
Pese a las continuas denuncias de particulares y de asociaciones o fundaciones como la Telesforo Bravo Juan Coello, los atentados ecológicos se siguen sucediendo en Canarias y, en concreto, en Tenerife, sin que ayuntamientos y otras administraciones como el Cabildo, gestor de los parajes naturales, pongan freno a aquellas prácticas que en muchos casos están a la vista de turistas o senderistas.
En concreto, #pasasinhuella ha denunciado la última moda de los altercados al medio natural, que se llevan realizando en los últimos meses en La Caleta y la playa Diego Hernández, en el municipio de Adeje, en un entorno de protección natural que ya ha sufrido en varias ocasiones, por el propio Ayuntamiento y el Seprona, intervenciones para levantar acampadas ilegales.

Esa moda no es otra que pintar piedras y callaos y venderlas a los bañistas que por allí se acercan, además de ofrecerles además la posibilidad de pintar “su propia piedra” o posar para una foto de recuerdo con distintos dibujos que realizan los que allí residen de manera ilegal.

Para Jaime Coello, director de la Fundación Telesforo Bravo, “la situación es insostenible, porque estas personas que residen en este espacio natural de manera irregular han alterado el ecosistema, y el paisaje de manera en algunos casos irreversible para un ecosistema científico”.
Pero Coello también alerta de que por estos días, previas a las hogueras de San Juan, se están apilando en muchos lugares de la Isla, material de todo tipo, con barniz o pintura, sin considerar que “su quema es peligrosa para la salud de las perdonas y para el propio medioambiente”.





