Pedro J. Ramírez

Periodista. Entre 1975 y 1980 trabajó en ABC y en junio de 1980 fue nombrado director de Diario 16. En octubre de 1989, fundó el diario El Mundo del siglo XXI, y en 2015 fundó El Español, periódico digital que dirige desde entonces. Ha conseguido distinciones como el premio APM al Mejor Periodista del Año en 1991.

Por qué necesitamos tanto al PP

Sin un partido conservador fuerte, aferrado de forma beligerante a los pilares de nuestra prosperidad y libertades, el sistema político español…

El asesinato de Eduardo Zaplana

El sábado 22, mientras los niños de San Ildefonso cantaban las últimas tablas de la Lotería, me llamaron del periódico para avisarme de que un ex ministro de Justicia –o sea, alguien con buenos contactos en el mundo judicial y penitenciario-, y, para más inri, del PP, acababa de publicar un tuit, dando el pésame a la familia de Eduardo Zaplana, por su fallecimiento

Proteo Sánchez: entre las abejas y el foxtrot

De repente, en el Salón de los Pasos Perdidos, se me vino a la memoria el inicio de un bello soneto de Borges: “Antes que los remeros de Odiseo / fatigaran el mar rojo como el vino / las inasibles formas adivino / de aquel Dios cuyo nombre fue Proteo”. Siga leyendo este artículo en EL ESPAÑOL

‘Elogio de los grandes sinvergüenzas’

La polémica sobre si Juan Carlos I debía asistir o no a los actos institucionales organizados con motivo del 40 aniversario de la Constitución, me ha traído a la memoria un artículo de 1973

Un escupitajo posmoderno

Cuando, hace nada menos que treinta y ocho años, fui nombrado director de Diario 16, me encontré con circunstancias topográficas singulares

Final de Partida

Esta semana, nuestra democracia ha tocado fondo. La coincidencia del revolcón del Tribunal de Estrasburgo, por la condena a Otegi, con la gestión chapucera y errática del debate sobre las hipotecas en la Sala Tercera del Supremo ha erosionado la credibilidad del sistema judicial en el momento más inoportuno. Tanto la salida de la escena de Cospedal,

Alguien lee a Herodoto en la Moncloa

Aunque nuestro ecosistema informativo sea el reino de lo efímero, en el que, hasta las más justificadas llamaradas de indignación, se evaporan como los fuegos fatuos de las bengalas en la noche, el escándalo del CIS pervive en el oprobio. Ningún demócrata puede amortizar a beneficio de inventario que un organismo público, cuyos datos son