CARNAVAL 2019

La historia prohibida del Carnaval y sus personajes, con DIARIO DE AVISOS

Dos libros, de los periodistas y escritores Gilberto Alemán y Cirilo Leal, acercan a los lectores del periódico las facetas más humanas e históricas de la fiesta chicharrera

Gilberto Alemán, autor del libro El Carnaval. La fiesta prohibida, cuya portada se puede ver a la izquierda. / DA
Gilberto Alemán, autor del libro El Carnaval. La fiesta prohibida, cuya portada se puede ver a la izquierda. / DA

DIARIO DE AVISOS da a conocer a sus lectores la historia prohibida y los entrañables personajes del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife en los dos libros que, desde el pasado 25 de febrero, ha puesto a la venta junto al periódico, por solo seis euros cada uno y que han tenido una gran acogida.

El Carnaval. La fiesta prohibida ha sido el primero de los volúmenes, a la venta durante la pasada semana, y es obra del periodista y escritor tinerfeño Gilberto Alemán, fallecido en el año 2011. Fue director del DIARIO DE AVISOS y en 1995 recibió el Premio Canarias de Comunicación.

“Santa Cruz es una ciudad carnavalera y de ahí la gran fuerza que estas fiestas tienen cada año. Santa Cruz defendió su Carnaval, o lo hizo clandestino, y no hubo poncio histórico (léase gobernador civil) que no intentara frenar los impulsos carnavaleros de los chicharreros, fracasando en el intento. A través de toda la historia se publican bandos y decretos, prohibiciones y amenazas, o intentos de limitaciones, para que la fiesta se quedara en el recuerdo de los viejos. Y del recuerdo, después de la dura represión, renace el Carnaval que cada año, en víspera de Cuaresma, sale a la calle. La alegría ya no está prohibida. Y no ocurre nada”, se recoge en la contraportada del libro.

“Grandes carnavaleros”

Así, en la obra se hace un recorrido por la historia del Carnaval, desde su origen, vinculado con la llegada de “los conquistadores a Tenerife a mediados del siglo XV, que trajeron tradiciones ligadas con las fiestas del Carnaval, que en todos los dominios de la Corona eran una realidad”, apunta Gilberto Alemán. Sin embargo, a lo largo de los posteriores siglos fue prohibida en diversas ocasiones. “Los pregoneros de Santa Cruz daban a conocer la prohibición cantándola en las tres plazas de la ciudad, pero, al parecer, poco efecto producen los pregones, que, cada año y en cada ocasión, tienen que repetirse. Esto quiere decir que los chicharreros, desde entonces, eran grandes carnavaleros, poco propicios a aceptar porque sí las prohibiciones de la fiesta”, se afirma en el libro.

Asimismo, Gilberto Alemán recoge especiales prohibiciones que ha habido a lo largo de la historia de esta fiesta, como al “travestismo carnavalero”, “el uso de vestiduras de ministros de la Religión”, la costumbre de jugar con agua o, incluso, se llegó a establecer una tarifa para los coches que circularan por la ciudad en día de Carnaval, hecho que ocurrió en el año 1916.

Con el inicio de la guerra civil se suspende totalmente el Carnaval, y no sería hasta 1945 cuando “resurge la fiesta, pero con gestos clandestinos, de casa en casa, de puertas adentro en la intimidad de los hogares. De puerta en puerta, el amigo, el vecino, el familiar ensaya una pirueta carnavalera. Se toma un vaso de vino y sigue la ruta, de puerta en puerta, burlando al guardia municipal. Ese Carnaval clandestino despierta la pasión de las nuevas generaciones por la fiesta”, recoge Gilberto Alemán.
Franco también prohibió los Carnavales en todo el Estado “durante tantos años, y aquí se logró por la comprensión del obispo”, en referencia a Domingo Pérez Cáceres, cuya tolerancia “permitió que poco a poco la fiesta fuera saliendo a la calle, aunque no se legalizaría hasta algunos años después en que otro gobernador civil, Manuel Ballesteros, la disfrazó de Fiestas de Invierno”. “Santa Cruz huele a Carnaval. ¡Buen olor, amigo!”, concluye Gilberto Alemán.

Memoria viva del pueblo

Mientras, el segundo libro, a la venta desde el pasado lunes y hasta mañana sábado, es obra del periodista Cirilo Leal, y hace un homenaje a los Personajes del Carnaval, Memoria viva del pueblo. Cirilo Leal es también guionista de televisión y autor dramático, contando con varios premios de teatro.

Este libro carnavalero “nos muestra la faceta más entrañable de unos personajes que se han hecho imprescindibles: Charlot, Cantinflas, Fidel Castro, Doña Croqueta, Don Ciruelo, Miss Peggy, el Vady, Harpo, JR, el Sheriff, la Pareja Fantástica, el Señor de la Palmatoria, la Lecherita, Chiquito… Ellos son los protagonistas y el alma de una fiesta ancestral que no acabará jamás mientras el ser humano sienta la necesidad de rebeldía y de la oposición a las normas y dictados establecidos por la ley”, recoge la contraportada.

Así, en este libro Cirilo Leal nos traslada la historia de cada uno de estos personajes, de la persona que hay detrás, aunque alguno prefiere mantenerse en el anonimato de su fantasía, lo que supone para ellos, su evolución y anécdotas varias, junto con un anexo fotográfico.

“Los personajes actúan y representan en cualquier espacio. Se valen de la palabra y, sobre todo, de la expresividad. Algunos se limitan a pasear, a transitar por diferentes lugares donde se congregue el público, otros, la mayoría, buscan la comunicación, la transmisión, el intercambio, la puesta en escena, efímera, rápida, el encontronazo momentáneo y seguir caminando”, relata el autor sobre estos personajes, de los que destaca “su capacidad de actor” y de “aproximación física” con el personaje que representan, “adentrando en su psicología, en su pensamiento y, especialmente, en sus gestos, en su teatralidad y ritualismo expresivo”.

“Al igual que las comparsas, las agrupaciones líricas, las rondallas, las murgas, las carrozas y las reinas tienen su día, los personajes, esos grandes intérpretes y comediantes del directo y la improvisación, han de contar con su espacio -lo es por méritos propios el de la calle- y su día. Es una deuda pendiente para estos grandes hacedores de la fiesta. La masa carnavalera, sin la presencia singular, sin el rostro y la contribución individual de estos personajes, carecería de las necesarias referencias e identificaciones. Compartiendo energía y aliento con el público. Viven para el público y el público los necesita”, manifiesta Cirilo Leal en su introducción.