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Jorge Marichal: “Si las aerolíneas se constipan, en Canarias nos quedamos mirando para el techo”

El presidente de Ashotel tira de las orejas al Gobierno regional para que invierta más en el sector y dice: “No estamos en contra del alquiler vacacional, sino de los caraduras”
El presidente de ASHOTEL, Jorge Marichal. / Sergio Méndez
El presidente de ASHOTEL, Jorge Marichal. / Sergio Méndez
El presidente de ASHOTEL, Jorge Marichal. / Sergio Méndez

El sector del turismo no está pasando por su mejor momento en las Islas. Caen los mercados británico y alemán, principales clientes de las Islas, y el transporte aéreo está bastante convulso. Sin embargo, el presidente de la patronal hotelera de la provincia confía en que la solidez de Canarias como destino haga frente a la irrupción de Turquía y Túnez, que rozan crecimientos turísticos del 40%. En una entrevista concedida a DIARIO DE AVISOS, Jorge Marichal, presidente de Ashotel, la patronal del sector, recordó que ahora más que nunca es necesaria la apuesta de los empresarios por una aerolínea canaria de bandera, porque de nada sirve trabajar en el destino “si no hay cómo traer a los turistas”. Insistió en que la tasa turística no hará sino “identificarnos como un destino antipático” y pidió al Gobierno que regule el fenómeno del alquiler vacacional, porque no es una actividad residencial, “sino un negocio”.

-Acaba de venir de la ITB de Berlín. ¿Cuál es su sensación?
“La feria transcurrió dentro de lo esperado. Tenemos claro que hay y habrá una bajada en la demanda de alemanes a Canarias y que esta afectación será mayor en islas como Fuerteventura o Gran Canaria, con una afluencia superior de alemanes que, por ejemplo, en Lanzarote o Tenerife, donde el mercado de británicos es mayor”.

-¿Está afectando tanto al turismo alemán y al extranjero en general la apertura de destinos como Túnez o Turquía?
“Sobre todo Turquía. Mire, hay tres componentes básicos para entender la caída. El primero es la que usted dice: la irrupción desde hace un año y medio más o menos de la apertura del mercado turco, que es donde realmente se nos hace daño, porque tiene una capacidad de crecimiento brutal. Fíjese que estamos hablando de crecimientos que sobrepasan el 40% y de posibles llenos de cara al verano. Esto tiene dos lecturas. Una mala, es decir, se trata de un mercado que ha vuelto y lo ha hecho para quedarse, cosa que por otra parte ya sabíamos, porque la situación de inseguridad en este país no iba a ser eterna. Y otra buena: y es que, una vez que se estabilice el mercado y las ofertas dejen de ser tan agresivas, Canarias empezará, de nuevo, a recibir esas reservas y entonces las aguas volverán a calmarse y veremos si la tarta del turismo ha crecido o ha decrecido. Si la tarta es mayor, habrá mercado para todos, pero si es menor, nosotros lo tendremos un poco peor que el resto, porque el mercado turco es mucho más elástico, sobre todo en precios, y porque tiene unos costes de personal mucho más baratos. Para que se haga una idea, el coste de personal en Turquía está entorno al 8%, mientras que aquí sube al 25% o 30%”.

-Entonces, ¿cómo compite Canarias con un mercado tan agresivo en precios?
“Pues con valor añadido y servicio. A nivel precio es imposible competir con ellos. En infraestructuras hoteleras están más o menos a la par con nosotros, así que solo nos queda ofrecer seguridad, cultura, gastronomía… y, sobre todo, buen servicio. Este es el talón de Aquiles de los turcos. Nosotros estamos mucho más profesionalizados y mejor formados que los turcos. Ellos suplen esta debilidad con más personal. En el servicio es donde más se quejan los clientes, y esa es una batalla que nosotros ganamos seguro, porque en precios perdemos”.

-Decía que había tres componentes que hacían caer el mercado alemán. Uno es este: la apertura de Turquía como destino, ¿cuáles son los otros?
“Sí, bueno, añadiría un cuarto. El segundo componente es la conectividad aérea. La quiebra de compañías como Air Berlin, Niki y, ahora, Germania hace que se quiten muchas plazas. A lo mejor a Tenerife no le afecta tanto, pero Fuerteventura, que tiene una gran afluencia de alemanes, se ha quedado casi sin asientos. Y mire, por muy bien que lo hagamos y mucha oferta complementaria que vendamos, si los turistas no pueden venir, el esfuerzo no servirá de nada. La tercera afección es sin duda la pequeña recesión que está sufriendo Alemania, que está haciendo que los alemanes se lo piensen dos veces antes de viajar. La última y cuarta es el tiempo. Aunque parezca mentira, este invierno ha sido muy bueno en Centroeuropa, lo que ha provocado que muchos europeos se queden en su país”.

