La captura en la Isla de Tenerife de Pamela Gwinett, bautizada por los medios británicos como la viuda negra tras saquear 300.000 libras a una anciana con demencia, fue solo el primer hilo del que tirar. Una investigación publicada por el periódico The Sun y corroborada por la Guardia Civil ha puesto al descubierto un complejo entramado dedicado a aislar, coaccionar y robar a jubilados extranjeros vulnerables en España.
La reciente desarticulación de una banda en la Costa Blanca acusada de acorralar a una viuda británica de 91 años mediante cámaras ocultas y manipulación psicológica confirma que el caso de la viuda negra no constituye un hecho aislado. Se trata de un patrón criminal en auge orientado al expolio patrimonial.
El problema afecta directamente a la comunidad de entre 70.000 y 100.000 jubilados de origen británico asentados en el país. El aislamiento social, la distancia geográfica respecto a sus familias en el Reino Unido y el deterioro cognitivo convierten a estos ancianos en objetivos idóneos para redes organizadas, falsos amigos y cuidadores deshonestos que buscan apropiarse de sus ahorros y modificar sus testamentos.
Del refugio en Tenerife a la red de la Costa Blanca
Pamela Gwinett, de 63 años, permaneció oculta en Tenerife tras huir de la justicia británica. La investigación judicial acreditó que engañó a una mujer de 89 años en el Reino Unido a la que convenció de que su familia la había abandonado, tomándolo todo bajo su control mientras la mantenía retenida en su vivienda. Tras su localización en la Isla, la prófuga fue extraditada al Reino Unido para cumplir seis años de prisión.
Sin embargo, los métodos de sumisión psicológica detectados en Canarias se han reproducido con mayor sofisticación en otros puntos de la geografía española. En Alicante, la Guardia Civil ha arrestado a tres ciudadanos británicos: un vecino de 67 años considerado el cabecilla, el director de un centro de día de 64 años y una cuidadora de 62 años.
Cámaras ocultas y fotos familiares manipuladas
Según el expediente llevado a cabo por el Instituto Armado, los sospechosos sometieron a la víctima de 91 años a un asedio premeditado. El vecino llegó a instalar cámaras orientadas a la puerta de la anciana para monitorizar sus entradas y salidas e impedir que mantuviera contacto con el exterior.
Para afianzar el dominio emocional, los arrestados cambiaron las cerraduras del inmueble, le retiraron el pasaporte, bloquearon los contactos telefónicos de sus parientes y colocaron de forma estratégica fotografías suyas con la víctima por toda la vivienda. El objetivo era simular un vínculo afectivo inexistente.
Durante los seis meses que duró el engaño, la red sustrajo más de 17.000 libras (unos 20.000 euros) mediante extracciones en cajeros automáticos. Además, intentaron trasladar a la víctima a Malasia para apoderarse de sus fondos bancarios internacionales tras convencerla de alterar su testamento en favor del grupo criminal.
Patrones en aumento y consejos de prevención
La Guardia Civil ha detectado intervenciones similares en localidades como Elche, donde un cuidador desvió 40.000 euros mediante facturas falsas, o en Rojales, donde una pareja vació 75.000 euros de la cuenta de un ciudadano británico tras su fallecimiento en el hospital.
Ante el incremento de estos fraudes afectivos, los investigadores recomiendan a los residentes y sus familias extremar las precauciones:
- Evitar anotar números PIN o claves bancarias junto a las tarjetas o en lugares accesibles.
- Impedir que terceras personas observen u operen directamente durante las extracciones en cajeros automáticos.
- Mantener el control exclusivo de las llaves de la vivienda y evitar copias no autorizadas a personal externo.
- Comunicar de inmediato a la Guardia Civil o a la Policía Nacional cualquier sospecha de intromisión, cambio inusual de actitud o aislamiento de la persona mayor.







