Granadilla de Abona

Franc, cinco años para dar la vuelta al mundo y volver a bañarse en El Médano

Ayer inició en Barcelona la aventura de recorrer a pie 39 países de cuatro continentes, 49.000 kilómetros, con un carrito de 35 kilos

Franc Molinos, juntos a sus padres y su hermana Carmen, antes de partir de Tenerife / DA

Nueve de la mañana, plaza de Colón, Barcelona. Ahí comenzó ayer la aventura de Franc Molinos, un joven de 30 años que reside en El Médano, a donde piensa regresar dentro de unos cinco años, cuando culmine un recorrido de 49.000 kilómetros a pie por 39 paises de cuatro continentes.

El proyecto Feetontheground (los pies sobre la tierra) es para Franc Molinos “un grito por la libertad y el ecosistema del planeta”, una forma de llamar la atención sobre “la deforestación, la contaminación y, a la vez, enseñarle a la gente que hay que dejar atrás el consumismo que nos persigue, que con menos se puede vivir y ser feliz”.

Franc Molinos partió el jueves, un día después de su cumpleaños, desde el aeropuerto del Sur hacia Barcelona, siendo despedido entre sonrisas y lágrimas por sus padres y su hermana Carmen, así como un numeroso grupo de amigos. “Fue un momento feliz y a la vez triste, porque al fin comenzaba el proyecto que tanto he anhelado, pero también se quedaron atrás la familia y los amigos”, comentaba mientras se probaba las zapatillas Tropic Feel, sus fieles acompañantes en los próximos cinco años.

Este joven apasionado de la naturaleza y de los animales -trabajó durante varios años como walkingdogs (paseante de perros) en Andorra- partió ayer de Barcelona rumbo a la costa francesa, luego seguirá por Italia, Eslovenia, Croacia, Serbia, Bulgaria y Turquía, dejando Europa atrás después de cuatro o cinco meses de caminata. “Será como el calentamiento, porque Europa apenas significa el 15% de todo el recorrido”, comenta.

El recorrido que hará a pie y los 39 países que visitará / DA

Su primer destino en Asia será Georgia, y seguirá camino por Azerbaiyán e Irán, por la cordillera del Caucaso, uno de los lugares que más le impresionan. Desde Irán cogerá un avión hacia la India (Nueva Delhi) para continuar por Nepal, Bangladesh, Myanmar, Tailandia y Malasia, hasta llegar a Singapur, donde acabará la aventura por Asia, y partir en avión hacia San Francisco.

La aventura por América recorrerá la ruta panamericana de norte a sur, empezando por Estados Unidos (San Francisco), recorriendo sus costas hasta entrar en México por Baja California, continuar camino pasando por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, donde un ferry le trasladará hasta Ecuador, y proseguir rumbo a Perú, Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, antes de partir hacia África.

En este último continente tiene previsto caminar hacia el este, de Sudáfrica a Mozambique, Tanzania, Kenia, Etiopia, Sudan, Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos, para cruzar el estrecho de Gibraltar y regresar a España, con el fin de “estar dentro de cuatro o cinco años bañándome de nuevo en El Médano”, afirma Franc Molinos, un apasionado de la costa granadillera, “de la que me enamoré a primera vista”.

Este joven aventurero espera recorrer una media de 30 kilómetros diarios, pero “todo dependerá de lo que me vaya pidiendo el cuerpo en situaciones tan dispares como el frío, el calor o las pendientes”, señala. “Tengo la esperanza de que mi hermana Carmen, un pilar fundamental en mi vida que siempre está ahí para todo, pueda reencontrase conmigo en algún lugar, ahora que ya camina más, cuando antes no iba caminando ni a comprar el pan”, relata con un hilo de voz emocionado.

Molinos motiva su aventura en que su “vida ha sufrido cambios inesperados”. “En estos últimos años me he separado de mi mujer, he cambiado de domicilio, de trabajo… Actualmente vivo en Tenerife, después de haberme mudado y haber dejado atrás una de mis grandes pasiones, el trabajo dedicado a todas las personas comprometidas con sus mascotas. Pasaba días y días por las montañas de mi preciado país Andorra, caminando sin parar acompañado de mi fiel amigo Woody -su perro- y los clientes de Walkingdog. Comencé a viajar y eso despertó en mí un deseo incontrolable por explorar otros países y culturas. Pasado un tiempo y juntando esas dos pasiones, algo cambió dentro de mí. Sentía la necesidad de cumplir mi sueño de dar la vuelta al mundo caminando, en ese mismo momento caí en la cuenta de que podía ser una buena oportunidad para poder aportar mi granito de arena, he intentar mandar unos mensajes de concienciación por un planeta libre y limpio, porque tenemos un tesoro llamado mundo, el cual estamos destruyendo”, recuerda emocionado.

Un proyecto que le ronda por la cabeza, “buscando y recabando información sobre rutas, visados y muchas ideas…”. “Sin darme cuenta -agrega-, me veo inmerso en este proyecto, toda una prueba de superación personal que espero conseguir. Por eso creo que una vuelta al mundo a pie es una bonita manera de llevar estos mensajes de concienciación y respeto hacia el medio ambiente”. “Quiero sentirme libre de verdad por donde camine en mi aventura y poder superar miedos e inquietudes que me invaden la mente”, comenta el paseador de perros, que ha iniciado su aprendizaje de paseador del planeta.