Política

López Aguilar: “La urna al Parlamento Europeo es la más determinante de las cinco que habrá en Canarias”

“Ahora es más difícil proteger los fondos estructurales, de cohesión y los de las RUP”

Juan Fernando López Aguilar, en el Parlamento Europeo. / S&D (Flickr)
Juan Fernando López Aguilar, en el Parlamento Europeo. / S&D (Flickr)

No es un advenedizo. Juan Fernando López Aguilar acompaña al ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en funciones, Josep Borrell, en la lista del PSOE al Parlamento Europeo. En 2009 la encabezó él. Presidió la Delegación Socialista de España. Ejerció de vicepresidente del PSE y de la Comisión de Libertades, Justicia e Interior. En la convocatoria de 2014 figuraba en el número cuatro. Como eurodiputado, ha estado adscrito a las comisiones de Libertades Civiles, Justicia e Interior (área esta de la que había sido ministro), Asuntos Exteriores y Desarrollo. Ha ocupado un escaño en el Congreso y, bajo su liderazgo, el PSOE ganó las elecciones autonómicas del 27 de mayo de 2007. Su candidatura fue la más votada de la historia en Canarias [de 15 a 26], pero una alianza entre CC (19) y el PP (15) le cerró el paso.  

-En estas elecciones, ¿qué se juega Europa en general y España en particular, con la singularidad de Canarias? 
“Europa se lo juega todo. Nunca ha estado tan amenazada. Nunca había venido la construcción europea de una crisis tan profunda y tan prolongada. Y no ha sido un accidente, sino la imposición de una mayoría ideológica y política, escorada a la derecha como nunca en Europa, que ha deteriorado el modelo social, la razón de ser de Europa y lo más apreciado por los europeos: su capacidad cohesiva, solidaria y correctora de desigualdades. Ello afecta a aquellas regiones alejadas, fragmentadas, las que más impacto positivo han tenido. Es el caso de Canarias, la única comunidad autónoma de España mencionada y protegida por su nombre en el Tratado de Lisboa, que es la Constitución europea, que permite no solo excepcionar la aplicación del derecho comunitario para proteger las singularidades, sino adoptar medidas específicas. El Posei [Programa de Apoyo a las Producciones Agrarias de Canarias] es un reglamento, una ley europea diseñada exclusivamente para proteger el sector primario en Canarias y su viabilidad. Por tanto, la elección es existencial”.  

-¿Por qué? 
“Porque es la primera vez en la que la extrema derecha eurófoba y el nacionalismo reaccionario acuden a unas elecciones con el propósito explícito de dinamitar la Unión Europea desde dentro. Hay una forma de evitarlo: que los europeístas vayamos a votar masivamente y empujemos en la dirección correcta de la historia. Una Europa integrada, protectora, solidaria y mucho mejor de la que hemos tenido en los últimos años”. 

-¿Existe el riesgo de que una variación en la correlación de fuerzas mande al traste los logros y las aspiraciones de las regiones ultraperiféricas? 
“La defensa de las RUP es una prioridad para los eurodiputados residentes en esas regiones. Yo soy miembro desde el primer día de mi mandato en el Parlamento Europeo del intergrupo de eurodiputados que intenta influir en la política y en los votos para proteger a nuestras regiones. Me tomo en serio a la ciudadanía y advierto: se ha puesto mucho más difícil que cuando España se incorporó al proyecto, en los años ochenta. Entonces disfrutábamos de la Europa de los Doce, mucho más cohesionada que la actual y en la que España, Francia y Portugal, que son los países que tienen regiones ultraperiféricas, eran pesos pesados de la construcción europea. Treinta años después, hay veintiocho estados miembros, todavía hoy, con gobiernos escorados a la extrema derecha insolidaria, con un eje de gravitación que vira al Este, y ya no al Atlántico Medio. Ni a América Latina lo suficiente y si siquiera a África, que es un reto superlativo para la Unión Europea. Además, Europa se ha hecho más insolidaria como consecuencia de una persistente hegemonía conservadora y se ha hecho más difícil proteger los fondos estructurales, de cohesión y los fondos RUP. Aun así, lo hemos conseguido. En el marco financiero plurianual 2020-27, las RUP no ven disminuidas sus partidas. Cada vez es más complicado, pero es una prioridad que hay que asegurar. Desde luego, una forma de asegurarlo es la presencia de un canario, como he tenido el honor de serlo”. 

-Con una larga trayectoria… 
“He estado haciendo ese trabajo en todas las situaciones, en las duras y en las maduras”. 

-Dado que el brexit se ha estancado, se da una paradoja grotesca en esta convocatoria para renovar la Eurocámara. Al igual que los separatistas catalanes, que se jactan de que quieren irse de España y se presentan a las Cortes Generales… 
“La Unión Europea ha estado sumida durante demasiado tiempo en su crisis más profunda. Nunca habíamos visto que se activase un procedimiento de sanción a estados groseramente incumplidores del derecho europeo, Hungría y Polonia; nunca habíamos visto que se rechazasen los Presupuestos de un Estado miembro de la Unión Europea, como los de Italia; nunca habíamos visto que un Estado fundador, como Italia, cayese del lado oscuro de la fuerza con un Gobierno de extrema derecha eurófoba, y nunca habíamos visto que un Estado que llevase 45 años siendo miembro decidiese en un referéndum desdichado, que no debió haberse convocado en esos términos, salirse de la Unión. En ese referéndum fue decisiva la intoxicación y la manipulación de la opinión pública británica: las fake news [noticias falseadas] y la injerencia rusa. Pero, una vez que tuvo lugar, son muchas las lecciones que aprender”. 

