
Tres menos. Ese es el balance de la intervención realizada ayer en el asentamiento de chabolas de las inmediaciones del Pancho Camurria. Allí, a primera hora de la mañana, se presentó la Policía Local, personal de los Servicios Sociales y operarios de Urbaser para proceder a la retirada de tres de estas infraviviendas y de los enseres acumulados tanto dentro como fuera de ellas. Tras la intervención, otras 10 chabolas siguen en pie, con una docena de personas viviendo en ellas.
Según explicó el concejal de Asuntos Sociales, Óscar García, esta intervención se llevó acabo sobre las casetas 11, 21 y 22. “La 11 y la 21 llevan meses sin estar ocupadas. Por lo que sabemos, sus ocupantes se encuentran en su país de origen (Nigeria) y actualmente no son refugios ni dan cobertura a ninguna persona y se han quedado como almacenes”, detalló García.
En cuanto a la tercera de las casetas, la 22, “tampoco está ocupada por su propietario, una persona que ya encontró una alternativa de alojamiento y nos autorizó, en su día, verbalmente, a la retirada de la caseta”. Explicó el edil de Asuntos Sociales que no se pudo conseguir la autorización por escrito, ya que no fue posible ponerse en contacto con él. Actualmente, está ocupada por una persona, usuaria del Centro Municipal de Acogida (albergue), “que nos ha firmado un compromiso por escrito en el que acepta abandonar la caseta en el momento en el que se derribe. Es una persona muy conciliadora y entendemos que volverá a residir en el CMA”, detalló García.
El concejal explicó que la intervención se realizó en este momento concreto “en vista de la situación de las tres referidas casetas, de los informes y criterios técnicos y del seguimiento que la UMA está llevando a cabo en el asentamiento. Creemos que es el momento oportuno para proceder al derribo de las tres casetas”. En el operativo de retirada y limpieza intervino, como siempre, la Unipol y los Servicios Sociales. Una vez derribadas estas tres chabolas, quedan 10 casetas en pie, ocupadas por 12 personas.
Aunque el concejal no lo menciona, lo cierto es que esta operación coincide en el tiempo con la denuncia de la Asociación de Vecinos Azorín sobre el incremento de personas durmiendo en la calle. Hace unas semanas, varias personas intentaron instalarse en el asentamiento con casetas de campaña, y, justo esta semana, advertían de que había una decena de personas durmiendo sobre colchones a las puertas del pabellón Pancho Camurria. Su vicepresidente, Ángel Brito, exige al Ayuntamiento que le dé una solución digna a estas personas que se concentran en el barrio, uno de los que mayor presión asistencial, afirma Brito, tiene de toda Canarias.
En este barrio se ubica el albergue, lo que hace que numerosas personas, ante la saturación del centro, opten por dormir en las inmediaciones. Si se quedan cerca, pueden levantarse a tiempo y acercarse al albergue a hacer uso de los servicios externos que ofrece, como desayuno, ducha, lavandería, ropero…
Ángel Brito también advierte de que se está gestando un nuevo problema asistencial con las numerosas personas que han ocupado las viviendas vacías en el edificio de La Candelaria, cuya reposición ya está en marcha.







