
El Hotel Escuela de Santa Cruz de Tenerife se convirtió ayer en un ágora para recibir al escritor y dramaturgo Petros Márkaris (Turquía, 1937), autor de las novelas protagonizadas por el comisario Kostas Jaritos, un policía con mirada crítica sobre el estado de la sociedad griega. “La relación que tengo con Kostas es que ambos miramos a la esencia de la ciudad y tenemos una mirada irónica y distante de Atenas, pero aparte de eso, no hay muchas más conexiones”.
Márkaris no es solo conocido por su obra literaria o sus guiones cinematográficos. También es un férreo activista de izquierdas con un marcado discurso. En su opinión, la sociedad está adormecida y ya no tiene la capacidad de sospecha, de hacerse preguntas. Simplemente, aceptamos todo. “Suceden cosas a nuestro alrededor y, aunque no las entendamos, no preguntamos de dónde proceden. No solo en Europa, sino en el mundo en general. Son bastante graves y sin embargo las dejamos pasar”.
Como cronista de la crisis griega a través del género negro, el autor hizo una reflexión de por qué Europa ha llegado a esa situación, y tiene al culpable bastante claro: el dinero. Tiempo atrás, cuando la religión tenía un peso más importante, dice, la gente iba a la iglesia, se confesaba y buscaba la redención. “Ahora las inversiones son la absolución de nuestra sociedad. Llega el dinero, nadie pregunta de dónde sale, pero haciendo esa inversión se consigue esa absolución del origen de todo este dinero”.
“El culpable no es el capitalismo, sino la falta de regulación”, explica a la pregunta de si esa es la nueva religión. “Tiempo atrás había más regulación y eso impedía que una serie de cosas se llevaran a cabo. Hoy en día el capitalismo es un sistema sin reglas. La eliminación de ellas hace que estemos en una sociedad completamente perdida. Y esto no solo crea un problema a nivel criminal y judicial, sino también para la supervivencia de la gente normal. Esta falta de regulación hace que todo esté centrado en un sistema donde generamos productos solo para hacer dinero”.
Márkaris atrapa con su discurso reflexivo y al mismo tiempo vehemente, y, a pesar de la dureza de sus palabras, saca a relucir su parte irónica. “No se preocupen, que no van a estar solos en la desesperación. Yo también estoy desesperado”, tranquiliza a los periodistas que estamos presentes en este encuentro, tras lo cual lanza una gran carcajada.
El autor se encuentra en la Isla, dentro de la programación del Festival Tenerife Noir, para recoger el premio Negra y Criminal a su trayectoria, además de participar en la actividad Expediente: OFFSHORE. Crónica de la Europa actual, celebrada en TEA Tenerife Espacio de las Artes.

Cuestionado sobre la capacidad de lucha de los europeos contra las instituciones corruptas, Márkaris parece pesimista. “Creo que hay un gran desencanto en el mundo y la reacción está teñida de ira, desesperación y pérdida de esperanza. Estos tres elementos impiden que la gente piense de manera racional. Si se pierde esta capacidad, lo que se busca son soluciones fáciles que no van a solventar el problema”. Una de ellas es el voto a la extrema derecha. “Se creen que van a solucionar todo y no va a ser así. Lo que harán es destruirlo”, afirma. “En este momento no veo ninguna posibilidad de cambiar el sistema. Vamos a ser francos”, se sincera. “Estoy muy preocupado de lo que pueda ocurrir. Los partidos tradicionales han perdido la confianza y la capacidad de convencer a la gente. Parte de esta crisis es de confianza hacia estos partidos de centro izquierda y centro derecha, porque ellos son los causantes”. “Estoy desesperado porque no veo una salida a esta situación. Europa solo piensa en la economía, no en la política”, asevera.
Tampoco el arte salvará al mundo, según su opinión. Los artistas y literatos solo pueden ayudar a que se hagan las preguntas correctas para lograr encontrar las respuestas que puedan generar un cambio. “El mundo solo cambiará por la lucha de las personas, no por el arte y la literatura”, asegura.
Pero no todo iba a ser desencanto ante la situación actual en este ágora improvisado. Márkaris, con 81 años a sus espaldas, tiene una novela a punto de salir en España y ha empezado a escribir otra de la que solo nos desvela el título: La era de la hipocresía.




