Güímar

“La solución para los barrancos de Güímar es crear depósitos de agua y seguir extrayendo áridos”

Wladimiro Rodríguez Brito, exconsejero insular de Medio Ambiente, afirma que "vamos a machacar rocas cuando tenemos aun en Güímar millones de metros cúbicos de arena"

Wladimiro Rodríguez Brito, exconsejero del Cabildo de tenerife. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

Exconsejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo, Hijo Adoptivo de Tenerife por “su trayectoria modélica de compromiso con su tierra y con el pueblo” durante las dos décadas que pasó en la institución desde 1995. Wladimiro Rodríguez Brito (Barlovento, 1942) jubilado, está casado y tiene dos hijos. Doctor en Geografía por la Universidad de La Laguna con Premio Extraordinario, compatibilizó sus estudios con las labores agrícolas, dedicado al cultivo del tabaco. Durante su etapa al frente del área de Medio Ambiente desarrolló la plantación de varios millones de árboles en la Isla, fundamentalmente pinos canarios y laurisilva y se adquirieron más de 30 millones de metros cuadrados de suelo para reforestar.

-¿Desde cuándo en política?

“Desde que tengo uso de razón, de alguna manera si la política es tener compromiso con la sociedad, porque así entiendo yo la política”.

-Usted es un hombre de izquierda. ¿Sigue militando en Coalición Canaria?

“Sí. Entiendo que la derecha y la izquierda no es un territorio de agua destilada. La izquierda para mí es un compromiso con los débiles, con el medio ambiente, y la derecha es más una cultura del dinero, más egoísta, pero a veces encontramos que el agua destilada no existe ni en un lado ni en el otro, que gente que se llama de izquierda derrocha y gente de derecha tiene compromisos sociales”.

-¿Usted está ya alejado de la política o todavía tiene recorrido?

“Todavía tengo recorrido, porque me quiero sentir útil en la sociedad donde vivo y siento que tengo cosas que decir en esta tierra y ahora estoy con una chiquillos que me ha traído mi hija y mi mujer y yo queremos contaminarlos, pero la contaminación, que diría Pedro Guerra, no es fácil, porque vivimos en una sociedad muy superficial donde el dinero y el consumismo nos tiene muy marcados”.

-¿Coalición Canaria ha sido buena para Canarias?

“Creo que Coalición Canaria ha sido necesaria, porque Madrid ha tenido un alejamiento con esta tierra durante mucho tiempo, como ha sucedido con el tema del agua, donde los canarios han tenido que jugarse su vida para sacarla de los manantiales, mientras vemos como se debate en la Península sobre el Canal Isabel II o el trasvase Tajo-Segura, en este último caso se habla del volumen de agua que produce Canarias en este momento. Allí han resuelto el problema del agua las administraciones públicas, mientras que aquí lo hemos resuelto con el esfuerzo de nuestra gente. Por eso que un partido nacionalista hable de estas cosas es una necesidad, no es un planteamiento abstracto. No se trata de hablar de banderas o si poner o no poner estrellas, se trata de hablar de las cosas que preocupan a los canarios”.

-¿Usted cree que las aguas deben estar en manos privadas o en manos públicas, como dijo Saavedra en el 87?

“Una cosa es el interés público y otra cosa es decir que lo público funciona siempre bien, y ahí tenemos la desgracia que está sucediendo en Venezuela. A teoría decimos que es público y en realidad lo controla una clase funcionarial”.

-¿Cuál es el mayor problema al que se enfrenta Canarias, según usted?

“El mayor problema que tiene Canarias es cultural. Jamás Canarias había tenido los recursos que tiene ahora y la pobreza en Canarias no se entiende sino por un problema sociocultural y me preocupa que cada día se empero más. Tenemos bancos de tierra y gran parte está sin cultivar y la gente sigue yendo a vivir a las ciudades y pendientes de los bancos de alimentos y eso no hay quien lo entienda. Yo soy de un pueblo, Barlovento, que quizás sea el que más agua tenga en Canarias y allí no hay niños y las tierras están siendo abandonadas. El modelo económico-cultural tiene que cambiar y de eso le echo culpa a Coalición Canaria y en general a todos los partidos, porque no se habla de estas cosas en el Parlamento de Canarias”.

-¿Podemos vivir solo del turismo?

“Con 16 millones de visitantes no deberíamos tener a nadie en cola para recibir alimentos y situaciones de pobreza como estamos viviendo. Tenemos que diversificar la economía y eso no se diversifica por decreto, sino creando una cultura que asocie a la gente al territorio, que vivamos más cerca de una actividad agroganadera e industrial. Es una vergüenza que el año pasado hayamos tenido que traer 50 millones de kilos de papas de fuera, que bien se podrían haber producido aquí, al menos el 90%”.

-Se ha quedado usted casi huérfano en la lucha por el campo y la ganadería tras la muerte de Pedro Molina.

“Pedro Molina para mí es una pérdida muy grande, del que era muy buen amigo. Recuerdo que una vez que se murió Franco creamos el primer sindicato agrario en 1976 en La Guancha. Nunca estaré a su altura, porque él logró trabajar, armonizar y vivir de la tierra, porque yo me separé de la tierra a temprana edad y ahora sigo apegada a la tierra más de manera sentimental que otra cosa”.

