Güímar

Decía que plantaba habichuelas y era ‘maría’

Karen María Fischer, alemana radicada en Güímar, denuncia al venezolano al que arrendó unas huertas, y este le acusa de que sus cabras le comen sus “judías verdes”

Karen Fischer observa desde su azotea la caravana y la finca donde vive el venezolano a quien denuncia / NORCHI

Karen María Fischer, una alemana que lleva 46 años viviendo en Güímar, denunció el pasado martes en el Juzgado de Guardia de esa ciudad a Gabriel A. S. Z., de nacionalidad venezolana, por apropiación indebida de unas huertas de su propiedad y de una casa deshabitada tras la muerte de su propietario, señalando, además, que el citado individuo tiene una explotación de marihuana, según las pruebas fotográficas presentadas por la denunciante.

Se da la circunstancia de que Karen María Fischer tendrá que acudir al Juzgado el próximo 24 de abril, al haber sido denunciada por Gabriel por haber permitido que sus cabras -tiene dos y un macho- se hayan comido la plantación de habichuelas, cuando en realidad lo que tiene plantado en el exterior de su casa son más de 20 plantas de marihuana, hembras, según pudo comprobar este periódico. La propietaria alemana señala que ha llamado en varias ocasiones a la Guardia Civil y la Policía Local, aunque hasta el pasado martes no había presentado la denuncia judicial. Sin embargo, pese a que se han presentado en su propiedad, no han podido encontrar el supuesto secadero montado a base de extractores, que Karen Fischer presenta como pruebas a base de vídeos y fotografías.

Una de las cabras de la propietaria alemana /NORCHI
Fischer presenta como pruebas fotografías de los estractores para secar el cannabis / NORCHI

Desde fuentes policiales se señala que las plantas de maría que se encuentran en la trasera de un garaje abandonado son de poco tamaño y no muy abundantes como para determinar que se trata de tráfico de drogas y para consumo personal, sin descartar una pronta intervención ante la denuncia judicial ya presentada.

La denuncia de Karen María Fischer, que vive en un chalé de dos plantas en la calle Costa Rica, 10, rodeada de pájaros, patos, una pareja de perros y 11 cachorros de un cruce presa canario-rhodesian, gatos y hasta dos cabras y un macho, se produce a raíz de que Gabriel A. S. Z. dejara de cultivar hortalizas y se dedicara a plantar marihuana, según señaló Fischer, después de llegar a un acuerdo con él en noviembre para arrendarle por 10 años los canteros cercanos a la casa, solo a cambio del mantenimiento de la finca y de la propia casa, que terminó vallando con palés, hasta que Fischer le invitó a irse de su terreno, ocupando la casa cercana de un señor fallecido años atrás y donde actualmente habita dentro de una caravana.

La ciudadana alemana ha puesto todo esto en conocimiento del juez de guardia y en la denuncia incluso afirma temer por su integridad física ante las amenazas, grabadas en audio, que le ha proferido Gabriel, y en las que se recoge: “Te cortaré la luz y el agua como sigas denunciándome”.

En los últimos tres años se han realizado más de diez operaciones antidrogas en diferentes fincas del Güímar, que dispone de un clima privilegiado para este tipo de cultivos. Y este puede ser un caso más, ante la denuncia ya tramitada en el Juzgado, porque la arrendataria entiende que no es lo mismo plantar judías verdes que maría.

El venezolano denunciado vive en una caravana /NORCHI