
En pasado Viernes Santo uno de los laureles de indias ubicado al final de la Rambla de Santa Cruz, en los alrededores del conocido como Monumento a Franco, amanecía convertido en un tocón, al haberse eliminado todo su porte. DIARIO DE AVISOS se hizo eco de este hecho apuntando a que, era más que posible, que este, al igual que otros árboles, presentara deficiencias que obligaran a su poda para evitar males mayores. Ayer, el área de Servicios Públicos, confirmó a este medio que se llevó a cabo una tala parcial de las partes que no tenían vida para intentar optimizar los nutrientes en aquellas que aún tienen posibilidades de supervivencia.
El servicio niega que el árbol en cuestión esté enfermo pero sí “que está mayor” (los laureles de indias de la capital son centenarios en su mayoría), por lo que, explican, hay algunas partes que ya no tienen desarrollo y se habían quedado sin vida, “con el consiguiente riesgo de que acabasen en la vía pública tarde o temprano”, añaden.
El área de la que es responsable el edil Dámaso Arteaga, señaló que la poda selectiva hecha en este árbol y en otros de la capital “es un tratamiento conjunto” ya que también se están aportando “nuevos nutrientes” al suelo en el que están todos los laureles de indias de la zona de la Comandancia de Marina.
Santa Cruz es el único municipio de Canarias que cuenta con un Plan de Gestión del Riesgo del Arbolado con el que se diagnostica la masa verde que llega a 50.000 ejemplares. Con él se evita que ocurran accidentes como el que le costó la vida a un menor en el parque del Retiro de Madrid. En 2017, el citado plan, fruto de las revisiones o inspecciones realizadas, se talaron alrededor de 237 ejemplares de árboles y palmeras, 30 más que en el año 2016, por diferentes motivos (daños estructurales, enfermedad, vandalismo, seguridad o incompatibilidad con el espacio), aunque han sido sustituidos por otros ejemplares. En total, en los dos últimos años se han tenido que talar unos 400 arboles, en su mayoría por enfermedades.




