
El turismo de camping ha sido siempre una potente actividad en el archipiélago canario debido a la variedad orográfica que presentan las Islas, y que permite al campista despertar entre una gran diversidad de sonidos: desde el runrún de las olas arrastrando callados hasta el tímido silbido de un pinzón azul.
Sin embargo, pese a que existen diferentes recintos en Canarias que ofrecen este tipo de recreo, son muchos los que prefieren eludir la ley y -peor aun- poner en riesgo su seguridad.
Tal es el caso del barranco de la Linde, situado en el barrio costero de Las Eras y que separa las localidades tinerfeñas de Fasnia y Arico, donde multitud de caravanas pernoctaban, hasta ahora, durante varios días en el cauce del mismo. Y es que gracias a la preocupante imagen publicada por este periódico el pasado mes de abril, el Consejo Insular de Aguas de Tenerife (Ciatf) dio luz verde, finalmente, al cierre del acceso a la zona mediante la instalación de bolardos.

“Los dos Ayuntamientos, de manera conjunta, preparamos un proyecto que se presentó al Ciatf, dado los peligros que se habían presentado en ese barranco, y finalmente el organismo autorizó colocar los bolardos”, ha asegurado la alcaldesa de Arico, Elena Fumero (CC).
Por su parte, el teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Obras y Servicios Generales del Ayuntamiento de Fasnia, Domingo González (PSOE), ha declarado que “a raíz de una serie de quejas por parte de los vecinos y de las actuaciones de ambas policías locales de los municipios, el Ciatf, consciente del impacto ocasionado por la publicación de DIARIO DE AVISOS en Semana Santa de este año, ha facilitado el cierre del barranco, que hemos llevado a cabo los Ayuntamientos de Fasnia y Arico”.
González ha recalcado en todo momento que, desde el Consistorio, han decidido tomar esta medida para impedir que ocurriera algún incidente en el lugar, donde han llegado a instalarse coches, caravanas y hasta casetas de campaña. De hecho, el año pasado el servicio de grúas tuvo que sacar un vehículo del cauce que se había quedado atrapado debido a las fuertes precipitaciones. Aunque también ha reconocido que “existen vídeos que demuestran el malestar que algunos campistas ocasionaban a los habitantes de la zona: desde escandalera por música, perros e, incluso, discusiones, hasta malos olores por suciedad”.
En este sentido, vecinos de Las Eras han explicado que “unas pocas caravanas no molestan; el problema surge cuando se alojan unos 30 o 40 vehículos en un lugar que no cuenta con la infraestructura adecuada para soportar dicho volumen”.







