puerto de la cruz

Unas 100 personas exigen que “abran las puertas” del hotel Dania

Los trabajadores realizan una protesta pacífica frente al establecimiento, uno de los más antiguos de la ciudad, que ayer cerró sin previo aviso y sin enviarles la carta de despido
Unas 100 personas, según la Policía Nacional, se dieron cita ayer a las puertas del hotel Dania Park. DA
Unas 100 personas, según la Policía Nacional, se dieron cita ayer a las puertas del hotel Dania Park. DA
Unas 100 personas, según la Policía Nacional, se dieron cita ayer a las puertas del hotel Dania Park. DA

Antonio, da la cara; No nos mires, únete; Todos unidos, jamás seremos vencidos, o Abre las puertas, queremos trabajar fueron algunos de los cánticos que se escucharon ayer en la concentración convocada a las nueve de la mañana por UGT en el hotel Dania Park, en el Puerto de la Cruz, para dar a conocer la situación de los trabajadores que no pudieron entrar al establecimiento tras la decisión del propietario de cerrar sus puertas.

El responsable de Valle Orotava tomó esta determinación sin comunicárselo al personal, una vez que se venció el contrato de explotación de dicho establecimiento por parte de la empresa Elegance, que la gestionó durante cinco años. En total, 54 personas que desde ayer están sin trabajo pese a que a algunas de ellas les faltaba muy poco tiempo para jubilarse.

Unas 100 personas, según datos de la Policía Nacional, se juntaron en el lugar apoyadas por muchos turistas que caminaban por la calle Cupido, una de las más céntricas de la ciudad. También recibieron el respaldo de muchos coches que pasaban por la vía y les pitaban gritándoles “fuerza” o “estamos con ustedes”, así como antiguos compañeros de establecimientos cercanos que se acercaban rápidamente a darles un abrazo.

Los convocantes demandaron también el apoyo del Gobierno y de los “políticos”, pero los únicos que se acercaron al lugar fueron representantes de la Asamblea Ciudadana Portuense (ACP) y el portavoz en el Ayuntamiento de esta formación política, David Hernández.

La sensación de no saber qué va a ser de su futuro invadía a la mayor parte de los empleados, que a partir de ahora comienzan una nueva lucha para conseguir un certificado de empresa. Un documento necesario para tramitar el paro y poder cobrar de la Seguridad Social, pero que ni el dueño de Valle Orotava y tampoco la empresa Elegance, que los subrogó durante cinco años, se han encargado de proporcionarles. Es más, ni siquiera les han enviado una carta o telegrama de despido que les pueda servir para aclarar su situación laboral.

Pese a la incertidumbre, era conmovedor ver cómo entre compañeros se abrazaban y se daban ánimos, muchos de los cuales llevan más de 30 años trabajando en un lugar que consideran su casa. Es el caso de Josefa Hernández Dévora, que estuvo 37 años y que hasta ahora ocupaba el puesto de gobernanta. Uno de los momentos más emotivos fue justamente cuando un grupo de trabajadoras comenzó a gritar: “Arriba nuestra gobernanta”, en apoyo a su gestión, y rodeó a Josefa formando un círculo.

También coincidían con ella en que “las cosas se podrían haber hecho de otra manera”. A esta mujer de 61 años, que le faltan cuatro para jubilarse, no le “hubiese importado” que la empresa la enviara al paro “mientras hacía las reformas que dicen que van a hacer”. En concreto, se refiere a las dos licencias solicitadas al Ayuntamiento por parte de Valle Orotava, una de obra mayor y otra menor, como confirmó ayer el alcalde, Lope Afonso. Y en eso hace hincapié José Torres, ya que, según el representante sindical, lo que se suele hacer mientras dura un proceso de reforma es un Expediente Temporal de Regulación de Empleo (ERTE), modificando los contratos de trabajo. Una medida que la plantilla hubiese aceptado, subraya, “pero ninguna de las dos empresas se ha puesto en contacto con el comité de empresa, el sindicato o los trabajadores”.

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