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De ‘Abycore’ a ‘Imoque’ (y V). Orígenes de la toponimia canaria

Quinta parte del artículo del investigador Francisco M. Hernández Martín sobre los orígenes de la toponimia canaria
La Cueva Roja, Santa Cruz de Tenerife. | Autor: F.M.H.M.
La Cueva Roja, Santa Cruz de Tenerife. | Autor: F.M.H.M.
La Cueva Roja, Santa Cruz de Tenerife. | Autor: F.M.H.M.

Por Francisco M. Hernández Martín (investigador)

LA CROMOTOPONIMIA

El color es un elemento fundamental en el paisaje, y cuando un tono destaca sobre el resto del conjunto, se convierte en topónimo. Puede sorprender que en un territorio volcánico donde dominan los basaltos oscuros sea el blanco el color más utilizado en la toponimia, aunque no el único. Esto podría explicarse por el contraste que ofrecen otros colores con el resto del paisaje, salvo en el sureste de la isla de Tenerife, donde predominan los materiales pumíticos blancos.

El blanco, aunque no predominante, es un color que se repite a lo largo de la isla de Tenerife. Los Blanquitos (Granadilla), Risco Blanco (Buenavista del Norte), Llano Blanco (Granadilla), Paredón Blanco y Laja Blanca (Arico), Lomo Blanco (Güímar) etc. Debido a las abundantes canteras de toba roja este color está muy bien representado en la toponimia insular: Montaña Roja, en El Médano, Roque Bermejo en Anaga, Las Coloradas en Vilaflor, Pico Colorado y Lomo Colorado en La Laguna, Montaña Colorada y Montaña Bermeja en Arico, Cueva Bermeja en Santa Cruz de Tenerife, Montaña Colorada y Montaña Bermeja en Vilaflor, etc.

Otros colores no son tan abundantes en la toponimia cartográfica, pero ayudan a identificar lugares: Lomo Negro en Fasnia, Roque Negro en Anaga, Pico Azul en Santa Cruz, Mancha Verde en Santa Cruz, o La Era Verde en Vilaflor son solo algunos de los topónimos insulares que usan los colores como referencia identitaria.

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LOS ANTROTOPÓNIMOS

Aun cuando los orígenes de un topónimo están claros, estos pueden evolucionar incluso hasta corromperse o deformarse. Los llamados antrotopónimos son los que mejor reflejan la memoria de un pueblo, ya que suelen llevar el nombre de los primeros habitantes de un lugar, o a personajes ligados a un hecho concreto. El establecimiento de una familia en un lugar determinado y siendo estos los primeros habitantes, dio paso a que se registrara como topónimo el apellido de dicha familia; esto sucede por ejemplo en el actual Valle de Guerra, como consecuencia de ser los Guerra los primeros habitantes de dicho valle; sin embargo, la toponimia se desforma con el paso del tiempo y los usos del habla. Algo así sucede por ejemplo en el municipio de Icod de los Vinos donde La Hoya de Ana Díaz termina siendo Hoyanadia, o el barrio que lleva el nombre de Ruy Blas al que la gente del lugar denomina Rulás.

El actual municipio de Santiago del Teide debe su nombre al parecer al primer habitante de este valle: el extremeño Juan Cabeza, originario de la actual provincia de Badajoz y perteneciente al Maestrazgo de Santiago, con lo que los vecinos se referían a él como el de Santiago, y así por evolución el valle terminó siendo de Santiago, más tarde del Teide.

El número de topónimos relacionados con el nombre de alguna persona es abundante en la isla de Tenerife, con lo que sus nombres y apellidos terminaron imponiéndose por algún hecho o motivo: María Jiménez (Santa Cruz), Pedro Álvarez (Tegueste), Juan Fernández (Tacoronte), Los Gómez (La Orotava), Los Caetanos (Vilaflor), Montaña de Pacho (La Laguna), Montaña de Guerra (La Laguna), Valle Jiménez (La Laguna), Morra de Durán (Arico), Ruigómez (El Tanque), Hoya de Miguel (Icod), Juanito Perera (Icod), Pico Cho Canino (La Laguna), etcétera.

De ‘Abycore’ a ‘Imoque’ (I). Orígenes de la toponimia canaria

De ‘Abycore’a ‘Imoque’ (II). Orígenes de la toponimia canaria

De ‘Abycore’a ‘Imoque’ (III). Orígenes de la toponimia canaria

De ‘Abycore’a ‘Imoque’ (IV). Orígenes de la toponimia canaria

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