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PSOE lagunero: aquel león que acabó cual gatito de Coalición

El mismo partido que hizo alcaldes a Pedro González y José Segura es hoy la muleta que apuntala en el poder a José Alberto Díaz (CC)
Pedro Ramos (PSOE)

Quién lo ha visto y quién lo ve, a aquel león imponente que lucía, cual diamante principal de su corona municipalista en la Isla, a esos grandes alcaldes como fueron Pedro González y José Segura. Hoy, sin embargo, la Agrupación local del PSOE lagunero avergüenza hasta a sus propios militantes tinerfeños, convertido en la muleta que apuntala en el poder a Coalición Canaria (CC), sus máximos adversarios políticos de siempre. Para mayor indigestión, el alcalde de los coalicioneros es hoy una figura de segundo nivel, José Alberto Díaz, propio de un ayuntamiento acogotado por deudas superiores a los 100 millones de euros. Es tal el fracaso actual del PSOE en La Laguna que de los cinco concejales que obtuvo en las elecciones municipales de 2015, apenas le quedan dos. De los tres expulsados, uno abochornó al partido a nivel nacional (Zebenzuí González) con sus wasaps de corte machista y vejatorio para las mujeres. A los otros dos, Javier Abreu y Yeray Rodríguez, los echaron por rebelarse del yugo impuesto desde CC. Es tal el deterioro que el PSOE, por no ser, ni es la principal fuerza progresista en la capital universitaria provincial, superada en votos y ediles por un partido de novísimo cuño como es Podemos, tanto en las locales como en las europeas y en las dos citas estatales consecutivas. Aquel león, donde rugían líderes tan dispares como Santiago Pérez y Domingo Medina, ya no es el hogar de referencias políticas de primer nivel como ellos o los ya citados alcaldes González y Segura, no. Ahora se ha tornado en un manso gatito al que abroncan ya hasta en su propio congreso insular, donde una mayoría aplastante de los miembros del plenario aprobaron, con 57 votos a favor, 26 abstenciones y una sola papeleta en contra, que ya está bien de traicionar a sus votantes. Que en el PSOE, o se está para ganar las elecciones en La Laguna, o no se está. Pero lo que no se puede es seguir en el partido para servir a los intereses de Coalición Canaria.

Los referentes

Abril de 1979. Los españoles acudían, tras 40 años de tenebrosa dictadura, a las urnas para elegir a sus alcaldes. Por entonces, UCD era la minoría mayoritaria, pero el PSOE ya había adelantado en el carril de la izquierda al PCE, por mucho que fueran los comunistas quienes combatieran desde el interior del país al franquismo. Como refrendarían tres años después, los socialistas mostraron que su fuerza municipal era la adecuada para un partido con vocación de gobierno. Si en Santa Cruz de Tenerife no pudieron con Manuel Hermoso y los suyos, en La Laguna se impuso el mejor candidato posible: Pedro González. Qué mejor regidor para la ciudad más canaria del Archipiélago, la de los poetas y los caminos largos, que un intelectual, un artista de pincel en mano que además fue padre de otro gran socialista, Pedro Zerolo. Sin duda, dos referentes sin igual para el PSOE.

Pedro González (PSOE)
Pedro González (PSOE)

González fue para La Laguna lo que La Laguna era para González: lo máximo. De sus méritos apenas queda memoria, pero muchos recuerdan que ordenó pintar de color rosa la catedral de la ciudad donde las procesiones resisten aún el vendaval del progreso. Pedro González llegó a ponerse en huelga de hambre siendo alcalde porque el gobernador civil de entonces (1982), Jesús Javier Rebollo, había cerrado el vertedero de Montaña del Aire sin dar una alternativa para tirar la basura que generaba la urbe.

