
De los 266 senadores, 208 lo son por elección directa en los comicios a las Cortes Generales y los 58 restantes proceden de los 17 parlamentos regionales. Para estos, la Cámara alta reserva un escaño por Comunidad Autónoma y añade otro por cada millón de habitantes. Esta fórmula otorga a Canarias tres parlamentarios. Julio Cruz (PSOE), María del Mar Julios (CC) y Mercedes Roldós (PP) fueron designados el 21 de julio de 2015. Julios venía de sustituir a Miguel Zerolo, en enero de ese año, tras la renuncia del exalcalde de Santa Cruz de Tenerife.
Como el mandato es para la legislatura canaria completa, independientemente de la fecha de disolución del Senado, Cruz, Julios y Roldós permanecerán en sus puestos, salvo anómalas circunstancias, hasta 2019. De hecho, en apenas un año han transitado por tres legislaturas: la X, la XI y la XII, con posibilidades de llegar a la decimotercera.
Otro dato curioso es que los tres senadores autonómicos solo han coincidido tres meses con un Ejecutivo efectivo (el de la mayoría absoluta del PP), antes de que el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicase, el 27 de octubre de 2015, del decreto de convocatoria de las elecciones del 20 de noviembre. Desde entonces, sus señorías están atadas de pies y manos. Para llamar la atención, hacen gestos con la cabeza. Si esto continúa así, el riesgo de que la pierdan no es descabellado.
A diferencia de lo que ocurre en otras asambleas, los senadores canarios cedieron sus asientos a los siguientes en las listas de sus respectivas candidaturas (insulares): Ventura del Carmen Rodríguez (PSOE), Pablo Rodríguez (CC) y Jorge Rodríguez (PP).
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Cruz ha formulado 1.000 preguntas con respuesta por escrito y no le han contestado ni una
Julio Cruz lleva la penitencia en su apellido paterno. La madre de sus desgracias políticas en el Senado es la interinidad del Gobierno de la nación; que, como está en funciones, aplica la doctrina de la burocracia larriana: “Vuelva usted mañana”. Después de casi treinta años de diputado en el Parlamento de Canarias, del que fue vicepresidente en la etapa anterior, el político socialista gomero se trasladó al Senado con la misión de “prolongar el ejercicio del servicio público desde una perspectiva distinta pero no distante”. Con esa “responsabilidad”, el senador autonómico no se ha quedado de brazos cruzados a pesar de la parálisis en la que se encuentra España. En este periodo, Cruz ha formulado unas 1.000 preguntas para su respuesta por escrito y no le han contestado ni una. Además, ha promovido unas cuantas mociones que se han extraviado por el camino. La Comisión de Suplicatorios, de la que él era portavoz, solo se reunió una vez.[/su_note]




