
Veintiuno de los veintiséis agentes de la Policía Local de Güímar, contando los cinco mandos, decidieron el jueves en asamblea mantener las medidas de presión ante la negativa del grupo de gobierno de atender las demandas salariales y sociales.
En concreto, los dos sindicatos mayoritarios de la Policía Local reclaman, después de tres años sin ser atendidas sus demandas, el aumento en 4,50 euros la hora extra nocturna, que en la actualidad está situada en 22 euros, superior, por ejemplo, a sus colegas de Arona (20 euros), además de recuperar las ayudas sociales, destinadas a gastos de oftalmología y odontología, con las que contaban todos los funcionarios municipales hasta que el anterior alcalde, Rafael Yanes, las suprimió tras la entrada en vigor de la Ley de sostenibilidad y racionalización de las administraciones locales impuesta por el Gobierno central del PP.
Curiosamente, la última ayuda social fue destinada a un gasto de gafas de la novia de un agente de la Policía Local que alcanzó los 5.000 euros, cantidad similar a otras que recibió el propio alcalde y otros concejales en el anterior mandato.
Desde el Gobierno local se apunta que las reivindicaciones de la Policía Local no se pueden atender porque cuentan con el informe negativo de Intervención, ni tampoco se pueden recuperar las ayudas sociales, pues todavía no ha sido derogada la ley del PP y sigue vigente el techo de gasto, tal y como les trasladó la propia alcaldesa, Carmen Luisa Castro, a los trabajadores en la primera de las tres asambleas que han convocado.
Entre las peticiones de la Policía Local también se encuentran la de disponer de calabozos y de unos vestuarios, en lugar de tener que utilizar ahora los del terrero de lucha.
En la última asamblea, celebrada el jueves por la tarde, la mayoría de los agentes decidieron seguir con la huelga de celo -no tienen derecho a la huelga laboral-, a semejanza de lo que hicieron hace unos meses sus compañeros de Santa Cruz de Tenerife, es decir, la de multar con mayor celo del que suele ser habitual, aparte, obviamente, de no cubrir las horas extras -por cierto, pendiente de una decisión judicial por denuncia del propio jefe de Policía- que van desde las nueve de la noche a las siete de la mañana. Ante esto, el Ayuntamiento se ha visto en la necesidad de contratar vigilancia privada, por ejemplo, para el baile de las fiestas de El Escobonal, y a partir de ahora acordonará los recintos para garantizar mayor seguridad, como en El Socorro.