-Usted siempre ha sido un usuario de la guagua. ¿Cómo acabamos con los atascos?

“Los atascos se arreglan con otra sociedad. Esta Isla no puede mantener 800.000 coches y la gente no va al baño con él porque todavía no están preparados los baños para que entren los coches. Este es un modelo que es inviable, pero hay que ir poniendo parches, como por ejemplo cambiar los horarios de la Universidad y otras cosas, y desde luego no podemos seguir sumando más asfalto. Este territorio es pequeño y no podemos seguir haciendo más autopistas”.

-Usted ha defendido que en Güímar se debería seguir extrayendo áridos. ¿Me equivoco?

“Con lo de Güímar ha sucedido que burocratizamos las cosas y luego no cumplimos las leyes. Güímar tiene la mayor cantera de áridos de Tenerife y uno de los mayores depósitos de materiales de arenas de Canarias. Pensemos que los volcanes de Güímar cerraron la salida al mar de los materiales que traía el barranco desde Izaña y ahí se acumuló durante millones de años material que no era arcilloso, especial para la construcción y el cemento. Desde la época de Franco se sabía que la extracción de áridos llevaba aparejada la restauración, pero desgraciadamente esto no se cumplió, pero no solo por parte de los empresarios, sino porque había complicidad del ayuntamiento, porque recibía contrapartidas de todo tipo y puestos de trabajo”.

-¿Y cómo restauraría usted esos barrancos de Güímar?

“Yo apostaría por darle viabilidad a algunos de esos hoyos, como depósitos de aguas, que hoy son tan necesarios para un municipio con actividad agraria como Güímar e incluso explotaciones ganaderas. Lo que no podemos hacer es un decreto y aquí se no se toca nada. Vivimos en Tenerife casi un millón de personas y gran parte de esas personas viven en casas fabricadas con áridos de Güímar y creo que lo mejor es seguir sacando materiales de allí, con restauración, porque hablamos del mejor árido de la Isla y no entiendo como vamos a machacar rocas cuando tenemos en Güímar aún millones de metros cúbicos de arena que no hay que machacarla. Esto no es un problema de jueces o abogados, es un asunto que no se puede judicializar, como me ocurrió a mí cuando me denunciaron como consejero del Cabildo por utilizar una retroaraña para reforestar pinos, cuando se demostró que era mejor que hacerlo a pico y pala. Hay que empezar a ver como se hace las leyes y como se se pueden llevar a la práctica, no como me sucedió también con el puente del barranco de El Río, que debía unir los altos de Vilafor y Granadilla con Arico con una pista forestal y que hoy sigue pudriéndose en los altos de Benijo, tras una denuncia de ATAN, donde se nos trató como delincuentes, porque decían que era un puente para turistas y el juez les dio la razón y desde entonces la Isla no ha completado el corredor forestal”.

-Se ha hablado mucho de los vertidos de aguas residuales al mar, pero ¿qué hacemos con esas aguas negras que van al subsuelo?

“Ya estamos consumiendo el 40% de toda el agua que se produce en Canarias, cerca de de los 500 hectómetros cúbicos y el 50% se está consumiendo en las zonas urbanas y esa agua se debería reutilizar, y sin embargo estamos muy lejos de eso. Cuando hay volcanismo reciente la vertemos directamente al subsuelo, cuando no hay las aguas corren por los barrancos y van al mar. Un paso muy positivo fue la instalación de la tubería negra, junto a la autopista, que va del área metropolitana a Las Galletas, pero tenemos una asignatura pendiente en reutilización de las aguas, porque yo diría que no estamos reutilizando ni el 20%. Es más cuando se hacen instalaciones buenas como la de Valle Guerra, todavía hay reparos de los agricultores, porque todavía no tenemos cultura de la depuración de aguas urbanas y luego nos quejamos de la contaminación del mar o de los acuíferos”.

-Y a esto habría que sumarle la pérdida de agua por una obsoleta red de abastecimiento.

“Desde luego. De de esto desgraciadamente se habla poco. En algunos municipios de Tenerife, el 50% del agua que hay en los depósitos no llega bien a las casas, porque tenemos una red antigua, un asunto que nos debe preocupar, porque mucha de esa red de hace 40 ó 50 años hoy se está pudriendo”.

-¿Y en el Sur es verdad que hay tantos aguatenientes porque el Cabildo no quiere hacer balsas como si las ha hecho en el Norte?

“Aquí no se dicen las cosas porque a veces es áspero decirlo. Aquí llamamos a la gente aguatenientes o aguamangantes, como a mi me llamaban polimangante. Ya eso no es así, porque antes las aguas se controlaban desde la plaza de Weyler, hoy quienes la controlan son multinacionales. ¿Quién decide dónde el volumen de agua que se compra? Hemos sido tan malos que hemos hecho 1.600 kilómetros de galería en la Isla y sin embargo para leer el contador del agua nos viene empresas de fuera. Nos debería dar vergüenza que la gestión del agua urbana se la hayamos dejado a empresas de fuera, que consume más del 50% de nuestra agua, mientras el resto lo tienen en propiedad los agricultores y el 20% la empresa insular Balten”.