El químico e inventor catalán Ramón Escolà, creador de los emblemáticos Peta Zetas, ha explicado en el programa La Ventana de la Cadena SER el mecanismo científico que produce sus características e intensas detonaciones dentro de la boca. El producto, que salió a la venta en 1979, fue una de las golosinas más consumidas durante las décadas de 1980 y 1990 y se ha mantenido en el mercado global durante más de cuatro décadas.
Según detalló el propio Escolà durante la entrevista radiofónica, el secreto de estos chasquidos se encuentra en la combinación de una mezcla sólida de azúcares con anhídrido carbónico (dióxido de carbono) atrapado a alta presión.
La ciencia tras las ‘explosiones’ del caramelo
El inventor utilizó varias analogías sencillas para ilustrar cómo se comporta la golosina al entrar en contacto con la cavidad bucal. Escolà comparó la cubierta del caramelo con la pared de un globo o la coraza de hierro de una bomba, la cual retiene la fuerza del gas interior hasta que la capa protectora se rompe.
“El caramelo es una mezcla de azúcares que dentro tienen anhídrido carbónico”, señaló el químico en la Cadena SER, equiparando el gas utilizado con el que contienen las bebidas carbonatadas. La diferencia radica en la densidad y el confinamiento del compuesto en el dulce.
El proceso de liberación de las burbujas se produce de forma inmediata mediante la masticación o la disolución de la cubierta por acción de la saliva:
- Presión interna: El gas permanece atrapado en el interior de la masa dulce a una presión de unas 60 atmósferas.
- Microburbujas: La golosina alberga miles de diminutas cavidades gaseosas por cada paquete.
- Mecanismo de detonación: Al romperse la estructura exterior de azúcar, el gas comprimido se libera bruscamente, generando el característico ruido y chasquido físico en la lengua.
Un invento español con presencia internacional
Tras su lanzamiento a finales de los años 70, la marca logró distribución internacional, consolidándose como un fenómeno de ventas global. Más de 40 años después de su llegada a los kioscos, el caramelo efervescente mantiene su comercialización tradicional y ha ampliado sus aplicaciones a sectores como la alta cocina y la coctelería moderna.






