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Filip Custic: “Me gusta objetizar el cuerpo humano y crear con ello instalaciones vivas”

Entrevistamos al artista tinerfeño Filip Custic, quien, a sus 24 años ha trabajado ya para Vogue, Camper o Sony, entre otras muchas marcas, y ha expuesto, por mencionar solo un lugar, en el Moma de Nueva York
Filip Custic | Foto: Fran Pallero

Una silla es una silla y sirve para sentarse. O tal vez no. Realmente la silla, como cualquier otro objeto, puede usarme para más de una cosa, puede tener más de una función, pero normalmente nuestras mentes asocian un objeto a una única función, a un único significado. Explorar esas otras funciones e incluso crear otras nuevas aparentemente imposibles es lo que hace desde hace algún tiempo Filip Custic, un fotógrafo, artista y creador tinerfeño que participó en Inspíreme el jueves 25 de enero en el Espacio Cultural de Caja Canarias en Santa Cruz de Tenerife.

Filip y Kito’s monsters. / FILIP CUSTIC
Filip y Kito’s monsters. / FILIP CUSTIC

Intentar explicar su obra no es sencillo, pero puede intentarse diciendo que en los collages fotográficos creados Custic nada es lo que parece, o más bien, el significado de la imagen no es, ni mucho menos, el que podamos sacar a primera vista. Cada detalle tiene una segunda lectura, un sentido distinto que viene a ser el que realmente ha querido darle el autor. Así, sus atractivas imágenes se componen a partes iguales de estética moderna y transgresora y de mensajes ocultos, dobles y triples significados, y realidades imposibles.

Filip Custic pone patas arriba la semiótica común y nos muestra con su obra cómo se ve y se entiende el mundo desde la perspectiva de un artista que aún intenta encontrarse.

-Aun sabiendo que es difícil hacerlo con palabras, ¿podrías explicar el significado de tu obra?
Para mí los objetos son lo más importante. Todo el mundo tiene un vocabulario de objetos, y yo, siendo consciente de ello, utilizo los objetos con los que yo vibro, los que me llaman la atención, y les doy el significado que yo siento. Eso, de una forma muy pretenciosa, me gustaría que se convirtiera, a largo plazo, en un movimiento que he llamado Objetismo. Lo que me gusta hacer con los objetos es quitarles la función (desfuncionalizarlos), el significado que nos ha enseñado el sistema en el que vivimos y verlos desde otra perspectiva distinta. Por ejemplo, puede ser una silla que la uso como sombrero. Como es mi propio significado. Y no lo voy a llevar con la energía de llevarlo como si fuera un disfraz, sino que lo que estoy comunicando en ese momento es que para mí la silla representa una silla para pensar, un objeto para la meditación, la contemplación. Yo aún me estoy encontrando y no me siento definido. Empecé por la fotografía, pero con el tiempo me he dado cuenta de que no me siento para nada un fotógrafo, porque un fotógrafo estudia el plano, viaja al rededor de él e investiga la forma de retratarlo. Yo hago una especie de cuadro virtual, porque mis fotos en bruto no tienen nada que ver con el resultado final. Me gusta darles una sensación onírica, como de mundo no terrenal, y así lo que hago es más bien un puzzle. Hago muchas fotos a objetos y luego compongo una sola imagen sintetizando todo.

-Más que un fotógrafo, eres entonces un artista que utiliza la fotografía como materia prima.
Sí, aunque he estado mucho tiempo en conflicto con la palabra artista porque es un concepto que pesa muchísimo. Pero últimamente no tanto. Desde hace algún tiempo no me centro solo en la fotografía, sino que hago instalaciones utilizando, por ejemplo, el cuerpo humano. Lo que busco es el limbo entre el cuerpo humano y el objeto. Me gusta objetizar el cuerpo humano y crear con ello una instalación viva. También experimento con la voz y la música, con el sonido. Entonces sí, la palabra artista puede que sea la que más se acerca a lo que ahora mismo soy.

