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Vuelve el camaleón inspirado en un niño de Tenerife con TDAH y alta sensibilidad: “Ir al cole de los grandes es un cambio emocional importante”

'Nassau va al cole de los grandes', el nuevo cuento de la autora y educadora infantil canaria, lleva de nuevo al aula la historia inspirada en su hijo Lucas
Vuelve el camaleón inspirado en un niño de Tenerife con alta sensibilidad: "Ir al cole de los grandes es un cambio emocional importante"

Hace dos años, la escritora y educadora infantil tinerfeña Nayra Rodríguez presentó a Nassau, un camaleón que cambiaba de color según sus emociones. Ahora, el personaje crece, deja el refugio del hogar y afronta un nuevo reto: encontrar su sitio en el colegio sin renunciar a su forma de ser.

Nassau va al cole de los grandes vuelve a estar inspirado en Lucas, su hijo, un pequeño que, según explica Rodríguez, “tiene una combinación de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y alta sensibilidad (PAS)”.

Así, la historia recoge experiencias vividas por ambos durante una transición que, según Rodríguez, va mucho más allá de un cambio académico. “El paso al ‘cole de los grandes’ es un cambio emocional muy importante”, explica a DIARIO DE AVISOS: “Aparecen miedos, inseguridades y la necesidad de encajar, pero no siempre se habla de eso con la profundidad que merece”.

Como madre, también tuvo dudas: “Me preguntaba si mi hijo estaría bien, si encontraría su lugar y si sabría gestionar todo lo que estaba sintiendo”.

Un entorno más rápido y ruidoso

El primer cuento se centraba en el descubrimiento de las emociones. En esta nueva entrega, Nassau debe desenvolverse en un espacio lleno de estímulos, cambios y relaciones sociales: “Llega al colegio con su sensibilidad y su manera de mirar el mundo, pero allí no siempre se siente entendido”, señala la autora.

El ruido del recreo, las luces del aula, un profesor nuevo o un cambio de rutina pueden convertirse en retos importantes: “El mundo no se vive más difícil, sino más intenso”, sostiene Rodríguez. “El ruido del recreo no es solo ruido. Puede ser una sensación abrumadora que desborda”, añade.

También menciona situaciones menos visibles, como levantar la mano, equivocarse delante de los compañeros o intentar integrarse en un grupo: “Para Nassau, quedarse en el recreo sin sentirse desbordado o atreverse a ser él mismo son logros enormes”. De ahí el mensaje del libro: cada paso puede convertirse en una gran conquista.

El pequeño Lucas sostiene un ejemplar del libro. | DA
El pequeño Lucas sostiene un ejemplar del libro. | DA

El esfuerzo por encajar

Rodríguez pone el foco en el esfuerzo que hacen algunos niños para ocultar aquello que los diferencia: “Intentan actuar como los demás, imitar comportamientos y adaptarse, aunque no se sientan cómodos, solo para no quedar fuera del grupo”.

Ese esfuerzo no siempre evita el aislamiento: “No siempre son invitados a cumpleaños ni forman parte de los grupos, y eso duele, porque todos los niños necesitan sentirse parte de algo”.

El cuento defiende que el menor no debe cambiar para ser aceptado: “No se trata de cambiar quién eres, sino de encontrar tu sitio siendo tú”.

Asimismo, la obra también busca prevenir el rechazo y el acoso escolar mediante la empatía: “Muchas veces, el rechazo hacia quien es diferente no nace de la maldad, sino de la falta de herramientas para entender esa diferencia”.

El relato invita a los compañeros a preguntarse cómo se siente el otro, qué necesita y cómo pueden ayudarlo: “Cuando los niños entienden, dejan de señalar. Y cuando dejan de señalar, empieza a surgir el respeto”.

Más apoyo para las aulas

Como educadora infantil, Nayra Rodríguez considera que se ha avanzado en inclusión, aunque la realidad escolar continúa marcada por la falta de recursos: “Cada vez se habla más de diversidad, pero cuando bajas al aula la realidad va más despacio”.

Rodríguez evita responsabilizar al profesorado. “Admiro profundamente la labor docente. Las aulas son cada vez más complejas y hay más necesidades emocionales y educativas”.

A su juicio, las ratios elevadas, la falta de tiempo y la escasez de apoyos dificultan una atención individualizada: “No es falta de implicación, sino de recursos”. No obstante, Rodríguez entiende que “la formación del profesorado en España sigue teniendo carencias en aspectos clave relacionados con la atención a la diversidad y la inclusión real, no solo teórica. Y dentro de esa diversidad, la alta sensibilidad sigue siendo una gran desconocida, que espero que algún día se le reconozca como un TEA, un TDAH, etc”.

Además, la autora plantea que las clases puedan contar con el apoyo estable de un profesional de Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE): “No se trata de exigir más al profesorado, sino de sostenerlo mejor. Si cuidamos a quien educa, también cuidamos a quienes aprenden”.

“No hay que cambiar al niño”

El cuento pretende servir también como herramienta para las familias. Su lectura permite abrir conversaciones sobre el colegio, los miedos y las dificultades cotidianas: “Lo que vive el niño no es exagerado. Es real para él. Cuando se siente comprendido, deja de sentirse solo”, explica.

Su mensaje es claro: “No hay que empujarlo para que se adapte rápidamente. Hay que respetar su ritmo y reforzar sus pequeños logros. No hay que cambiar al niño, hay que sostenerlo”.

En una entrevista publicada por DIARIO DE AVISOS en 2024, Rodríguez ya adelantó su intención de llevar la historia de Nassau al ámbito escolar. Dos años después, aquel proyecto se ha convertido en una continuación protagonizada de nuevo por Lucas.

“Nassau no es solo un personaje para él. Es una parte de su propia historia”, asegura su madre. “Lo vive con orgullo porque sabe que puede ayudar a otros niños”.

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