
Un total de cinco de los ocho detenidos por el asesinato del empresario herreño Carlos Machín, acaecido en abril del año pasado, han sido ingresados en prisión por orden del Juzgado de Instrucción Número 4 de La Laguna. Entre ellos se encuentra el presunto autor intelectual de dicho crimen, el también empresario y abogado Evaristo González, los dos supuestos autores materiales del crimen y dos cómplices del mismo. En cuanto a los tres restantes, han quedado en libertad con cargos. Se trata de otro abogado, identificado como Santiago M. M. (que llegó a actuar como portavoz de la familia del asesinado y ahora se le acusa como presunto encubridor del asesinato) y otros dos varones a los que se les imputa el robo del vehículo con el que se desplazaron los sicarios, si bien alegaron no saber para qué iban a usarlo.
Machín fue tiroteado por dos presuntos sicarios el 17 de abril de 2018 en el aparcamiento de la Escuela de Idiomas de La Laguna y el caso se ha resuelto gracias a una trampa ideada por la Policía, que ha desarrollado una investigación “sobresaliente” y minuciosa, según la autoridad judicial.
Este presunto asesinato por encargo, que causó enorme alarma social en toda Canarias, dado lo inusual de este tipo de delincuencia en un sitio tan seguro como este archipiélago, ha sido resuelto gracias a un “concienzudo” trabajo de la Policía Nacional, después de 13 meses de “intensas y discretas” investigaciones, y tras tender una “trampa” a los supuestos autores, informó ayer el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC).
Respecto al ardid utilizado por los investigadores, fue el pasado 14 de mayo cuando la Policía Nacional activó un “aparente rastreo” en un barranco de La Laguna, supuestamente para buscar pruebas, lo que llevó a los acusados a activar algunos de los teléfonos que se habían utilizado en la gestación del crimen, “alarmados ante la evidencia de que se estrechaba el cerco”.
Pedro Carlos Machín Quintero fue asesinado el 17 de abril a las 22.15 horas, en el parking de la Escuela Oficial de Idiomas de la localidad de La Laguna, mientras se encontraba en el interior de su vehículo, cuando salía de las clases de inglés a las que acudía de forma periódica tras decidir terminar con sus negocios en el sector del ocio lagunero, donde llegó a ser socio y testaferro de Evaristo González. En realidad, estaba aprendiendo idiomas para su nuevos retos empresariales, que pasaban por un negocio de embotellado relacionado con el mercado africano.
Los autores del crimen, según testigos dos varones cuyas descripciones no han posibilitado su identificación, permanecían esperando en las inmediaciones del referido aparcamiento hasta que la víctima accedió al coche, momento en el que uno de ellos se acercó hasta el mismo efectuando varios disparos (hasta un total de once, de los que seis impactaron en la víctima) que acabaron con su vida .
Inmediatamente accedió a un vehículo, donde esperaba el otro sujeto, dándose a la fuga. Dicho vehículo apareció calcinado a escasos dos kilómetros del lugar de los hechos, a la altura del número 118 de la avenida de Los Menceyes, justo detrás de la cafetería Havana (propiedad de Evaristo González), habiendo recibido aviso el Parque de Bomberos de Tenerife a las 22.20 horas, según consta en el parte proporcionado por los mismos.
Identificado el vehículo, el mismo se correspondía a un Renault Clio sustraído dos días antes (martes 15 de abril) del parking correspondiente a la avenida de Los Majuelos, número 7, de La Laguna, sustracción denunciada el día anterior al homicidio en la Comisaría de esa localidad por su titular.
En la inspección ocular realizada en el vehículo no se hallaron las placas correspondientes al mismo, pero junto al vehículo, y también calcinada, fue encontrada otra placa de matrícula distinta, correspondiente a un Ssangyong Korando que se encontraba abandonado estacionado en Las Chafiras, en la localidad de San Miguel de Abona, en el sur de la Isla. En este sentido, no se pudo determinar una fecha concreta o margen de tiempo aproximado en el cual se pudiera haber llevado a cabo la sustracción de la referida placa de matrícula.
En el elogiado trabajo policial han intervenido, desde el minuto uno, los especialistas del Grupo de Homicidios de Santa Cruz de Tenerife, quienes han contado con el apoyo de otros expertos desplazados desde Madrid. Aunque en total han prestado servicio, aproximadamente, medio centenar de funcionarios policiales, lo cierto es que el núcleo duro del trabajo lo llevó una veintena especialmente escogida para evitar filtraciones. No en balde, desde un primer momento se tuvo en cuenta que Evaristo González, principal sospechoso desde aquella noche, se había visto beneficiado por la desaparición de documentación en un juzgado a cuenta del llamado caso Corredor. Tanta precaución ha sido un acierto, visto lo visto.
Cayeron en la trampa que les tendió la Policía Nacional
Como pececitos en la pandorga. Así cayeron los implicados en la trampa tendida por la Policía Nacional, que simuló este mes una batida en busca del arma utilizada en el crimen. La respuesta de los sospechosos fue activar los teléfonos móviles utilizados durante el crimen, lo que facilitó los arrestos practicados por este caso.




