Los Realejos

‘El menú de Fregel’: chef a domicilio

‘El menú de Fregel’ es un proyecto ahora premiado de emprendeduría a cargo de Jacobo de León López, un servicio de preparación y reparto de comida casera en Los Realejos para ayudar a personas que trabajan lejos

Jacobo de León López consiguió en un año y medio tener más de 300 clientes y dar empleo a nueve personas. Fran Pallero
Jacobo de León López consiguió en un año y medio tener más de 300 clientes y dar empleo a nueve personas. Fran Pallero

Trabajar a muchos kilómetros del domicilio particular, comer sano y no gastar dinero son tres objetivos que para la mayoría de las personas resultan incompatibles. La misma dificultad que a veces tienen para compaginar, debido a la distancia, la vida familiar y laboral.

Preparar a diario la comida puede convertirse para algunos en una verdadera pesadilla porque hay que hacerlo con suficiente anticipación, una tarea que además le resta tiempo a la familia, los amigos y el ocio.

Esta es la realidad de muchas personas que viven en el Norte de la Isla y todos los días deben realizar grandes trayectos para acudir a su puesto de trabajo en la capital o el Sur de la Isla y no tienen otra opción que dedicar el sábado o el domingo, sus jornadas de descanso, a cocinar para el resto de la semana.

Pensar en lo difícil que es para ellos y en su propia realidad cotidiana encendió “una pequeña lucecita” en la cabeza de Jacobo de León López, que tras darle varias vueltas lo llevó a iniciar su propia aventura empresarial y poner en marcha ‘El menú de Fregel’, un servicio de preparación y distribución de comida casera con sede en Los Realejos consistente en 10 platos (5 primeros y 5 segundos), nutricionalmente equilibrados a tan solo 20 euros a la semana. Una especie de chef a domicilio.

Fue una noche hablando con su esposa y un amigo. Hacía tiempo que Jacobo, de profesión cocinero y padre de dos niñas pequeñas, buscaba alternativas de trabajo dirigidas al autoempleo, porque el mundo de la hostelería es muy sacrificado y sus horarios le suponían trabajar de noche, descansar los lunes y no disfrutar lo suficiente de sus seres queridos.

Cuando se casó intentó buscar otras salidas laborales. Se preparó para una oposición “que nunca salía”, consiguió un trabajo de mañana en una empresa que se terminó, estuvo en paro durante los años fuertes de la crisis y eso coincidió con un problema de salud grave de su mujer que le hizo darse cuenta de muchas cosas y buscar una salida profesional.

Foto: Fran Pallero

Y lo que empezó hace un año y medio él solo “probando” con cinco personas conocidas para “ver los resultados”, terminó convirtiéndose en una empresa que ya cuenta con más de 300 clientes, nueve empleados, cuatro puntos de reparto diferentes, y la idea es seguir creciendo.

“La gente empezó con el boca a boca a hablar de ‘El menú de Fregel’, que era rico, barato y que solucionaba la vida y así nos empezó a llamar”, comenta.

El nicho de mercado inicial eran personas del Norte que se tienen que desplazar a Santa Cruz, pero después se dio cuenta que había otros potenciales clientes que no habían contemplado, como familias que les compran la comida a sus hijos para que se la lleven al colegio, o tienen padres y madres mayores, que al estar solos dejan de cocinar y tienen una mala alimentación o deficiente pese a que necesitan una dieta equilibrada con todos los nutrientes.

Eso es lo que ofrece su menú, comida casera que engloba mucha legumbre y verduras, y diferentes tipos de carnes y de pescados, todo natural. “No es un menú de dieta, ni especial para adelgazar ni bajo en sal”, aclara. Su hermana, que es la jefa de cocina y él se encargan de planificar los platos cada semana e intentan no rotarlos antes del mes aunque a veces son los mismos clientes quienes les piden que los repitan.

Subvención

Conseguir el local con las características que debía tener para cumplir con los requisitos que exige Sanidad no costó demasiado. La subvención de ayuda a la emprendeduría que le otorgó el Ayuntamiento de Los Realejos fue un apoyo importante porque le permitió cubrir ciertos costes de la empresa en los meses iniciales, que son los más difíciles, como el alquiler, la publicidad, y el mantenimiento de las instalaciones, indispensable en una empresa como la suya con un sistema de refrigeración.

En su equipo de trabajo la mayoría son mujeres. F. Pallero

Sus planes son expandirse y adquirir el local anexo porque necesita más espacio para almacenaje y una cámara mayor al trabajar con productos congelados. Además, ha tenido que alquilar furgonas térmicas para cumplir con el transporte de mercancías congeladas, que lleva hasta el área metropolitana, y la idea es llegar hasta el Sur y la Isla Baja en breve porque hay mucha gente que ya se lo demanda.

También tiene el proyecto de crear una página web para facilitar la interacción con el cliente que actualmente es a través de Facebook, donde además de publicar el menú de la siguiente semana todos los miércoles, comparte información y cosas curiosas del mundo culinario, “como una pasarela para que la gente vea lo que hacemos”, dice.

Homenaje a su padre

Jacobo es hijo del fotógrafo portuense José de León Fregel, más conocido como Fregel. Siempre pensó que si algún día lograba tener una empresa llevaría de nombre la firma de su padre, algunas de cuyas fotografían cuelgan en las paredes del local, ubicado en la avenida de Los Remedios, mientras que el logotipo es una caricatura que le hizo un amigo a su progenitor.

Debido a que el negocio crece cada día, Jacobo dejará de lado la cocina y se dedicará a la gestión, porque son muchas las necesidades burocráticas que tiene que atender. Pero no le importa, porque tiene un gran equipo que le ayuda y puede compaginar la vida familiar con la laboral. Y de eso se trataba.