El alcalde de Puerto de la Cruz, Leopoldo Afonso, solicitó el miércoles mediante un oficio a Salud Pública del Gobierno de Canarias la toma de muestras conjunta del agua de la zona de baño de Playa Jardín, como se hacía antaño.
Su petición está motivada por la discrepancia en los resultados obtenidos de las analíticas realizadas por el departamento regional y las del Ayuntamiento en las cuatro ocasiones en las que este año se prohibió el baño en la playa debido a episodios de contaminación.
El último de ellos ocurrió el miércoles por la tarde en Playa Grande Centro y obligó al cierre temporal, siguiendo las indicaciones del departamento encargado del control de la calidad de las aguas de baño del Archipiélago.
Sin embargo, las muestras del laboratorio independiente contratado por el Consistorio reflejan que estado del agua es óptimo y que no presentan incumplimientos en los límites de referencia establecidos por Salud Pública.
Es la tercera ocasión en la que el alcalde portuense se dirige al departamento regional sin obtener respuesta, aunque fuentes del mismo aseguraron que esta opción “se está valorando” y este periódico pudo saber que “con toda probabilidad” las analíticas conjuntas se realizarán el próximo martes.
Advertencia
Desde la plataforma Stop Vertidos al Mar advierten de la amenaza de un cierre permanente debido a los numerosos cierres temporales en un corto periodo de tiempo. Según indican, las autoridades avisan de que la contaminación bacteriana crónica podría derivar en una clausura definitiva debido a una crisis ambiental y sanitaria insostenible.
Playa Jardín permaneció cerrada durante casi un año, desde julio de 2024 hasta junio de 2025, debido a problemas de contaminación microbiológica en sus aguas. Durante todo este tiempo, las analíticas confirmaron la buena calidad del agua hasta el 12 de agosto de este año, cuando se produjo el primer cierre temporal de la playa. Le siguió otro el 3 de septiembre y se adoptó la misma medida por resultados microbiológicos desfavorables, en concreto, valores de E. coli que superaban los parámetros establecidos.
Ese mismo mes, el día 30, Salud Pública volvió a detectar valores desfavorables en Playa Grande. La restricción se levantó al día siguiente.
En las cuatro ocasiones, el Ayuntamiento insistió en que las muestras tomadas por un laboratorio independiente arrojaban resultados diferentes a los de Salud Pública.






