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Una profesora, sobre las novatadas en la ULL: “Vi una escena dantesca, espeluznante”

Es una "tradición" que "no pone en peligro a los alumnos" y que tiene el respaldo de los propios participantes. Sin embargo, el testimonio de una profesora cuenta una versión muy distinta
Novatadas en la ULL: "Una escena dantesca, el infierno, espeluznante". / DA
Novatadas en la ULL: "Una escena dantesca, el infierno, espeluznante". / DA
Novatadas en la Facultad de Medicina de la ULL. / DA

Redacción: Dácil Jiménez / Vídeo: Nando Férez y María José Enríquez

El comienzo del curso universitario ha traído consigo, un año más, la realización de novatadas en la facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna (ULL). Se trata de una “tradición”, como la han calificado estudiantes del centro consultados por DIARIO DE AVISOS, que “no pone en peligro a los alumnos” y que cuenta, según ellos, con el respaldo de los propios participantes.

Sin embargo, el testimonio de una profesora cuenta una versión muy distinta. La docente, Ángeles Jiménez, ha pedido a través de una publicación en su blog que se ponga fin a las novatadas en la facultad de Medicina, unos actos que califica de salvajes, dantescos y espeluznantes.

“Todavía no me he recuperado de la estupefacción que comenté el viernes en mi Facebook al contemplar con mis propios ojos la salvaje novatada a la que someten sus compañeros de los cursos superiores a los nuevos alumnos de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna”, comienza la publicación. “Me he ido enterando de que esta práctica, además de habitual, no es en absoluto desconocida en los ambientes académicos”, explica.

El ‘Infierno’ de Dante en el parking de Medicina

“La escena era dantesca –El Infierno–, agravada si cabe porque tuvo lugar en el aparcamiento de la Facultad de Medicina, un lugar público a la vista de cualquier usuario que acudiera a los departamentos a tramitar las pruebas diagnósticas que se realizan allí –Anatomía Patológica, Microbiología…–, o de cualquier otro visitante que transitara por las instalaciones, por ejemplo, yo misma. Me han contado que investigadores internacionales que han acudido a la Facultad con la intención de compartir sus experiencias, entiendo que al considerar a nuestra Facultad digna de ese intercambio, se han quedado igual de estupefactos que yo al contemplar estas prácticas atávicas de iniciación”, escribe la profesora.

La docente continúa describiendo así lo que se encontró aquel día al llegar a la facultad: “La escena era espeluznante, penosa –de mucha pena–: dos chicas habían conseguido escapar al cerco con el que rodeaban a los nuevos y lloraban en un rincón completamente –insisto, completamente, del pelo a las suelas de los zapatos– cubiertas de porquería maloliente –se adivinaba salsas diversas, huevos… y ya no quise seguir adivinando–, tratando de liberarse de lo que era imposible con pañuelos de papel de bolso, para intentar subirse a un transporte público que las llevara de regreso a casa”.

“Pero los peores eran los que seguían dentro del cerco de compañeros veteranos: he visto imágenes de los nuevos sentados en el suelo mientras los demás les tiran por encima de todo los que se les ocurrió llevar para ejecutar una broma de tan escandaloso mal gustoTambién me han contado que el año pasado dejaron en ropa interior a un alumno al que la humillación lo llevó a plantearse dejar de estudiar Medicina”, denuncia.

En su escrito, esta profesora hace una firme defensa de los valores éticos y morales que deben acompañar a la profesión médica, y explica que el acto que presenció suscitó en ella una preocupante duda: si unas personas “que disfrutan del escarnio público de sus compañeros algún día serán capaces de atender a sus pacientes con la compasión y empatía que necesitan”.

La docente subraya que la Medicina exige entrega y dedicación, y que “hay que ser consecuente con esta función”. Si se es médico, se es “todo el rato”, por lo que rechaza este tipo de comportamientos: “Se nos exige integridad moral, por lo menos en público”.

Ángeles Jiménez termina su escrito recordando parte de la Fórmula de Ginebra del Juramento Hipocrático de todo médico: “En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica, me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad… Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad… Tendré absoluto respeto por la vida humana… Hago estas promesas solemnemente, libremente, por mi honor”.

La versión de los alumnos y de la ULL

“Tengo compañeros que las han disfrutado y ha sido una buena experiencia, siempre con el consentimiento de los alumnos”, explica a DIARIO DE AVISOS un estudiante de la facultad. Otro alumno del centro asegura que, cuando llegó a primer curso, no las vivió como algo desagradable, sino como “una manera de conocer a gente nueva en un entorno nuevo”. En su caso, asegura entre risas, las novatadas consistieron en superar distintas pruebas, entre ellas, “nadar en una piscina de espaguetis con salsa de tomate” y encontrar un determinado objeto. “Que yo sepa no hubo nunca ningún problema ni nadie de mi curso se quejó”, añade. Este alumno explica que las novatadas tienen lugar siempre “dentro del recinto de la facultad” y que suelen ser los alumnos de 4º curso quienes limpian el lugar después, ayudados en ocasiones por el personal de limpieza del centro. “No hay ningún problema”, insiste otro estudiante, “son bien recibidas por los alumnos de 1º”.

Pero un trabajador del personal de servicio de la facultad opina todo lo contrario. “Todos los años ensucian todo y es degradante para los alumnos”, asegura un trabajador del personal de servicio de la facultad. Según él, “menos mal que se les prohibió entrar en el edificio” porque “hace años entraban con mangueras y hacían que se saltaran las palancas de la electricidad; ensuciaban las clases,  los baños, los suelos, los pasillos”, denuncia. Según este trabajador, “llevan desde hace muchos años y los novatos se dejan porque luego las harán ellos, pero no entiendo por qué en otros centros ya no se hacen y aquí sí”, concluye.

José Manuel Fraga, vicerrector de estudiantes de la ULL, asegura que la Universidad no tiene un reglamento que prohíba expresamente las novatadas, pero que la institución “está en contra de que se hagan”. Por otro lado, indica que de momento, en este curso, no se ha recibido ninguna queja acerca de este tipo de actos y que en caso de recibirse alguna, “se tomarían las medidas oportunas”.

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