Que el baloncesto canario está de moda -nunca ha dejado de estarlo- es una evidencia. Las Islas exportan talento, como los hermanos Graham, Xabi López, o Rafa Rodríguez, pero, a veces, hay que fijarse un poco más en historias como la de Ezequiel Pérez: el jugador herreño que defiende la camiseta de Venezuela.
La de Ezequiel es una historia que se da mucho en las Islas. Él es herreño, sus padres, venezolanos y sus abuelos también nacieron en Canarias. Desde siempre le gustó el baloncesto y muy joven recibió la llamada del CB Santa Cruz: “Viví en El Hierro hasta los seis años, pero luego fiché por el Santa Cruz, así que fui a vivir a Tenerife. Sería luego cuando firmé en el CB Canarias”.
Ezequiel formó parte de las preselecciones para los combinados canarios -también para la de 3×3-, y en edad junior decidió hacer las maletas rumbo a Madrid después de que en el CB Canarias fuera a contar con menos minutos. Su destino sería la Torrejón Basketball Academy.

Internacional con Venezuela
Pero: ¿cómo le llegó la opción de ser internacional por Venezuela? Con la doble nacional en su poder, una llamada cambiaría su futuro: “Tenía 15 años y me contactó Kevin Schepmans, un ojeador, que me ofreció esta posibilidad de poder competir a nivel internacional”.
A partir de ahí, Ezequiel Pérez logra jugar contra algunos de los mejores jugadores del planeta de su generación, como ha ocurrido en el reciente Mundial U-17 celebrado en Estambul: “No tuvimos suerte en el sorteo, porque nos tocó Costa de Marfil, campeón africano, Australia, campeón de Oceanía, y Serbia, campeona de Europa. Pese a todo, acabando décimo quintos, fue una gran experiencia”.
Antes, Ezequiel había formado parte de una gran generación, quedando terceros en la última Americup U-15 solo por detrás de potencias como Estados Unidos o Canadá. Esta misma generación venezolana consiguió superar en el último Sudamericano a BRasil, Argentina, Puerto Rico o México.
La capacidad de superar los contratiempos
A sus 17 años, este escolta, que acabó el curso pasado en el Zentro Basket Madrid, se define como un jugador “capacidad para superar los contratiempos” con el que se encuentran en el día a día los deportistas: “Más allá de los resultados, lo que me define es la capacidad de superar los contratiempos. He trabajado muy duro y he mantenido la constancia en los momentos difíciles, y es precisamente de esa capacidad de resiliencia de lo que más orgulloso me siento”.
Quizás por eso, y por su capacidad para ver siempre la botella medio vacía, recalca lo “gratificante” que fue poder disputar el último Mundial con Venezuela, la tierra de sus padres.






