Con 17 años, enfundado en la camiseta del CB Santa Cruz, Xabi López cae al suelo durante un partido. “Noté que algo estaba mal, pero seguí jugando”, reconoce, pero, días después, se cumplieron los peores presagios: había sufrido una rotura de ligamento cruzado. Nunca es buen momento para lesionarse, pero aquel era el peor, porque afrontaría su último año como júnior jugando muy poco. Pero Xabi creyó en él mismo, algo que se repetiría durante los siguientes años hasta llegar a Estados Unidos.
“Aquel verano me miré bien la rodilla, porque era joven y si me quería dedicar al deporte de élite no me iba a aguantar. El último año júnior estuve casi todo fuera, solo pude jugar dos meses, pero, por suerte, me fichó Alicante”, recuerda el tinerfeño, que ahora vestirá la camiseta de la Universidad Cristiana de Abilene, en Texas, cuyo equipo disputa la NCAA1.

De una lesión a Alicante
Xabi López, aún lesionado, “siempre” tuvo claro su objetivo: “En el momento fue un palo, más el año en el que era, pero sabía que quería seguir jugando. El problema era que en Canarias se me conocía, pero fuera no, y era duro pensar que nadie me quisiera”.
Entonces apareció el Lucentum Alicante, de Primera FEB: “Me vino muy bien, porque llevaba toda la vida en casa. Allí éramos todos más o menos de mi edad y eso que fuera todo más sencillo. Eso y que es una muy buena ciudad”.
Aquella estancia en un club de importancia, que tuvo años en ACB, vino incluida con una cesión al Zornotza durante dos meses. Allí compartió vestuario con “gente mayor” algo que Xabi también considera “muy positivo” para su crecimiento. “No jugué mucho, me costó adaptarme algo más, pero me quedo con lo que saqué de positivo”, recalca.
El peor momento
El tinerfeño jugaría luego en Melilla, en el Enrique Soler, volviendo, y esto es algo que se viene repitiendo, siempre conclusiones positivas y valorando su crecimiento deportivo y personal: “Quizás fue donde mostré mi mejor baloncesto hasta el momento además de en el U22 del Canarias. Me gustó la ciudad, logré estar en un gran vestuario con gente que ya conocía…”.
Pero, tras esa estancia en Melilla llegaron malos momentos. Xabi López venía de jugar, de hacerlo muy bien y aterrizó en el Benicarló, donde dispondría de pocos minutos. Aquello, admite, afectó mentalmente: “Fue de más a menos. Sobre todo mentalmente. Pensé en dejar el baloncesto, porque creía que, quizás, el problema era mío. Si el entrenador no me ponía, tal vez era yo”.
Pero aguantó. Pese a los pocos minutos, a estar lejos de casa y a no adaptarse del todo al lugar, a Xabi se le iba a abrir una gran puerta en forma del equipo U22 del CB Canarias. Aquella era su puerta.
“Seguir apretando”
“En Benicarló llegó un momento en el que sentí que si lo dejaba era como perder el tiempo. Hice muchos esfuerzos, así que no podía dejarlo. Tengo que seguir apretando, me decía. Y me repetía que lo dejaría cuando fuera cosa mía, cuando fuera porque no servía”, reconoce.
La creación de la liga U22 ha sido un acierto para jugadores como Xabi López. Allí tuvo la oportunidad de dejarse ver al mundo cestista, algo que, incluso, le abrió las puertas de la selección española: “El Canarias llamó a mi agente y quise probar un año otra vez en casa. Si las cosas van mal, tengo a mi gente, me decía a mí mismo”.
Pero todo fue bien y, además, todo fue bien desde el principio. El grupo de jugadores cuajó de inmediato, el cuerpo técnico supo ver las virtudes de casa uno de ellos y, de esa manera, porque no se había rendido, regresó la ilusión: “No esperaba para nada que me fuera a salir tan buena liga. Fue llegar y hacerlo bien desde el principio, no fue poco a poco. Desde el primer partido me volvió toda la ilusión”.
Un gran vestuario
Además, el vestuario del CB Canarias era sano y con viejos conocidos, algo que siempre facilita mucho las cosas: “Conocía a mis compañeros. Moliné, por ejemplo, había jugado siempre conmigo y es mi amigo, pero, en general, la sensación era de que todos querían trabajar, les gustaba el baloncesto y trabajar mucho, entrenar cada día, que era lo que yo quería”.
A eso hay que sumar un cuerpo técnico con “Roland, Óliver, Marc y los demás” que resultaba “genial” y que los pusieron en valor: “Trabajan y nos trataban como si fuéramos el equipo de ACB”. Y, con todo eso, ahora, ha llegado el momento de volver a dejar la Isla y hacer las maletas.
Xabi López y la NCAA
Antes de que se confirmara su fichaje por la Universidad Cristiana de Abilene, al tinerfeño llegaron otras ofertas. “Durante todo el año, incluso en invierno, pude salir a Estados Unidos, pero creí que era mejor no salir” desvela. Todo cambió cuando fue convocado por la selección española B: “Surgió la oportunidad y me ofrecieron cosas más allá de lo económico, que es importante. Puedo crecer como jugador, me adaptan todo a poder sacar la carrera, porque tienes que cumplir con los estudios, y me decidí”.
Xabi López es claro en eso, y ante una situación que vemos cada vez más: jóvenes valores del baloncesto español que hacen las maletas rumbo al baloncesto universitario. A día de hoy, Europa no puede competir con lo que ofrecen en los Estados Unidos: “Puedes regresar con dinero ahorrado, habiendo crecido, con una carrera terminada para hacer otra y aún no tienes 25 años. Allí es baloncesto, adaptado a los estudios, todo el día, que es lo que queremos”.
Y claro que le habría gustado seguir en el CB Canarias, pero desde la madurez que le da haber pasado por tantas situaciones pese a tener solo 22 años, Xabi reitera ser “realista” y honesto consigo mismo: “Yo habría seguido. Aquí me han tratado espectacular, el hecho de jugar en ACB es complicado, por el nivel que tiene el equipo. Este año, con Eurocup, quieren hacer una plantilla importante y cuesta poder poner gente joven. ¿Realmente vas a sentar a Patty Mills para ponerme a mí? El club ha estado espectacular conmigo y claro que no descarto volver”.
Su próximo reto, la NCAA…






