Los Realejos

Rafi pide ayuda para tener un lugar donde guardar sus tapas

El joven que perdió tres dedos como consecuencia de un accidente doméstico necesita 384 toneladas, el equivalente a 64.000 euros, para costearse la operación en Escocia

Desde hace un año Rafi no para de trabajar para reunir el dinero que le permita ir a Escocia a operarse. Fran Pallero
Desde hace un año Rafi no para de trabajar para reunir el dinero que le permita ir a Escocia a operarse. / Fran Pallero

Rafael Leopoldo Méndez Méndez, a quien muchos vecinos de Los Realejos conocen como Rafi, no deja de luchar por su sueño: conseguir los tres dedos biomecánicos que perdió en diciembre de 2017 como consecuencia de un accidente doméstico y recuperar la movilidad de su mano derecha.

La operación cuesta 64.000 euros y debe trasladarse a Escocia, donde están los profesionales que le implantarán la prótesis. El equivalente de ese coste, difícil de asumir para su familia, son 384 toneladas de tapas de plástico, o 410 si además quiere costearse mediante esta vía los gastos de traslado, estancia y comida durante la semana que tiene que permanecer en el país.

Durante más de un año no ha dejado de juntar tapas pero desde hace unos meses tiene un importante obstáculo al que debe hacer frente y pide ayuda a toda la ciudadanía. El solar donde las depositaba es privado y su dueño lo ha vendido. Ya en octubre del año pasado le advirtió de que tenía que buscarse otro sitio, pero esta semana le ha dado el ultimátum para que lo desocupe.

Rafi no solo junta tapas, vende rifas, dulces, y ahora ha comenzado a fabricar llaveros solidarios con el lema ‘Una mano para Rafi’, con la ayuda de todos sus vecinos. Gracias a todas estas acciones ha logrado reunir 24.000 euros.

El Ayuntamiento se ha reunido con él y su madre y les ha propuesto colaborar en iniciativas solidarias, tales como carreras, festivales de música o charlas, como se hizo en diciembre, cuando visitó el municipio el conductor televisivo Pedro García Aguado, y la recaudación se destinó a iniciativas solidarias, entre las que se estaba la suya.

Pero Rafi no quiere dejar las tapas “porque la gente se ha volcado demasiado, todavía hay muchas pendientes de reciclar y no quiere perder ese dinero”, asegura su madre, Desireé Méndez. Tiene seis toneladas, otras ocho por llevar a la recicladora de Güímar, a las que se suman las que están sin revisar y que su madre calcula en unos 20 camiones, “con lo cual es un verdadero problema no tener un sitio donde ponerlas”, insiste Desireé.

Desde el viernes su familia está buscando un sitio, sea un solar o un local. Aunque lo mejor sería una nave, “¿pero quién la va a ceder?”, se pregunta Desireé.