
Si hay una política a la que le encanta estar en el candelero mediático, esa es Carmen Luisa Castro, la alcaldesa de Güímar por el Partido Popular, desde que en mayo de 2013 derrocara a su socio de gobierno -hoy diputado del común-, el socialista Rafael Yanes. La regidora popular, desde entonces, ha llevado con brazo firme el bastón de mando, apoyándose en los palmeros de Coalición Canaria, sin que nadie en el Gobierno local osara discutir algunas de sus iniciativas más pintorescas, desde pintar una raya azul en el Polígono para delimitar Güímar de Arafo, a los viajes a Sálvame. Pero el último órdago, por no llamarlo ocurrencia, de la mediática alcaldesa, ha sido la propuesta de traer hasta Güímar el monumento a Franco -ella habla de obra patrimonial de Juan de Ávalos- que Santa Cruz de Tenerife todavía no ha decidido qué destino darle. Y por el camino, Luisa Castro, con todo el ruido montado a nivel nacional en torno a la exhumación de los restos de Franco -decreto refrendado la semana pasada por el Congreso de los Diputados- llamó por ello “dictador” al presidente Pedro Sánchez, oponiéndose a que los restos del Generalísimo se sacaran del Valle de los Caídos, “un lugar con un gran atractivo turístico”, según reconoció cuando lo visitó hace dos años en una de esas escapadas al plató de Sálvame.

Tras la convalidación del Congreso del decreto ley, Castro se reafirma en su tesis: “Me reitero en mis palabras, no estoy de acuerdo con la exhumación, porque no está bien remover el viejo odio en España cuando hay temas más importantes que resolver”. Evidenciado que es un verso suelto en el PP, señala sin rubor que “no estoy de acuerdo con que mi partido se haya abstenido en la votación en el Congreso, si yo hubiera sido diputada, votaría en contra. Soy más directa y no me hubiera escondido en la abstención”.
Para Luisa Castro, la exhumación de los restos de Franco “es una decisión de la familia, no está bien que la decida el Gobierno con dinero de todos los españoles. Y lo digo sin tener masters ni carrera universitaria”, terminó aclarando por si alguien quiere investigar su currículum.
Luisa Castro insiste, en contra de las criticas que ha recibido de todos lados, que le gustaría traer hasta su municipio el llamado monumento a Franco situado al final de las Ramblas en Santa Cruz. Ya lo anunció en DIARIO DE AVISOS, fotografiándose junto a la obra de Juan de Ávalos, y ahora añade que “ya hay vecinos que nos ceden el terreno e incluso hay quien nos ofrece el transporte gratis para traer el monumento a Güímar, que por cierto está en un estado lamentable. Lo hubiera traído igual si la escultura de Juan de Ávalos hubiera sido republicana. No se trata de un monumento fascista”.
Monumento a Franco, a la Paz, a La Victoria o al Ángel Caído
Cuando se han cumplido diez años de la ley de Memoria Histórica, Santa Cruz de Tenerife apenas ha cambiado ocho nombres de calles. Uno de los símbolos que se quieren derribar son las obras de Juan de Ávalos , la propia cruz de la plaza de España y el conocido como monumento a Franco. Sobre esta última obra, inaugurada en 1966, se ha discutido incluso si la figura masculina sobre el ángel personifica o no al dictador. Popularmente conocido como monumento a Franco o monumento del Ángel, también ha sido denominado como monumento a La Victoria. Sin embargo la Fundación Juan de Ávalos se refiere a la escultura como monumento conmemorativo a la Paz. En 2011 el Ayuntamiento lo bautizó como monumento a La Victoria, reconociendo su significado franquista y ahora está pendiente de resignificarlo o derribarlo.