José Segura (PSOE)

Curiosamente, fue el otro alcalde del PSOE en La Laguna, José Segura, quien siendo ya presidente del Cabildo encontró la solución tres años después, ya que en 1985 puso en marcha lo que se llamó (y sigue llamándolo la gente) el Plan Insular de Residuos Sólidos (PIRS) de Arico. Si Pedro González empató dos mandatos como alcalde (1979-1987), Segura apenas empuñó el bastón de mando entre 1991 y 1993. Había derrotado al sustituto de González, Elfidio Alonso (ATI), a quien perjudicó el afán de su partido en fusionar La Laguna con Santa Cruz de Tenerife, algo muy mal visto en la Ciudad de los Adelantados. Mas, a mediados del mandato de Segura, Alonso se benefició de la pócima mágica que #ATI, primero, y luego CC usan para alcanzar el poder: la moción de censura. Así las cosas, el sabandeño logró 15 votos de los 27 posibles gracias a los 12 concejales de ATI-AIC, dos de Iniciativa Canaria (Ican) y el restante del Centro Canario Independiente (CCI).

La resistencia

Desde la censura que tumbó a Segura, La Laguna no tuvo más alcaldes del PSOE. Pero hubo quienes lucharon con firmeza por ello, y de ahí que caminen con la cabeza alta hoy en día por la ciudad. Es el caso de Santiago Pérez. Se trata de un triunfador en la política que llegó a ser senador y pieza clave en el Cabildo que comandaron los socialistas durante la etapa de José Segura como presidente insular. Como corresponde a ese león que era el PSOE lagunero, Santiago Pérez se enfrentó en las urnas con los distintos candidatos de Coalición Canaria. Fue en 1999 cuando Pérez ganó las elecciones con el 40,19% de los votos, pero sus 13 concejales fueron insuficientes ante los 14 que sumaron Ana Oramas (31,87% y 10 ediles) y los cuatro del PP (14,99%). Lejos de rendirse y con el espíritu de quien sabe representar a unas siglas como las del PSOE, Santiago Pérez se presentó cuatro años después. Sin embargo, fue entonces cuando empezó a mascarse la tragedia.

Masca: bueno para CC

Para frenar al PSOE, unos socialistas díscolos no dudaron en crear un partido llamado Masca, cuyo único objetivo era, como se comprobó después, servir a CC. Al frente de Masca se encontraban Manuel Noda, Pedro Ramos y José Luis Martín, padre de una de las dos concejalas del PSOE que aún sostienen a CC en la Alcaldía lagunera.

Noda desapareció de escena a cuenta de una condena motivada por un feísimo delito cometido en su ámbito profesional que no viene al caso, mientras que a Martín se le recuerda por sus maniobras para impedir que Santiago Pérez fuera secretario insular del partido.

Pedro Ramos merece mención aparte. Se cuenta que, desde entonces, es el hombre fuerte del PSOE de La Laguna. Justo desde que los socialistas aportan los votos que le faltan a Coalición Canaria para no perder la Alcaldía, primero con Javier Abreu (ahora escarmentado por la experiencia de semejante compañía) y hoy con Mónica Martín.

Inexplicablemente, Ramos fue readmitido en el PSOE tras la traición de Masca, un partido que solo se presentó en las municipales laguneras de 2003 para arañar los votos que impidieron a Pérez derrotar a Oramas de nuevo. Con Ramos llegaron un montón de militantes, al parecer casi todos trabajadores del Hospital Universitario de Canarias. Justo el centro hospitalario donde, como ha sido denunciado ante la Fiscalía, Ramos se beneficia presuntamente de la aplicación de una normativa que le permite controlar, en persona o por interposición, los procesos de selección del personal estatutario.

Hoy, ese león que era el PSOE lagunero no es más que un gatito que ronronea al son de Coalición Canaria. Un trago demasiado amargo para los socialistas tinerfeños, como se pudo comprobar en el reciente congreso insular.

Pedro Ramos, o la sombra de un submarino coalicionero

Pedro Ramos (PSOE)
Pedro Ramos (PSOE)

Con él llegó la debacle. Primero traicionó al PSOE con Masca y luego se hizo con el control de la Agrupación gracias a unas afiliaciones masivas que investiga el partido desde Madrid. Desde que tiene mando en plaza, el león se tornó gatito de CC.

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