-¿Y el mercado británico, que está tocado por el brexit?
“Bueno, los problemas que nos podemos encontrar con los británicos prácticamente son del mismo calibre. Lo que más nos puede afectar es que tengamos un brexit continuado en el tiempo, es decir, sin tomar medidas y que la situación de incertidumbre se prolongue. Lo que tenga que pasar, es decir, salida brusca o pactada, que pase cuanto antes, porque la incertidumbre es muy mala para todos los mercados. Creo que los británicos continuarán teniendo un buen poder adquisitivo, aunque han perdido bastante, y Canarias seguirá siendo competitiva en cualquier escenario. Los británicos seguirán viniendo y lo que se ha hecho bien en Tenerife, donde este mercado es líder, es un cóctel con otros mercados emisores…”.

-¿Qué es lo que está haciendo Tenerife diferente a otras islas que la coloca como la única que ha crecido en número de visitantes a pesar de surtirse del mercado británico?
“Porque es una isla más completa turísticamente hablando, es decir, ofrece más experiencias turísticas que otras islas. Y, además, no está tan focalizada en determinados mercados, como, por ejemplo, Fuerteventura, que está centrada en alemanes, o Gran Canaria, con alemanes y nórdicos. Tenerife tiene británicos, pero también otros mercados que compensan, sobre todo, el peninsular”.

-¿Se está agotando la gallina de los huevos oro?
“Piense usted en las cifras de los últimos años. Tener datos mantenidos en el tiempo de 16 millones de turistas anuales no solo es impensable, sino insostenible. Yo creo que a cualquier hotelero tú le preguntas si firma para los próximos 10 años con el 5% menos de lo que hay ahora y te firmaría. No hay que perder los nervios y estar tranquilos, porque el mercado está estabilizándose. Hemos invertido mucho dinero en renovar la planta alojativa y eso se nota, porque a pesar de tener menos clientes, tenemos un volumen de facturación mayor, pues tenemos más valor añadido”.

-El otro día, Exceltur pedía más implicación de la administración pública con el turismo. La inversión en este sector es mínima. ¿Cree que tienen razón en esta queja?
“Turismo siempre ha sido la maría de todos los Gobiernos, cuando en realidad es la que más aporta al PIB. En Canarias no creo que llegue a los 20 millones lo que se gasta el Gobierno en promoción turística, y si después ves lo que factura el sector alojativo y lo que entra a las arcas públicas solo en IGIC, pues uno se pregunta ¿qué caramba están haciendo?”.

-Bueno, en cierta medida es un sector que marcha solo, poco impulso o promoción necesitan las Islas.
“Va solo hasta que se para, y cuando se pare, ¿después quién lo arranca? Claro que Exceltur tiene razón y creemos que debe haber un compromiso de la Administración para que al menos un porcentaje razonable de los beneficios que se obtienen de la actividad turística tengan que devolverse a la actividad, y no me refiero al sector alojativo, sino a la actividad en su conjunto”.
-Eso es lo que quieren hacer con la tasa turística.

“¿Pero para qué quieren una tasa si ya lo estas cobrando multiplicado por tres con el IGIC? Es mucho más atractivo y sostenible cobrarlo a través de mejorar tu valor añadido que parecer un destino antipático que lo único que quiere es cobrar tasas a los que vienen a verte, que encima te están dado de comer. Se puede obtener la misma recaudación de una manera más sostenible, más amigable y, sobre todo, sin que se note tanto el plumero de los políticos, porque, mire usted, al final lo que quieren es aumentar las arcas”.