-¿En qué tipo de objetos encuentras un significado más diferente al que se le da habitualmente?
He tenido un proceso de reconciliación o de reconocer de nuevo los objetos. Volviendo al ejemplo de la silla, este es un objeto que todos usamos diariamente, pero pensé en que quería observarla de una manera diferente. Dije quiero hacerme una máscara con una silla, ponérmela de sombrero. Entonces, el primer objeto con el que me pasó esto fue con una bola cromada, una bola de espejo, que hace un efecto como de ojo de pez. Con el tiempo la he observado y me he dado cuenta de que la razón por la que me llamó tanto la atención fue porque en la bola cromada estás viendo un reflejo de la realidad absolutamente, es como un 360º, es la forma en la que la bola observa el mundo. Se ve el entorno al cien por cien, como el ojo humano. Eso me llamó la atención y me fijé también en el juguete slinky (esa espiral que se tira por las escaleras). De ahí pasé a otro tipo de esferas, de cristal. Luego, juguetes quinéticos. Poco a poco me fui reencontrando con objetos que ya conocía, pero los comencé a ver con otros ojos.

-Dentro del movimiento Inspíreme, ¿qué aportas al grupo de participantes? 
Justo cuando me propusieron participar en Inspíreme para dar una charla yo llevaba un tiempo pensando que sentía la necesidad de comunicar hablando, porque siempre me comunico a través de la imagen. Así que cuando me llegó esta oportunidad, y encima en Tenerife, de donde soy y donde me he criado, me pareció muy bien para estrenarme ante una audiencia. Así también me reconcilio con la isla, en la que yo aprendí mucho pero al mismo tiempo en la que no pude expresar al cien por cien cómo soy yo. Ahora vuelvo más evolucionado y me apetece mucho. Lo que creo que puedo aportar es lo que le aportaría al Filip de 17 años que quería escuchar a alguien que le dijera lo que yo voy a decir en la charla ese día. Más que comunicar lo que hago, quiero expresar mi forma de pensar, mi forma de observar el mundo y mi forma de desenvolverme dentro de este sistema capitalista en el que nos estamos criando y que es horroroso pero hay que convivir con él. Comunicar cómo veo yo la vida y tal vez a alguien eso le inspire para seguir adelante con sus objetivos.

Interior de un prisma de base cuadrada. / FILIP CUSTIC
Interior de un prisma de base cuadrada. / FILIP CUSTIC

-Dentro de tu idea de darle una segunda lectura a los objetos ¿guardas algún mensaje relacionado con eso que mencionabas de la sociedad capitalista, consumista?
Muchísimo. Yo meto todos esos conceptos en todas mis fotos. Por ejemplo, he pensado si se proyecta una foto mía, explicar todos la simbología que hay en ella. Cada objeto, cada postura, todo tiene un significado para mí. Si hay, por ejemplo, una bombilla encendida, significa que se te ha ocurrido una idea; uso mucho las corbatas, porque es una prenda originaria de Croacia (yo soy de allí), entonces la incluyo para poner una parte de mí.

-¿Encontraste dificultades en Tenerife a la hora de expresarte como artista o creador?
Yo me fui siendo una persona que creía en el sistema, adaptada al sistema, y hasta que no me fui fuera no empecé a conocerme mejor y a saber exactamente lo que quería. Eventos como Inspíreme me parece ideal para la gente creativa que tenga las dudas que se tienen a ciertas edades para saber cómo desenvolverse en la sociedad.

-¿Para qué tipo de público está dirigido INSPÍREME?
Al mundo más creativo, a la gente creativa, aunque yo quiero orientarlo a todo el mundo porque en la vida hay que funcionar a través de la fórmula en la que tú te proyectas. Debes proyectar lo que realmente te hace feliz y ser impecable contigo mismo, ser fiel a ti mismo y hacer lo que realmente te gusta. Y eso es lo realmente difícil porque nunca te vas a aburrir de lo que haces haciendo lo que realmente te motiva y gusta. Estamos en este plano para disfrutar y ser felices y no para estar 40 años encerrados trabajando deseando que llegue la jubilación. Hay que ser feliz el mayor rato posible en la vida.

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