teatro

Emilio Gutiérrez Caba protagoniza ‘Después del ensayo’ en el Teatro Guimerá

El director canario Juan José Afonso lleva a la vida este texto de Ingmar Bergman; las funciones serán el viernes y el sábado
Chusa Barbero, Rocío Peláez y Emilio Gutiérrez Caba son los protagonistas de Después del ensayo. Cedida

Emilio Gutiérrez Caba, Chusa Barbero y Rocío Peláez son los protagonistas de Después del ensayo, texto de Ingmar Bergman que se representará en el Teatro Guimerá el viernes y el sábado, a las 20.30 horas. La obra, dirigida por el tinerfeño Juan José Afonso, es la más autobiográfica del gran autor y director sueco. Esta puesta en escena es el mejor homenaje a los actores, actrices y directores de teatro y especialmente a su musa durante años, su hija. Las dos funciones están organizadas por el área de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

“Del teatro me tendrán que sacar con los pies por delante”. Tal vez sea esta afirmación de Ingmar Bergman el punto de partida de esta historia íntima, de este texto dramático, tan personal, del maestro, que utiliza el teatro como una metáfora para hablar de la vida. Es también la demostración de la existencia de determinados comportamientos humanos emocionalmente
desequilibrados que, inevitablemente, se repiten y que hacen imposible, aunque se intente desde el amor, que puedan ser soportados o perdonados.

Después del ensayo se desarrolla en el escenario de un antiguo teatro en el que un viejo director reflexiona sobre su profesión y sobre su vida. Durante esta reflexión no permanece solo, le acompañan los fantasmas del pasado y del presente.

El director Juan José Afonso llevaba 10 años intentando levantar este proyecto y esperando al elenco ideal. Este año, el actor Emilio Gutiérrez Caba, a sus 74 años, puede presumir de haber transitado todos los territorios que el propio Bergman recorrió en vida: el teatro, el cine, la interpretación, la dirección, los lazos familiares, la familia del teatro, la incertidumbre de la búsqueda y el placer íntimo del hallazgo, la exposición al juicio y el rubor de los halagos. Chusa Barbero, experimentada mujer de teatro, da vida a la madre y, junto a ellos, la joven Rocío Peláez fue la elegida para representar a esa hija frágil, fuerte e inteligente que nació y creció entre bambalinas y que lucha sobre las tablas de un escenario.

La adaptación de Joaquín Hinojosa ha sido fiel al máximo posible a la forma y contenido del original, aprovechando todos los recursos de teatralidad, tanto evidentes como ocultos, que en él existen. En el texto en español ha sabido conservar las cargas de profundidad que subyacen en los diálogos de Bergman y en sus ácidas reflexiones sobre los temas universales, al alcance de cualquier sensibilidad mínimamente cultivada, que se cruzan y entrecruzan a lo largo de la obra, siempre a través del prisma de las relaciones hombre-mujer y del amor al teatro y a sus artífices.

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