-¿Cuáles? 
“La primera, que cuando llaman a las urnas hay que votar y no llorar al día siguiente el resultado por quien se abstuvo. Es lo que les ha sucedido a millones de jóvenes en el Reino Unido. La segunda, las mentiras de la extrema derecha nacionalista hay que combatirlas y no pasarlas por alto; ni mucho menos, repetir el error que cometió el Partido Conservador británico en el Gobierno de entonces [de David Cameron] y ahora [con Theresa May] y abrazar sus banderas. La tercera, no es sencillo ni gratis irse de la Unión. La prueba está en que dos años después de haber activado el procedimiento, el Reino Unido no se ha ido. Y digo más: es incapaz de irse. Ha descubierto la trampa en la que se metió y el laberinto del que no sabe salir. La política británica está pidiendo agua por señas en un país más fracturado y dividido que nunca, roto generacional, social y territorialmente; sin ningún acuerdo político e incapaz de pagar la factura de su separación de la Unión Europea (54.000 millones de euros en los próximos tres años). Las lecciones son muy claras: el futuro no está en el regreso a la casilla nacional, una distopía imposible. El futuro no está en la demagogia ni en las mentiras nacionalistas, sino en una construcción mejor que esta. Los problemas que subyacen son reales, pero requieren una respuesta europeísta. La verdadera amenaza es el espectro neofascista y eurófobo que recorre Europa”. 

-¿La desconexión del Reino Unido es irreversible? 
“De acuerdo con el derecho europeo, es reversible hasta que no se consume. Esa decisión depende solo de la política británica. Deploro la ausencia de liderazgos, que ha impedido revertir una decisión perjudicial para Europa y letal para el Reino Unido”. 

-¿La tibieza del Partido Laborista en el referéndum fue la más adecuada? 
“Los socialistas europeos quisimos participar en el referéndum británico del mismo modo que hicimos en la campaña laborista contra la secesión de Escocia. Pero el Reino Unido apostó por preservar su propio debate nacional y a la vista está que eso les ha fracturado, dividido y debilitado, aparte de haber triturado su reputación diplomática. Ahora no saben cómo sacar la pata del corvejón. La Unión Europea sí ha hecho su deber: negociar un acuerdo de salida que preserve los derechos de los británicos en Europa (30.000 de ellos, residentes en Canarias) y de los europeos en el Reino Unido (8.000, canarios), asegurar el mercado interior y la unión aduanera, crucial para las exportaciones canarias (tomates, pepinos, productos sensibles…) y para el superávit comercial de Canarias con el Reino Unido. Quedan demolidas las mentiras que condujeron a una decisión equivocada en aquel referéndum, aunque fuese por los pelos (un 52% contra el 48%)”.  

-Cinco urnas en Canarias. ¡Casi nada! 
“Sí, insólito. La urna al Parlamento Europeo es la más determinante de las cinco que habrá en Canarias: es legislador presupuestario, legisla el marco financiero y el techo de gasto que impone a los estados miembros… El Parlamento Europeo es legislador sobre las fronteras exteriores, de migraciones y asilo, de la solidaridad interior ante el desafío demográfico africano; es legislador de los derechos fundamentales y protege nuestra privacidad frente a los gigantes en la red que abusan de nuestros datos y los venden para manipularlos. Es legislador sobre acuerdos comerciales, que exigen compensaciones para los productos sensibles de los territorios alejados, como Canarias. Hace tiempo que en las urnas europeas están muy movilizadas las fuerzas reaccionarias, antieuropeas y eurófobas. Pido que se movilicen también los europeístas para derrotarles en las urnas y rescatar a Europa de su secuestro”. 

-¿Qué debería hacer la Unión Europea para acertar con respecto a Venezuela? 
“El Parlamento Europeo debate de política exterior, pero ni legisla ni puede decidir sobre el destino de países terceros. Ha votado una infinidad de resoluciones sobre Venezuela, siguiendo la prolongada crisis económica, social, política y humanitaria segundo a segundo. Los españoles hemos sido determinantes en la fijación del foco, porque siempre hemos ejercido liderazgos en Europa en la mirada hacia América Latina. En Canarias, el voltaje de nuestra preocupación es máximo por nuestra contigüidad sanguínea y familiar con Venezuela. La prioridad es presionar al régimen de Nicolás Maduro para una transición democrática que conduzca a unas elecciones transparentes, pluralistas y creíbles. Lo deseable sería que ese proceso se produzca de forma pacífica, con exclusión de cualquier intervención militar extranjera, de cualquier injerencia ilegítima inaceptable para la comunidad internacional comprometida con la democracia y los derechos humanos”.