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La muralla de casi 400 años que pocos conocen y que esconde parte de la historia de Puerto de la Cruz

La recuperación de la antigua batería del muelle es una actuación que se recoge en el Plan Especial del Conjunto Histórico
La muralla de casi 400 años que pocos conocen y que esconde parte de la historia de Puerto de la Cruz
La muralla se encuentra en un lamentable estado de conservación. Sergio Méndez

Wall Street, uno de los lugares más famosos del mundo y la calle que ha llevado a la ciudad de Nueva York a elevarse como centro de poder a escala mundial, tuvo su origen en una muralla construida en 1640 por los holandeses de Nueva Ámsterdam para protegerse. 24 años después, los británicos tomaron la ciudad y la renombraron Nueva York, en 1699 derribaron el muro y construyeron la vía que hoy en día es conocida como Wall Street.

Aunque la muralla desapareció el nombre de la calle sigue recordándola y en diciembre de 2005 descubrieron lo que podía ser el vestigio más antiguo de la ciudad y que posiblemente formaba parte de las antiguas defensas militares.

Puerto de la Cruz también tiene un muro defensivo que se construyó en el siglo XVII para proteger al municipio de las embestidas del mar ya que aparece en el mapa más antiguo de la ciudad que data de 1640 y posteriormente en el plano de 1741 del ingeniero militar del Puerto de La Orotava Antonio La Riviere, en el que se puede ver claramente la estructura actual del casco histórico y que se recoge bajo una eme como muros de piedras.

Sin embargo, hay portuenses que no conocen la historia de la antigua batería del muelle, cuyos restos todavía pueden verse en la calle Mequinez, en la explanada del frente marítimo.
Incluido en el Bien de Interés Cultural (BIC) del casco histórico es propiedad del Ayuntamiento que hasta el momento poco ha hecho para conservar y promocionar los vestigios que forman parte de su historia aunque solo sean los restos de un paramento.

Hubo un intento de derribarlo en el año 2008 para construir el muelle deportivo y el parque marítimo pero la intervención del entonces concejal Jaime Coello que ostentaba el área de Servicios Comunitarios, lo impidió. Actualmente es el director de la Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello y considera que debería tener una protección singular para garantizar su preservación.

Como prueba de esta desidia se puede ver que la parte que da la calle Mequinez tiene anclados carteles de bares colindantes y en la parte trasera, se han adosado muros a diferentes alturas y una pequeña plaza en mal estado de conservación que sirve para acumular basura y orines. También se observan grafitis, faltas o roturas en las piedras que lo componen y ha sido atravesado por tuberías.

Sin embargo, esta realidad puede cambiar cuando se apruebe de forma definitiva el Plan de Protección del Conjunto Histórico (PEPCH), que ya cuenta con el visto bueno inicial, porque la recuperación de estos restos es una de las intervenciones que se plantean en el documento y también es uno de los objetivos del área de Ciudad Sostenible.

La ficha histórica del citado documento recoge que el lugar denominado como Puerto Viejo “fue la enseñada del barranco San Felipe ya que era una zona segura para fondear. Junto a él se erigió el Castillo y unas murallas para proteger el barranco. En 1826 ese puerto quedó completamente arrasado por un gran aluvión”.

Hay constancia de proyectos para abrir un puerto “cerca del Charco de los Camarones -actualmente plaza del Charco- desde el siglo XVII pero las obras se vieron paralizadas en diferentes etapas por la problemática en la expropiación de las viviendas del lugar”.

La construcción del muelle nuevo comenzó en el año 1822, “y al quitar la hilera de peña junto a la llegada del invierno, los temporales marítimos no cesaron de crear destrozos y derrumbes en el puerto”. Tras varias intervenciones, el gran temporal de 1838 acabó con gran parte del muelle.

Lo cierto es que estos restos han permanecido hasta ahora en el olvido dado que no consta que se hayan realizado intervenciones o al menos que estén documentadas, pese a que guardan gran parte de la historia de la ciudad.

La cantería se conserva pero el cableado, la tubería y los carteles de los comercios adosados al muro son elementos discordantes en los que hay que trabajar.

En la intervención se propone retirar la vegetación que ha crecido en la coronación del muro para evitar que siga extendiéndose y realizar operaciones de mantenimiento de forma periódica.

El hecho de contar ya con una ficha técnica, le brinda protección y cuando el documento esté aprobado definitivamente el Ayuntamiento estará obligado por el propio plan no solo a mantenerlo sino también a conservarlo ya que su estado actual “es lamentable”, reconoce el concejal del área, David Hernández.

“Estamos trabajando en un contrato de restauración de ese elemento tan importante para el municipio, que es el límite de la ciudad, de donde partía el mar y donde empezaba la tierra. Se nombra en varios libros, como el de Nicolás Barroso La formación de una ciudad y pese a ello estamos viviendo a espaldas de nuestra historia cuando puede ser uno de los monumentos más visitados y formar parte de rutas o programas culturales y turísticos sostenibles vinculados al sistema cultural de la ciudad portuaria”, subraya el edil.

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