Miguel Ángel Revilla ha recorrido buena parte de Canarias, pero hay una isla que ocupa un lugar especial entre sus recuerdos. El expresidente de Cantabria ha confesado que La Graciosa le causó tal impresión que llegó a imaginarse viviendo durante una larga temporada en este pequeño enclave del Archipiélago.
Revilla, que visitó Tenerife para participar en la Universidad de Verano de Adeje, explicó que Canarias es uno de los territorios de España a los que más veces ha viajado a lo largo de su vida.
“Las Islas Canarias son, fuera de Madrid, donde más he estado en mi vida”, señaló durante una entrevista concedida con motivo de su estancia en el sur de Tenerife.
El político cántabro ha visitado Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y La Palma, isla a la que acudió en dos ocasiones a raíz de la erupción volcánica. Sin embargo, fue La Graciosa la que terminó por conquistarle.
“Yo me hubiera quedado allí a vivir”, reconoció Revilla al recordar su paso por la octava isla.
El expresidente cántabro describió también cómo serían para él unas vacaciones perfectas en este rincón de Canarias: sin grandes planes, cerca del mar y disfrutando de una vida sencilla.
“Si ahora me dicen a mí, cojo una caña y me paso quince días pescando, en aquellas casitas blancas, cocinando el pescado… Serían para mí las vacaciones ideales”, afirmó.
A sus 84 años, Revilla admite que sus circunstancias actuales hacen más difícil cumplir ese deseo. No obstante, asegura que la idea de instalarse temporalmente en La Graciosa no fue solo una ocurrencia pasajera.
“He soñado de verdad con pasarme una larga temporada allí”, confesó.
Su declaración vuelve a poner el foco sobre uno de los paisajes más singulares de Canarias. La tranquilidad, las viviendas blancas y la relación directa con el océano convirtieron a La Graciosa en el lugar del Archipiélago que más huella dejó en Miguel Ángel Revilla.







