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Así funciona el nuevo semáforo de Santa Cruz que frena a quienes superan los 50 km/h

Una cámara detecta la velocidad del vehículo y pone en rojo el siguiente semáforo. La iniciativa, instalada junto al colegio García Escámez, se extenderá al resto de la ciudad
Señal de tráfico que indica reducir la velocidad. DA

Quien pise el acelerador en la carretera general de El Rosario, a la altura del colegio García Escámez, se encontrará con el siguiente semáforo en rojo. El Ayuntamiento de Santa Cruz, a través del área de Movilidad, ha instalado, por primera vez en el municipio, un sistema que detecta la velocidad de los vehículos y obliga a detenerse a quienes superen los 50 kilómetros por hora. El objetivo: dar más seguridad vial a una zona sensible por la presencia de escolares y el tránsito de peatones.

La concejala de Movilidad, Evelyn Alonso, explica que la finalidad del proyecto piloto se centra en “mejorar la regulación de los semáforos en una zona cercana a un centro educativo, además de optimizar la circulación, mejorar la seguridad y avanzar hacia una movilidad más eficiente”.

El sistema no multa, pero obliga a detenerse a quienes circulen por encima del límite permitido. Su funcionamiento es sencillo: una cámara detecta la velocidad del vehículo y, si éste supera los 50 kilómetros por hora, envía una señal al siguiente semáforo, que cambia a rojo durante tres segundos. La iniciativa, recién estrenada en la carretera del Rosario, se mantendrá de forma permanente en dicho tramo, pero la intención es extenderla a otros puntos de la ciudad.

Alonso subraya que la iniciativa responde a una demanda vecinal vinculada a la seguridad del entorno escolar y al recuerdo de un atropello mortal a un menor, ocurrido años atrás. “Los residentes nos pedían la instalación de un radar de foto rojo, que sí tiene capacidad sancionadora, pero desde Movilidad hemos optado por una solución tecnológica que busca reducir la velocidad mediante un efecto disuasorio, mientras que el área de Seguridad ya tramita la colocación del foto rojo”.

Detalla que si un conductor circula por esta vía con el semáforo en verde a más velocidad que la permitida, el semáforo continuo, a pocos metros, le hará frenar al ponerse automáticamente en rojo. El objetivo, recalca, “es conseguir que se levante el pie del acelerador y se respete el límite de velocidad”. Además, un cartel situado antes del colegio avisa a los coches en circulación de la proximidad del semáforo cerrado.

La ubicación de este nuevo dispositivo tecnológico, cedido gratuitamente por la empresa Etra, responde también a las características de la propia carretera, pues al tratarse de una vía de evacuación y de conexión con la ciudad, por la que circulan ambulancias y guaguas, no es posible recurrir a pasos de peatones elevados.

Semáforos con IA

La implantación de este nuevo sistema de control de la velocidad vial es solo un paso más de los que está dando una ciudad que trabaja en una estrategia de digitalización del tráfico. Para ello, recuerda la edil, la pieza central del proceso será la nueva Sala de Control de Movilidad, la cual estará en funcionamiento a finales de este año o principios del próximo.
Desde esta nueva Sala, ubicada en la calle Antequera, se gestionarán los datos, en tiempo real, generados por las nuevas herramientas tecnológicas, y se avanzará en la implantación de semáforos inteligentes, que cambiarán de verde a rojo según la densidad del tráfico, tanto peatonal como de vehículos. Además, otro proyecto será establecer el futuro sistema de prioridad para el transporte público, de manera que los semáforos favorecerán su paso frente al del vehículo privad

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