
Paloma Nuche, de Greenpeace, vio el vídeo de la ola gigante destruyendo el balcón de un tercer piso de un edificio de Mesa del Mar (Tacoronte) desde sus redes sociales. “El vídeo lo vi en redes y me quedé alucinada. Me alegré de que hayan podido desalojar a los vecinos. En la organización nos quedamos muy alarmados y con esa sensación de decir que ya lo habíamos dicho”, declaró para DIARIO DE AVISOS la que es responsable de la campaña de Costas de Greenpeace España, organización que ya había denunciado la mala ubicación de este inmueble costero.
-¿Qué fue lo primero que pensó cuando vio las imágenes de la ola entrando al edificio de Mesa del Mar?
“Lo primero que pensé fue que ese edificio estaba demasiado cerca del mar. Además, no cumplía la ley de costas. Por estar en espacio de dominio público, está muy expuesto a los temporales, más en este contexto de cambio climático. Y es que esta catástrofe que ha tenido lugar en la Isla tiene dos motivos; por un lado, urbanizar donde no se puede urbanizar por sentido común y por la ley de costas, y por otro lado, el cambio climático, que predice la subida del nivel del mar”.
-¿Cuáles son las principales causas de esta situación para Greenpeace?
“Por un lado, el dominio público lo establece costas en base a la máxima ola registrada, es decir, hasta donde llega la ola más grande. Ahí se marca el dominio público y la servidumbre de protección del dominio público. De esta manera, el edificio de Tacoronte incumple la ley de costas: está demasiado cerca del mar. Por ese motivo, lógicamente, ha sido afectado por el temporal. Un factor agravante a esta situación es el cambio climático, también responsabilidad del ser humano”.
-Hace una década Greenpeace denunciaba la mala ubicación del edificio de Mesa del Mar. ¿Qué ha ocurrido desde entonces?
“Hace 10 años denunciamos la situación de este edificio. En aquel momento se llevó a cabo una campaña que ha ido evolucionando en este tiempo. Básicamente, el trabajo se ha realizado desde la reforma de la ley de costas del PP, en 2013, que suavizaba la protección de los sistemas costeros en favor de la ocupación del litoral. Así, se indultaron 10 núcleos que estaban en dominio público. También se produjo el deslinde del dominio público, por lo que la servidumbre se quedó en la mínima expresión. Es por esto que tenemos una situación de masificación urbanística en el litoral, especialmente en el Mediterráneo. Todos tenemos en mente ejemplos como Benidorm o Benicassim. Como el edificio de Tacoronte hay muchos ejemplos, ubicados en dominio público, demasiado cerca del mar. Tenemos el hotel del Médano y algunas poblaciones de la costa de Adeje”.
-¿El hotel del Médano podría convertirse en otro “se los dije”?
“Con respecto al hotel de El Médano, lo que ha hecho el ayuntamiento de Granadilla ha sido declararlo Bien de Interés Arquitectónico. Nosotros no negamos su valor etnográfico, pero es de sentido común: está metido en el mar. Y eso es un riesgo, ante una subida de la marea se pueden producir daños materiales y, peor todavía, daños humanos. Por lo tanto, el embolado administrativo del Ayuntamiento no tiene sentido común. La ley no está para fastidiar a la gente sino para protegerla”.
-¿Quiénes son los responsables del caso del edificio de Mesa del Mar?
“La responsabilidad es de las administraciones. La ley indica que ese edificio no puede estar ahí. Cada edificio tiene sus características particulares. A lo mejor se trata, en este caso, de un indulto o de un inmueble que se ha logrado mantener porque nadie ha hecho nada por quitarlo de ahí. Habría que esclarecer quién tiene las responsabilidades”.
-¿Desde Greenpeace realizarán algún tipo de manifestación para dar a conocer la situación de la costa en Canarias?
“Seguiremos trabajando en nuestra campaña de costas, seguiremos luchando por la conservación de los ecosistemas costeros, seguiremos denunciando la urbanización masiva en el litoral. Pasados los años de la crisis, parece que el sector de la construcción se ha rehabitalizado, por eso, tenemos que poner el foco en toda la costa española”.
-A partir de ahora, ¿veremos más olas gigantes?
“Los modelos climáticos predicen una subida del nivel del mar y, aunque hay unos más alarmistas que otros, todos coinciden en esta hipótesis. Para finales de siglo se estima que el mar pueda subir entre medio y un metro, lo que supondría un avance del agua en tierra adentro de hasta 150 metros. Esto también se verá en el alcance de las olas”.
-La situación de la costa tinerfeña puede ser bastante mejorable. ¿Cómo la describirían desde Greenpeace a día de hoy?
“Canarias se caracteriza por ser un territorio donde se ha vivido un crecimiento exponencial de superficies artificiales, el mayor de todos, en los últimos 30 años. Hay informes, que hemos publicado en Greenpeace, que indican que aunque la superficie urbanizable no es la mayor de todas, el incremento sí es el mayor. Esto se ha visto especialmente en la zona sur de Tenerife, tan relacionada con el turismo. Así, por la llegada masiva de los turistas, los ecosistemas costeros los vamos destrozando y vamos hipotecando la sostenibilidad de nuestro Archipiélago. A esto se le añade el problema de la gestión de las aguas residuales. Los sistemas de saneamiento no dan abasto: millones de litros de agua contaminada que llegan al mar y que se traducen en el cierre recurrente de playas para los bañistas por un problema de salud pública”.
-¿Podemos señalar a los responsables?
“Los principales responsables son las administraciones que tienen el deber de legislar para conseguir el objetivo de mantener la calidad del agua y el equilibrio en el medio. Los empresarios tienen la responsabilidad de cumplir la ley para la urbanización y la gestión de las aguas. Y los ciudadanos tenemos que responsabilizarnos de nuestros actos con el medio”.
-Posibles soluciones a estos problemas…
“Sin duda habría que diseñar una nueva ley de costas que ponga en el centro la protección de los ecosistemas costeros y que tenga en cuenta que esto será un beneficio para la sociedad. Los ecosistemas costeros, que urbanizamos sin piedad, son los que pueden servir de barrera ante los desastres naturales”.





