No quiere caminar
Mi perrita no quiere caminar, tras su luxación de cadera. Ni subir escaleras. Tengo que llevarla en brazos a la calle –parezco Alfredo Landa con Fifí, en El vecino del quinto-. Una jodienda, porque la perra pesa cuatro kilos y yo no ando sobrado de fuerzas. Mi perrita ejerce sobre mí una indudable tiranía, pero
