El valle del castaño
Realmente hubiese tenido que llamarse “el valle de los castaños”, pues en aquel aislado lugar de aquel montañoso país perdido en un atlas geográfico inexistente, cual Shangri La, no había más que castaños, enormes masas de árboles que cada otoño depositaban ingentes cantidades de fruto a los pies de los habitantes del valle.