-Hay destinos, como Roma, Lisboa o Nueva York, que cobran tasa y no los vemos como destinos antipáticos.
“Las comparaciones son odiosas, pero mire, yo quiero mucho a Canarias, pero no somos Nueva York, ni Roma. Somos un destino turístico de sol y playa, y hemos trabajado mucho para que la experiencia vaya más allá. Lo estamos consiguiendo, pero no somos únicos en el mundo, ni una gran ciudad con una conectividad enorme. Cuidado con las comparaciones, porque tampoco es lo mismo Londres, París o Tokio que Los Cristianos o Las Américas. Son diferentes, ni mejores ni peores. Así que vamos a tranquilizarnos y no pensemos que somos el ombligo del mundo y que poniendo una tasa a los turistas seguirán viniendo porque sí. Tenemos que apostar por formación, buenas instalaciones, servicio, oferta complementaria y que el clima nos siga acompañando”.

-¿Puede afectarnos la situación convulsa por la que está pasando el transporte aéreo con el cierre de importantes aerolíneas y ahora la crisis de Boeing?
“Es cierto, el mercado está loco. Se compran las aerolíneas unas a otras, la oscilación del petróleo y, ahora, problemas en la seguridad de los aviones… Ante esto no podemos hacer nada. Yo siempre he dicho que nuestro talón de Aquiles es que si la gente no tiene cómo venir, podemos ser los mejores, pero aquí no vendrá ni Dios. Desde que estoy en Ashotel he reclamado que Canarias tiene que tener una gran aerolínea de bandera. Tenemos algunas que incluso están haciendo un esfuerzo por salir al exterior, pero debemos tener muy clara la integración vertical del negocio turístico. No nos podemos limitar a seguir teniendo más hoteles, más restaurantes o más comercios. Cuando vas a Alemania y ves en manos de quién están los principales turoperadores, ves apellidos turcos, griegos e incluso mallorquines. Y nosotros en Canarias tenemos que pensar que a medio y largo plazo esto será algo obligado, porque si en cualquier momento hay un constipado de alguna de estas líneas aéreas, nos quedamos mirando para el techo”.

-¿Y por qué no ha salido esta operación? ¿No hay interés por parte de la Administración?
“No lo sé. Lo intenté hace un tiempo, pero no hubo interés por parte de los empresarios. No siempre hay que echarle la culpa a los políticos. Esto es un tema empresarial puro y duro. Si ayudan, bien, y si no, no pasa nada. Realizamos inversiones de 100 millones de euros en hacer un hotel nuevo donde ya hay un montón de hoteles y no tenemos miedo, y después no nos atrevemos con esto. Podremos seguir haciendo hoteles, pero si no tenemos aviones para que los turistas vengan, el hotel se queda sin clientes. Está claro que no es un trabajo fácil. Pero que el transporte aéreo es nuestro talón de Aquiles no hay nadie que me lo discuta. Y lo que tenemos que hacer es asegurarnos los talones”.

-El alquiler vacacional vuelve al ataque. ¿Esta hecho el borrador del decreto acorde a sus peticiones?
“Nosotros no estamos en contra del alquiler vacacional, estamos en contra de los caraduras. Esto no es un fenómeno económico, es un fenómeno social, y en la parte económica lo que nosotros queremos, y creo que es lo justo, es tener una competencia sana: que estén dados de alta, que paguen su IGIC y que tengan un control sometido a una autorización, igual que nosotros. Y le explico: si yo compro un edificio y lo quiero hacer hotel, tengo que cumplir más de 70 normativas y leyes para poderlo abrir. Sin embargo, si lo quiero dedicar a vivienda vacacional me basta con una declaración responsable del Cabildo. ¿Eso es normal? Yo creo que no. Mientras haya clientes que demanden la vivienda vacacional, tendrá que haber vivienda vacacional, pero en igualdad de condiciones, porque, si no, lo que hay es una competencia desleal como un piano. Esto hay gente que lo entiende y gente que no, y en Canarias más del 50% de la planta alojativa de vivienda vacacional es ilegal. No es una actividad colaborativa, es un negocio, y como negocio hay que regularlo. El derecho a la propiedad debe ser respetado; por eso, si un señor compra su piso en un edificio residencial, si el de al lado quiere destinarlo a alquiler vacacional, al menos debería pedirle permiso. Al igual que si abro una consulta médica en un piso lo tengo que hacer. Después vienen los problemas de turismofobia, narcopisos, etc. El Gobierno debe tomar cartas en el asunto y regular este fenómeno social como una actividad económica: que los ayuntamientos señalen dónde deben estar ubicados, como a nosotros, que se nos dice dónde deben estar los hoteles; o, como en Nueva York, establecer un porcentaje máximo de vivienda vacacional por zonas”.

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