Una cachapa que nunca llegó a la mesa y una arepa que nadie había pedido terminaron dando contenido al primer Solo Palique. Javier Socorro esperó una hora y veinte minutos por su pedido en una cafetería de La Laguna y recibió algo completamente distinto. Al día siguiente, aquella anécdota ya estaba sobre el escenario de La Bowie.
No había prácticamente nada más preparado. Tampoco hacía falta. Aquel episodio ocurrido en agosto de 2022 resume bastante bien el funcionamiento que, más de cuatro años después, mantienen Gerson Ramos, Vasni Ramos, Javier Socorro y Diego Lupiáñez: hablar de lo que les ocurre, mirar la actualidad de Canarias y dejar que la improvisación haga el resto.
El origen estuvo en una petición de Ariadna Simó, propietaria de La Bowie junto a Joshua España. Necesitaba contenido para los miércoles de agosto y llamó a Gerson Ramos. “Me dijo: tío, necesitamos rellenar los miércoles de agosto con algo, búscate la vida”, recuerda.
Gerson fue entonces a buscar a su hermano Vasni, que estaba en las canchas de baloncesto de Chimisay. Desde el final de la pandemia, ese espacio se había convertido en lugar habitual de encuentro para el grupo. Después llamaron a Javier y Diego. Los cuatro acabaron en la cafetería Qintuma, junto a las pistas, intentando decidir qué podían hacer al día siguiente.
Y apareció la arepa. Javier había pedido una cachapa. Tras más de una hora de espera, le sirvieron una arepa. La situación les pareció suficientemente absurda como para subirla al escenario. Ya tenían tema para estrenarse.
De una arepa a la música en directo
La segunda pieza del formato también apareció por casualidad. En La Bowie les comunicaron que podían utilizar una batería, una guitarra, un bajo y un teclado. “Genial, ponlo todo”, respondió Gerson. Había un pequeño inconveniente: ninguno sabía tocar aquellos instrumentos. Lejos de descartarlos, decidieron incorporarlos al espectáculo.
Aquello que podía haber durado únicamente unas semanas comenzó a encontrar público. Solo Palique nació en La Bowie en agosto de 2022 y fue incorporando invitados, concursos, actuaciones y secciones, pero sin abandonar una característica: buena parte de lo que ocurre sobre el escenario no está escrito.
Sus escaletas pueden reducirse a dos o tres palabras anotadas apenas media hora antes de comenzar. “Me da la sensación de que ni nosotros sabemos lo que estamos haciendo, y eso implica que tampoco conocemos nada que sea igual”, resume Vasni.
La fórmula ha ido creciendo hasta sumar nueve temporadas y llevar el espectáculo fuera de su escenario habitual. El grupo ha pasado por recintos como el Teatro Leal de La Laguna y el Teatro Guimerá de Santa Cruz, donde también ha conseguido agotar entradas.
Un espectáculo que depende de lo que ocurra ese día
Definir Solo Palique tampoco es sencillo. Tiene elementos de pódcast, late show, improvisación, música y espectáculo en directo, pero cambia en cada función. Las experiencias de los cuatro integrantes se cruzan con las noticias del día, los invitados y, especialmente, con el público. “Se genera una especie de mente colmena: vamos todos aportando y al final acaban surgiendo cosas que ni te esperas”, explican.
Diego Lupiáñez, que compagina este proyecto con su trabajo en Abubukaka, destaca precisamente esa ausencia de un camino cerrado. En una representación teatral existe un texto y unos límites conocidos. Aquí, ni quienes están en las butacas ni quienes ocupan el escenario saben exactamente qué ocurrirá. Eso ha dejado situaciones difíciles de repetir.
En una actuación especial en el Teatro Leal, Petit Lorena apareció por sorpresa, entró en el recinto y acabó participando en el espectáculo. En otra ocasión, una broma sobre la supuesta muerte del cantante puertorriqueño Erwin Rivera terminó llegando al propio artista, que les envió un vídeo sorprendido por la noticia. Tiempo después acudió al programa.
Hasta la vulcanología ha acabado formando parte del espectáculo. Durante una conversación sobre los movimientos sísmicos del Teide, Daniel Prieto, de Palique Divulgativo, intervino para explicar el fenómeno. Desde las butacas, la vulcanóloga Alba Martín Lorenzo cuestionó una de sus afirmaciones. Terminó también sobre el escenario y la función derivó en un debate científico improvisado.
Canarias pone buena parte del guion
El otro gran combustible de Solo Palique es la actualidad de Canarias. La política, los sucesos, las situaciones cotidianas y hasta las respuestas que dejan los lectores en las redes sociales pueden terminar incorporados al programa apenas unas horas después.
El grupo sostiene, medio en broma y medio en serio, que DIARIO DE AVISOS forma parte de su equipo de guionistas. “Si alguien se puede considerar guionista de Solo Palique, es Diario de Avisos”, afirma Vasni Ramos. Calculan que alrededor del “60%” del contenido puede salir de noticias publicadas por este periódico y de las reacciones que generan en redes sociales. Después, ellos las llevan a su terreno.
Ese contacto permanente con lo que ocurre en las Islas explica por qué el programa puede cambiar por completo de una semana a otra.
También el público aporta temas, corrige información o introduce asuntos que acaban de ocurrir. “Nosotros somos las caras visibles”, explican, pero desde las butacas reciben buena parte de los estímulos que mantienen el espectáculo en movimiento.
La Bowie, la casa de Solo Palique
Pese al salto a teatros de mayor capacidad, La Bowie continúa ocupando un lugar central en el proyecto. No solo porque allí empezó todo, sino porque su cercanía permite mantener el formato que ha acompañado al grupo desde sus primeras funciones.
La sala lagunera desarrolla además otras propuestas culturales bajo el lema “La cultura no se rinde”, entre ellas Patio Mutante, concebido como punto de encuentro para disciplinas como la poesía, la música o el clown.
Los integrantes de Solo Palique reivindican el papel de estos espacios para que nuevos proyectos puedan probar formatos sin necesidad de partir de una estructura cerrada. Ellos son un ejemplo.
Empezaron porque había que llenar unos miércoles de agosto. No tenían un formato definido, tampoco sabían tocar los instrumentos que habían decidido colocar sobre el escenario y el argumento de aquel primer encuentro salió de una cachapa que, después de una hora y veinte minutos, se convirtió en arepa.
Más de cuatro años después, siguen utilizando prácticamente el mismo método: mirar qué ha pasado, apuntar un par de ideas y salir a hablar.
El siguiente objetivo ya tiene fecha. En agosto de 2027 cumplirán cinco años y quieren que Solo Palique pase, al menos una vez al año, por cada Isla. También contemplan nuevas actuaciones en la Península e incluso fuera de España. Todo dependerá, probablemente, de lo que ocurra esa semana.






