Opinión

Estrategia europea

El turismo se mueve y es lo bueno al margen del incesante torrente estadístico tan favorable, de récord en récord

El PSOE no es clave en nada

l poder hay que ejercerlo. Cuando lo que se produce es una supuesta sedición y una provocación tan grande como la de Junqueras y sus títeres -Puigdemont es sólo uno de ellos-, estoy con Alfonso Guerra

La inocencia del diccionario

El jueves pasado denunciábamos el mal uso del lenguaje por parte de los políticos y los medios de comunicación cuando llaman pirómanos a los incendiarios de nuestros montes

La adolescencia socialista

Los adolescentes (y los militantes socialistas canarios) están sumergidos en una crisis de identidad consigo mismos y con el entorno

Manifiesto de los alcaldes

No hay otra ubicación posible para los aparcamientos. lo que se demuela ha de ser reconstruido en el mismo lugar con las mismas características

El PSOE no es clave en nada

El poder hay que ejercerlo. Cuando lo que se produce es una supuesta sedición y una provocación tan grande como la de Junqueras y sus títeres -Puigdemont es sólo uno de ellos-, estoy con Alfonso Guerra

Hayek, un liberal clásico

Si hubiera que encasillar a Hayek en alguna escuela de pensamiento podría decirse que fue un liberal clásico, un viejo liberal, un liberal en sentido estricto

El ojo de Rajoy (y 2)

Aparcadas distracciones de libro, órdagos bastante litúrgicos y otras herramientas habituales en cualquier negociación, la pregunta, el asunto que ocupa la pista central del circo, es qué interesa más a Mariano Rajoy

Bermúdez y Garcinuño

Está claro que Bermúdez no va a pasar a la historia de Santa Cruz. No ha hecho nada, sólo ha puesto mesas en las calles, lo que es de agradecer, confirmando su fama de noctámbulo y farandulero

La trama de un pacto prevacacional

Como quiera que el acuerdo de gobierno es cosa de dos, diríase que todas las apuestas caben en las vísperas del desenlace de este tira y afloja entre Coalición Canaria y el Partido Popular

El ojo de Rajoy

Vio Garbiñe Muguruza que la pelota había botado fuera, supo que había ganado la final; sin embargo, en ese instante, y durante los dieciocho segundos que tardó en pronunciarse el ojo de halcón también entendió que lo tenía todo y nada