Hay días en los que Tenerife celebra que el verano pudiera ser eterno. Este 8 de agosto fue uno de ellos. Desde primeras horas de la tarde, el Sur de la Isla cambió de ritmo. Golf Costa Adeje dejó de ser únicamente uno de los enclaves más reconocibles de la Isla para convertirse en una gigantesca pista de baile. Era Sunblast, un año más, convertido en rey de reyes en el mapa de festivales de Canarias.
Fue un día de calor, pero nada contuvo al público ni sus ganas de ser de parte de esta historia. Pasadas las tres de la tarde ya se habían dado cita los primeros miles de personas en un recinto perfectamente acondicionado y acompañado de una cuidada producción por parte de Farra World.
Unas 20.000 personas estaban llamadas a recorrer durante más de nueve horas los siete escenarios que dieron vida a la edición de 2026. Techno, house, tech house, electrónica, drum & bass y sonidos urbanos convivieron en un mismo espacio, generando una propuesta difícil de encontrar en el panorama nacional. Porque Sunblast es, sobre todo, variedad. Y cada edición busca ofrecer nuevas razones para regresar. Y lo consigue, marca de la casa.
El cartel reunió a más de 45 artistas y combinó nombres internacionales con una importante representación nacional y canaria. James Hype, Indira Paganotto, Wilkinson, Mochakk, Kybba, Lady Bee o Deejay Supreme fueron algunos de los nombres que pusieron música a una jornada en la que los grandes artistas convivieron también con la posibilidad de descubrir nuevos sonidos. No hay un único Sunblast. Hay tantos como recorridos decide hacer cada persona a lo largo del recinto durante sus nueve horas de celebración.
Esa es otra de las características que Sunblast ha ido construyendo con los años. El festival, que cuenta con el patrocinio de Promotur, Turismo de Tenerife, Viceconsejería de presidencia del Gobierno de Canarias y Ayuntamiento de Adeje, no vive únicamente de sus cabezas de cartel. También ha conseguido convertirse en una plataforma para diferentes escenas y generaciones, algo que explica buena parte de su exitoso recorrido y de su permanencia en el calendario musical de Canarias.
A medida que avanzó la tarde, el recinto se fue llenando y apareció una de las imágenes más reconocibles del festival: miles de personas bailando bajo el cielo de Tenerife, celebrando la vida a través de la música. Había público llegado desde todas las islas del Archipiélago, pero también desde distintos puntos de la Península y de Europa. Sunblast no es solamente una cita para el público de Tenerife. Su capacidad para atraer visitantes de fuera lo ha consolidado como uno de los grandes acontecimientos del verano en la Isla.
Una de sus particularidades volvió a estar en el formato 360º del backstage. El espacio circular permitía moverse alrededor de los escenarios principales y acercarse a los artistas desde una perspectiva diferente a la habitual en un festival de estas dimensiones.
Más que una cuestión estética, aquella configuración modificaba la relación entre el público y el escenario: menos distancia, más proximidad y una mayor sensación de formar parte de lo que estaba sucediendo. A ello se sumó este año la nueva Zona VIP Panorama, situada frente a La Misa Stage, que ofreció otra perspectiva del recinto. Y el atardecer volvió a marcar uno de los momentos especiales de la jornada.

Con el paso de la tarde, las temperaturas dieron un respiro y el descenso del sol abrió una nueva fase del festival, mientras las pantallas, los focos y la iluminación de los escenarios iban ganando protagonismo. En el discurrir de la fiesta, el baile fue siempre el hilo conductor.
En esta edición, la presencia de Bresh XXL amplió todavía más la oferta escénica y musical. Frente al protagonismo habitual de la electrónica, este espacio dedicado a los sonidos urbanos permitía cambiar completamente de registro. Una propuesta que encajó con naturalidad en el ambiente de Sunblast y que confirmó la apuesta del festival por reunir públicos y estilos diferentes.
Entre los nombres más esperados de la jornada estaba Mochakk. El brasileño regresaba a Tenerife como uno de los principales reclamos internacionales de esta edición y su presencia concentró buena parte de la atención en el tramo más avanzado del festival. Lo suyo volvió a ser una sesión contundente, hipnótica, de esas que consiguen que el público deje de mirar el reloj.
Sunblast volvió a demostrar que es la perfecta combinación de varios factores: su generoso número de artistas, su despliegue de siete escenarios en una disposición que resulta única y la fortaleza de su producción. Así, cada persona que acude a bailar regresa a casa con su propio Sunblast genuino. 20.000 asistentes, 20.000 historias diferentes. Sunblast conquista a todos.





