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El futuro de Arico, entre molinos y hoteles

Mientras siguen instalándose gigantes aerogeneradores, en dos años se iniciarán las obras de un complejo hotelero en Abades
En el suelo donde iría el complejo turístico se encuentra la antigua leprosería y la iglesia ideada por Marrero Regalado / S.M.

La alcaldesa de Arico, Elena Fumero, presume que su municipio es el más grande y poblado de la Isla, si le quitamos Las Cañadas del Teide a La Orotava. Lo hace para reconocer, además, lo difícil que resulta gestionar tanta población dispersa, pese a que en teoría debe contar con buenos recursos económicos a través de los dineros que llegan del Complejo Medioambiental de Tenerife (antiguo PIRS) y los impuestos que pagan las empresas de energías renovables, eólicas y fotovoltaicas.

Sin embargo, la población de Arico -poco más de ocho mil habitantes- tiene carencias de servicios y no ve que la ocupación de su suelo se corresponda con un mejor nivel de vida. Ahora, con un futuro complejo hotelero entre Abades y Punta de Abona, el impulso turístico debe suponer un alivio para la maltrecha economía de los ariqueros -se calcula casi 1.500 empleos directos-, eso piensa Elena Fumero, que le ha dado todas las bendiciones a la creación de un hotel gestado hace más de cuarenta años y que ahora mismo ya está en exposición pública.
Según ella, “los trámites se han acelerado desde 2016 ante la posibilidad de que esos terrenos de una familia italiana pudieran ser expropiados para instalar en dicho suelo más parques eólicos”.

Hace dos años, el comité de inversiones estratégicas del Gobierno de Canarias aprobó la construcción de un complejo hotelero de lujo, Playa de Arico SA (300 millones de euros, cuatro hoteles y 2.985 camas) en la Punta de Abona, en un terreno que desde 2002 es de los herederos de Alberto Giacomini, quien en 1972 compró al Ministerio de Sanidad 1.700.000 metros cuadrados que en su día se adquierieron para hacer una leprosería que no llegó a funcionar como tal ante el descubrimiento de la penicilina, pasando a ser de uso militar con el aprovechamiento de las edificaciones como barracones, mientras la iglesia, obra del arquitecto Marrero Regalado, se quedó a medias. Desde 1980 ese terreno cuenta con un plan parcial para el desarrollo urbanístico de la zona.

Curiosamente, el mismo día que el Gobierno aprobaba el proyecto de Playa de Arico SA, daba el visto bueno a la implantación de 30 nuevos parques eólicos en el municipio.

Según Fumero, de los 1.7 millones de metros cuadrados solo se construirá un 2%, cuatro hoteles de cinco estrellas, que no superarán la altura de dos pisos y que no serán visibles, por ejemplo desde la autopista, quedando integrados dentro de las vaguadas del terreno, “en un paisaje que ahora mismo está muy degradado, con cientos de pistas que lo cruzan e, incluso, con extracciones de tierra de manera ilegal”, afirma la alcaldesa, quien está a la espera de que el proyecto pase las alegaciones de la exposición pública para concederle la licencia municipal.
Esos cuatro hoteles contarán además con un parque recreativo, un centro comercial y un balneario-talasoterapia. Y resalta la alcaldesa que la empresa debe ceder al Ayuntamiento 70.000 metros cuadrados, de los cuales 54.331 serán para un parque público y una plaza y otros 14.000 para equipamientos docentes y sanitarios.

Recuerda Fumero, además, que la actual pista que va desde el faro a la Punta de Abona va a ser trasladada, al afectar a una importante reserva protegida de aves marinas.

Un Plan Estratégico de Energías Renovables

El pleno municipal de Arico aprobó, por unanimidad, el pasado jueves instar al Cabildo a elabor un Plan Estratégico de Energías Renovables, atendiendo al artículo 96 apartado L, en donde se recoge que las competencias son supramuniciales y que cada Isla debe elaborar un mapa eólico -aparecen en el mismo Fasnia, Arico y Granadilla-, pero, sin emabargo, recuerda la alcaldesa Elena Fumero, “no queda definido qué carga eólica puede soportar cada municipio”, solo que debe compatibilizarse con los demás usos paisajísticos. En este caso, Fumero recuerda, por ejemplo, que en un Bien de Interés Cultural (BIC) como Icor ya se han instalado parques eólicos.

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