ya no bastan los trajes, las tarjetas de visita ni los paseos por la calle Castillo. Pobre payaso.






