
La Delegación del Gobierno en Canarias estima que a mediados del año que viene estarán en funcionamiento las mejoras previstas para el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), tal y como declaró en días pasados a este periódico el propio delegado del Gobierno en el Archipiélago, Enrique Hernández Bento.
Dichas mejoras, demandadas desde hace meses por asociaciones de guardias civiles como la AUGC, supondrán una inversión aproximada de 11 millones de euros y fue anunciada en su día por la antecesora de Hernández Bento, su hermana María del Carmen, en la actualidad diputada del Partido Popular en el Congreso por la provincia de Las Palmas.
El delegado explicó que tal inversión implica dos novedades sustanciales respecta al actual servicio de vigilancia.
Por una parte, se ampliará la cobertura que presta el SIVE en la actualidad al cubrir más zonas de la geografía del Archipiélago, entre las cuales figuran dos que corresponden a la isla de Tenerife.
Por otro lado, las mejoras implican una mayor automatización del SIVE, lo que permitirá liberar de estas obligaciones a un número no determinado de guardias, algo que -por escaso que sea- nunca viene mal en el contexto actual de escasez de medios humanos en las Islas que sufren las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
El objetivo del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) es mejorar el control de la frontera sur de nuestro país, y es la respuesta a dos de los principales retos a los que se enfrenta la Guardia Civil: la lucha contra el narcotráfico y contra la inmigración irregular.
Un respaldo clave frente a los narcos que además salva vidas
La llegada de pateras al Archipiélago lleva dos años de aumento en las Islas, aunque aún está muy lejos de las terribles cifras registradas a mediados de la primera década de este siglo, mientras que los narcos aprovechan lo extenso de nuestras costas para el tráfico ilegal de sustancias, especialmente el hachís. Dos grandes retos para el SIVE n




